Francos

La historia de los francos es, sin duda, una de las más impresionantes de la era actual. Sus inicios pueden remontarse al año 250, y su final al año 1848, por lo que durante sus casi 1.600 años de historia participarían en los conflictos bélicos más importantes de la Edad Antigua, la Edad Media y la Edad Moderna. A continuación, conoce los datos más importantes de su historia.

¿Cuándo comenzaron los pueblos francos?

El origen de los pueblos francos se remonta hacia el año 250, cuando las tribus que habitaban en el valle del bajo Rin, los actuales Países Bajos, decidieron unirse para enfrentarse a la amenaza y a las políticas expansivas del Imperio romano.

¿Cuándo terminaron los pueblos francos?

Por increíble que parezca, lo que empezó siendo la unión de cuatro pequeñas tribus germánicas en torno al 250, evolucionaría hasta convertirse en la monarquía francesa, la cual vería su fin definitivo en 1848, cuando el gobierno de Luis Felipe I llegó a su fin.

Cronología de los pueblos francos

La historia de los pueblos francos es bastante extensa, por lo que, para una mejor comprensión, resulta imprescindible conocer el inicio y el fin de cada una de las dinastías que lo constituyeron:

  • Dinastía merovingia: desde mediados del siglo V hasta el año 751.
  • Dinastía carolingia: desde el año 751 hasta el año 987.
  • Dinastía de los Capetos (directos): desde el año 987 hasta el año 1328.
  • Dinastía de los Capetos (rama de Valois): desde el año 1328 hasta el año 1498.
  • Dinastía de los Capetos (ramas de Valois-Orléans y Valois-Angulema): desde el año 1498 hasta el año 1515.
  • Dinastía de los Capetos (rama de Borbón): desde el año 1589 hasta el año 1830.
  • Dinastía de los Capetos (rama de Orléans): desde el año 1830 hasta el año 1848.

Ubicación geográfica de los francos

Los francos, en sus inicios, cuando aún eran simples tribus aisladas entre sí, se encontraban asentados en el valle del bajo Rin, en los actuales Países Bajos. En el año 250, temiendo el poder creciente del Imperio romano, estas tribus germánicas decidieron unir fuerzas para enfrentarse a los romanos. De dicha unión, nacieron los francos salios y francos ripuarios.

Unos doscientos años más tarde, en tiempos del rey Meroveo, los francos salios formarían alianza con los romanos en contra de los hunos, por lo que acabarían asentándose en la actual Bélgica y parte del norte de la antigua Galia. Por su parte, los francos ripuarios se asentaron en Xanten y Maguncia, siendo independientes en todo sentido de los francos salios.

Mapa del Imperio franco
Mapa del Imperio franco entre los años 481 y 814. Imagen de Wikipedia

Cuando el Imperio romano llegó a su fin, un poderoso y respetado Clodoveo I, nieto de Meroveo (fundador de la dinastía merovingia), se encargaría de expandir el territorio del reino franco, haciéndose con el control de gran parte de la Galia.

Las exitosas campañas de conquista de Clodoveo I, así como también las campañas defensivas contra los visigodos, le permitieron expandir el territorio franco. Esta fue la razón principal de la aparición de los cargos nobiliarios, duques y condes, y su relación de vasallaje con el rey; pues estos ayudarían al monarca a hacer más ameno y eficiente su gobierno.

Con la muerte de Clodoveo I, sus hijos y los descendientes de estos comenzarían a enfrentarse entre sí. Durante los últimos doscientos años de la dinastía merovingia, los francos conquistarían Borgoña, Gascuña, Provenza, Septimania, Turingia y Frisia.

Tras la llegada de la dinastía carolingia y el emperador Carlomagno, los francos expandirían su poder en gran medida; desde la Marca Hispánica, pasando por el Reino Lombardo, Carintia, Baviera hasta llegar a Sajonia.

Origen de los francos

El origen de los francos está profundamente relacionado con los celtas, que habitaban en el territorio de la Galia y a los que los romanos denominaron galos.

Durante la época del principado del Imperio romano, el emperador Julio César había logrado conquistar todo el territorio de los galos. Años más tarde, Octavio Augusto dividiría el territorio de la Galia en cuatro provincias: Narbonesis, Aquitana, Lugdunensis y Bélgica.

Doscientos años más tarde, durante la fase de anarquía militar, los romanos buscaban expandir aún más su territorio. De esta manera, se encontraron con las tribus germánicas de los usípetes, camavos, catuarios y brúcteros que habitaban en el valle del bajo río Rin.

Estas tribus se opusieron a los deseos expansionistas de los romanos. No obstante, el poder de estas tribus no se comparaba con el de los romanos, por lo que decidieron unirse formando dos grandes pueblos: los francos salios y los francos ripuarios.

Etapas de los francos

Lucha contra el Imperio romano

Desde su creación, en torno al año 250, los francos salios y ripuarios se enfrentarían a varios emperadores romanos, como Constancio I y Juliano el Apóstata. En el año 420, Faramundo, bisabuelo de Clodoveo I, cruzaría el rio Rin con la intención de conquistar la Galia, pero sería derrotado fácilmente por su general y gobernador, Flavio Aecio, en múltiples ocasiones.

Dinastía merovingia

Meroveo, nieto de Faramundo, sería el encargado de detener los enfrentamientos entre francos y romanos, pues establecería una alianza con el gobernador romano de la Galia, Flavio Aecio, para repeler el ataque invasor de los hunos de Atila.

De esta manera, los francos salios acabarían teniendo su propio foedus (tratado bilateral) con los romanos, prometiendo defenderlos de cualquier ataque proveniente de invasores germanos.

Sería Clodoveo I, hijo de Meroveo, quien, luego de la caída del Imperio romano de Occidente en el año 476, conquistaría gran parte del territorio de la Galia. En el año 481, Clodoveo sería coronado como rex francorum, y a partir de ese momento se encargaría de expandir el dominio de los francos salios por toda la Galia.

La dinastía merovingia, que nació a partir de Meroveo y se expandió gracias a la inteligencia y las conquistas de Clodoveo I, llegaría a su fin con la destitución de Childerico III por parte de Pipino el Breve, quien sería coronado como rey de los francos en el año 751.

Dinastía carolingia

Esta dinastía recibe su nombre del mayordomo de palacio Carlos Martel, hijo de Pipino de Heristal, mayordomo de Austrasia, quien sería un gran conquistador y gobernaría de facto durante veinte años a los francos.

No obstante, sería su hijo Pipino el Breve, quien se convertiría en el primer rey carolingio oficial en el año 751. Años más tarde, su hijo Carlomagno expandiría los dominios del Imperio franco como nunca antes, superando por mucho a Clodoveo I.

La dinastía carolingia vería su final tras la muerte de su último rey, Luis V de Francia, y la coronación de Hugo Capeto por parte de la nobleza, en el año 987.

Dinastía de los Capetos

La dinastía de los Capetos comienza con la coronación de Hugo Capeto por parte de la nobleza en el año 987, pues el último rey de los carolingios, Luis V el Holgazán, murió tras caerse de su corcel.

La dinastía de los Capetos fue el periodo más largo del Imperio franco, iniciándose en el año 987 y finalizando en el año 1848 con la caída del último rey de Francia: Luis Felipe I.

Al inicio de esta dinastía, el feudalismo surgiría como modelo político y social predominante, pues las Capitulaciones de Quierzy, promulgadas por el rey Carlos el Calvo en el año 877, ya habrían sido aprovechadas por condes, duques, marqueses y nobleza en general.

Al inicio del nuevo milenio, la nobleza gozaba de tanto poder y dominio sobre las extensiones territoriales que gobernaban que incluso en ocasiones se rebelaban en contra del rey; trayendo como consecuencia la descentralización del poder.

Si bien es cierto que la dinastía de los Capetos no mantuvo su línea sucesoria de forma directa, cada uno de los reyes que gobernaron durante este periodo poseía un mismo ancestro común: Roberto el Fuerte.

Durante los 861 años de reinado de esta dinastía, los francos enfrentarían sucesos como la invasión de los vikingos, la división de Verdún, las cruzadas, la guerra de los Cien Años y, finalmente, la caída de la monarquía francesa.

Características de los francos

La historia de los francos como civilización es, por mucho, una de las más extensas de la era actual, pues se extiende por dieciséis siglos. Por tal motivo, las características planteadas a continuación estarán centradas en la época feudal de los francos, la cual es la más extensa y duradera de todas.

Organización social

El sistema feudal, por el cual se regían los francos, estaba constituido de la siguiente manera:

Reyes de los francos
Rey burgundio, reina Clotilde, rey Clodoveo I, reina Fredegunda y rey Clotario I. Imagen del libro Vestimentas de todas las naciones, publicado en 1882
  • Rey: figura principal del reino, quien se erigía como la cúspide del poder político, social y económico de todo el imperio.
  • Nobleza: grupo constituido por una casta política y demás personajes influyentes que poseían bajo su mandato pequeñas extensiones territoriales del reino. Dentro de la nobleza se pueden encontrar los condes, responsables de los condados, los duques, responsables de los ducados, y los marqueses, responsables de cuidar las marcas o fronteras del Imperio franco.
  • Clero: grupo conformado por la casta religiosa del Imperio franco. Siendo los francos simpatizantes de la Iglesia católica romana y, prácticamente, vecinos de su sede principal, Roma, estos se debían al poder clerical y a las órdenes emitidas por el papa. Cabe destacar que, durante la Edad Media, el poder de la Iglesia era tan grande que podía influir en decisiones políticas importantes.
  • Vasallos: todo aquel que posea una relación de dependencia con el rey, en el sistema feudal, se considera un vasallo. En consecuencia, desde el señor feudal hasta los campesinos que trabajan la tierra para este último eran vasallos del rey.
Clases sociales de los francos
Ciudadanos de clases bajas y altas, sirviente franco y soldado franco. Imagen extraída del libro Vestimentas de todas las naciones

Economía

La economía de los francos, al igual que su organización social y política, se regía por el sistema feudal, especialmente luego de que las Capitulaciones de Quierzy fuesen promulgadas por el rey Carlos el Calvo en el año 877.

Los campesinos trabajaban las tierras para los señores feudales. Dichos feudos eran regidos por la nobleza (marqués, condes y duques), y estos, a su vez, debían reportar las ganancias obtenidas al reino. El sistema tributario actual guarda ciertas similitudes con la imposición de la renta de la época feudal en la Edad Media.

Religión

La tradición oral y escrita de los francos cuenta que, tras un acontecimiento milagroso ocurrido en una batalla contra el rey de los alamanes, Clodoveo I se convertiría al cristianismo, siendo bautizado a principios del siglo VI por el obispo Remigio en la ciudad de Reims.

Pintura de Clodoveo I del maestro de San Gil
Pintura del maestro de San Gil de alrededor del año 1500

A partir del bautizo de Clodoveo I, los francos adoptarían el cristianismo de la Iglesia católica romana como la religión oficial de su reino, abandonando para siempre las costumbres paganas y politeístas propias de las cuatro tribus originarias.

Referencias:

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