Atila

Atila, el rey de los hunos y uno de los guerreros de la historia más conocidos, creó un imperio que en apenas unos años se extendía desde Asia occidental hasta Europa central. Provocó el pánico entre los pueblos germánicos, que huían a su paso, y luchó con éxito contra el Imperio romano durante su ocaso en la Edad Antigua.

¿Cuándo nació Atila?

El nacimiento de Atila se produjo alrededor del año 400. Algunas fuentes lo sitúan en el 395, mientras que otras lo hacen en el 406.

¿Dónde nació Atila?

No se sabe con certeza, pero seguramente nació en las llanuras danubianas (conviene recordar que su pueblo era nómada).

¿Cuándo murió Atila?

Falleció a principios del año 453. Pero, ¿cómo murió Atila? Su muerte se produjo tras la celebración de su última boda, momento en el que comenzó a sufrir una severa hemorragia nasal.

No obstante, otras teorías señalan que pudo haber muerto a causa de una hemorragia interna producida por beber en exceso. Incluso ciertos estudiosos apuntan a la posibilidad de que fuera asesinado por alguna de sus mujeres.

¿Dónde murió Atila?

Pereció en una zona del valle de Tisza.

¿Dónde está enterrado Atila?

Es algo que se desconoce, aunque sí se sabe que se le enterró en un sarcófago de oro, plata y hierro. A su lado se depositó el botín de las conquistas que había hecho. Además, al funeral asistieron distintos guerreros a los que se ejecutó con posterioridad, buscando así que nadie supiera el lugar en el que se hallaba su tumba.

¿Quién fue Atila?

Contexto histórico en el que vivió Atila

Sin duda, los hunos representaron una amenaza para Occidente desde el mismo momento de su aparición, no solo para los pueblos bárbaros que sometieron, sino para la misma Roma que, a pesar de su decadencia, se resistía a perecer.

Aunque de la mano de distintos líderes los hunos marchaban a paso firme en Europa, Atila se convirtió en el poderoso líder que, al tomar el mando, arrasó con todo a su paso y puso a temblar a todo un continente.

Familia de Atila

Poco se sabe de la infancia de Atila. Su padre era un noble llamado Mundzuk, y los hermanos de éste, Octar y Rugila, ostentaban el poder huno en aquel entonces.

Mundzuk tuvo dos hijos, Atila y Bleda, quienes tras la muerte de su padre fueron criados por su tío Rugila, que pasó a ser el líder supremo huno al morir su hermano en batalla.

De este hombre Atila aprendería el arte de la guerra, ya que lanzó varias campañas que pusieron en jaque al Imperio romano de Oriente, al que sometieron al tributo. Tras su muerte en el año 434, sus sobrinos pasaron al mando.

Los hermanos lideraron las negociaciones que su tío tenía con Teodosio ll. Los hunos exigían la entrega de varias tribus que se había refugiado en Oriente. Los romanos, sin muchas opciones, decidieron ceder ante los hunos.

No solo entregarían a los refugiados, sino que deberían pagar el doble de tributo, abrir sus mercados a los comerciantes hunos y pagar un rescate por los prisioneros romanos. Atila y su hermano habían ganado su primera batalla, tras lo cual pusieron en su objetivo a los persas.

La invasión contra el Imperio sasánida fue un gran revés para los hermanos, quienes fueron doblegados tras penetrar en los territorios de los persas por una ofensiva que los derrotó en su intento de saquear Armenia. Es por ello que tuvieron que retirarse, poniendo de nuevo en la mira a Europa y el debilitado Imperio romano.

En el año 440 cruzaron el Danubio y atacaron a los mercaderes que hacían vida en esta zona. Atila acusaba a un sacerdote de haber profanado tumbas reales hunas, por lo que en su venganza arrasaron fuertes y ciudades a lo largo de este rio.

Penetraron en los Balcanes, saquearon varias ciudades, entre ellas Singidunum (la moderna Belgrado). Marcharon a Constantinopla, donde no pudieron someter sus murallas y el emperador pactó un tributo aún mayor que el anterior.

Con esta nueva victoria, los hunos se retiraron a sus dominios al norte del Danubio. Bleda murió en el año 445 durante una cacería. Se ha especulado bastante si fue asesinado por Atila para ostentar el poder. Sea como fuese, ahora era el rey al mando.

Conquistas, guerras y grandes batallas de Atila

Como líder supremo, Atila planeó una nueva incursión en el Imperio romano de Oriente, que se encontraba diezmado por hambrunas y epidemias. En el año 447 marchó con sus tropas y saquearon los Balcanes en su avanzada hacia Constantinopla, llegando incluso al paso de las Termópilas.

El ejército romano no pudo detenerlos y avanzaron sin oposición hasta la capital, donde Atila exigió otro tributo en oro que, sin dudarlo, fue aceptado por los romanos.

La frágil paz entre ambos se extendió por tres años. Los hunos mantenían buena amistad con el Imperio romano de Occidente, ya que Flavio Aecio, el influyente general romano al mando, había convivido con los hunos en un breve exilio, periodo en el cual se familiarizó con sus costumbres y tácticas.

En el año 450, la hermana del emperador Valentiniano lll, Honoria, envió una carta y su anillo a Atila pidiendo ayuda para escapar de un matrimonio arreglado al que sería sometida.

Atila interpretó esto como una propuesta de matrimonio y reclamó a su esposa junto a la mitad del Imperio romano de Occidente. Honoria fue enviada al exilio por el terrible error que cometió y su hermano el emperador negó categóricamente cualquier oferta de matrimonio.

De cualquier forma, Atila, también conocido como el azote de Dios, quería reclamar a su esposa y sus territorios, por lo que cruzó el Rin con apoyo de sus aliados bárbaros, formando así una temible confederación con los ostrogodos, gépidos, vándalos escitas, etc.

En abril del año 451 tomó la ciudad de Metz y arrasó todo a su paso. Su objetivo era Orleans, pero un ejército conjunto de romanos y visigodos, junto a otros pueblos que buscaban poner freno a los hunos, los enfrentó en la batalla de los Campos Cataláunicos.

Si bien se considera el resultado de esta sangrienta batalla como un empate técnico, resultó una victoria táctica para los romanos y sus aliados al detener el avance de Atila. A pesar de que en última instancia logró salvarse el imperio, el ejército romano quedó debilitado y quedaba a merced de cualquier nueva incursión.

Un año después, motivado por contraer matrimonio con Honoria, Atila lanzó una nueva incursión hacia la península itálica, donde saqueó Aquilea, Milán, Verona y otras ciudades en su avance a Roma. Surge aquí un curioso interrogante: ¿por qué Atila desistió de saquear a Roma?

Al llegar a sus puertas se entrevistó con el papa León l y, aunque los motivos no están muy claros, Atila se retiró sin tomar la ciudad ni concretar su matrimonio.

Luego de esta campaña, los hunos volvieron a sus tierras en el Danubio. Atila, a pesar de no haber conseguido a Honoria, se trajo consigo a una nueva esposa. En su noche de bodas en el año 453, Atila murió producto de una hemorragia nasal justo cuando se preparaba para atacar Constantinopla.

Su muerte supuso una enorme tragedia para los hunos, quienes se cortaron el pelo y se causaron heridas con sus espadas para conmemorarlo. Fue enterrado junto a parte de su botín en algún lugar desconocido. Los soldados que lo enterraron fueron ejecutados para no desvelar la ubicación del lugar, que permanece como uno de los grandes misterios de la historia.

El reinado de Atila solo duró ocho años, pero fueron suficientes para sembrar el caos en Roma y los bárbaros que se oponían a su avance. Su frase donde pisa mi caballo no vuelve a crecer la hierba, sin duda quedó demostrada por sus acciones.

Descendencia de Atila

Los hijos de Atila fueron Elak, Dengizik y Ernak. Aunque el primero fue elegido heredero y sucesor del rey de los hunos, finalmente terminaron luchando entre sí por hacerse con el legado de su padre.

Referencias:

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