Obispo

Desde la aparición del cristianismo, los obispos han sido cargos muy influyentes que han dejado su parte en la historia, sobre todo en aquellos países donde esta religión representa un papel importante en la sociedad. Por lo general, estas personas se encargan de supervisar, en las distintas congregaciones, a los pastores o sacerdotes.

Definición de obispo

Un obispo es un cargo mediante el cual se lleva un control de los sacerdotes y de las distintas congregaciones que englobe en su área, junto a la labor de velar espiritual y socialmente por los fieles.

Significado de obispo

La etimología de la palabra viene del idioma latín, específicamente de episcopus, que significa vigilante o supervisor, lo que permite denotar su función.

Origen e historia de los obispos

La jerarquía dentro del cristianismo está presente desde su surgimiento, principalmente en sus raíces judías. Los primeros cristianos contaban con una organización primitiva similar a la de las sinagogas judías, donde un presbítero (prácticamente sinónimo de obispo en tiempos remotos) gobernaba las comunidades cristianas.

Durante los primeros siglos del cristianismo, todas las diócesis se centraban fundamentalmente en la figura del obispo. Los sacerdotes y diáconos ejercían bajo supervisión y prácticamente eran ayudantes del obispo.

Sin embargo, con la expansión del cristianismo y la construcción de más iglesias, entre el siglo IV y V fue necesario darles funciones definidas. Y es que el obispo no podía estar en todos lados, por lo que además delegó a otros eclesiásticos la administración de zonas remotas.

Con el establecimiento de las parroquias, los obispos se liberaron de muchas de sus tareas originales y se dedicaron a asuntos más importantes de la diócesis y a su supervisión.

Durante la Edad Media, los obispos adquirieron mucho poder en los distintos reinos, especialmente poder no eclesiástico, ya que la mayoría asumían influencia dentro de las esferas monárquicas con una autoridad similar a la de los duques, condes o hasta príncipes seculares (en el caso de Alemania).

Papa lavando los pies a un obispo
Grabado anónimo del siglo XVIII en el que se observa al papa lavando los pies a un obispo

Ante esto, la Santa Sede se reservaba los asuntos importantes, como la beatificación y la canonización. En muchas ocasiones, la Iglesia apelaba las decisiones tomadas por los obispos, ejemplo de su poder.

El Concilio de Trento, celebrado entre 1545 y 1563, se convocó para definir la doctrina católica y disciplinar a sus miembros en tiempos de la Reforma protestante. Además, definió  los derechos y deberes del obispo e intentó remediar los abusos y conductas de los mismos.

Y es que los obispos jugaron un papel importante en la historia, llegando incluso a ser cancilleres de distintos reinos como el Sacro Imperio Romano, Inglaterra, Polonia y en la actualidad Andorra (principado que es regido por dos copríncipes: un obispo católico y el presidente de Francia).

Obispos tras la Reforma protestante

Con la Reforma protestante y la Revolución francesa, los obispos perdieron gran parte de su poder, por lo que pudieron tener más tiempo para dedicarse a sus deberes espirituales.

La figura del obispo se transformó tras el surgimiento de las distintas denominaciones cristianas: ya no formaba parte únicamente de la Iglesia católica y de la Iglesia ortodoxa, sino también de otras como las Iglesias luteranas, los anglicanos, mormones y evangélicos. Siguen manteniendo su función de supervisor y en algunas incluso el concepto de sucesión apostólica.

Los obispos en la Biblia

En el Nuevo Testamento puede encontrarse, en la primera epístola a Timoteo, los requisitos para aquellos que aspiran a ejercer como obispo:

Debe ser un hombre irreprochable, que se haya casado una sola vez, sobrio, equilibrado, ordenado, hospitalario y apto para la enseñanza. Que no sea afecto a la bebida ni pendenciero, sino indulgente, enemigo de las querellas y desinteresado.

Todas las denominaciones siguen estos lineamientos con ciertas diferencias, como el celibato.

Jerarquía y características de un obispo

Los obispos se encargan de velar por las iglesias locales bajo su control a través de la figura de las diócesis, que se organizan principalmente en una de las ciudades que englobe y cuya sede principal es la catedral, desde donde imparten el derecho canónico y confiere los sacramentos.

Desde la jerarquía católica, un obispo está por debajo de la figura del arzobispo, quien en el orden episcopal goza de un estatus superior al regir una diócesis importante, ya sea por relevancia histórica o por su tamaño.

Retrato del Obispo de Montauban
Retrato del obispo de Montauban en un grabado de mediados del siglo XVII

Cuando un obispo adquiere el cargo de arzobispo está siendo consagrado, y aunque en la práctica no tiene mayor poder que un obispo, está a cargo de diócesis más prestigiosas, que reciben el nombre de arquidiócesis.

Otro término utilizado por encima de ambos es el de arzobispo metropolitano, que si bien en la práctica es similar al de un arzobispo común, este generalmente está a cargo de una capital regional o provincia eclesiástica, tratándose de un titulo honorifico. Los obispos, junto con el papa, conforman el llamado colegio episcopal.

Obispos en la Iglesia ortodoxa

En las distintas iglesias ortodoxas, los obispos juegan un papel muy importante y tienen el mayor nivel de jerarquía, pues son la personificación de la sucesión apostólica e icono de Cristo.

Al igual que en otras denominaciones, se encargan de supervisar y guiar, además de ser responsables de asegurar la comunión de su iglesia con las otras denominaciones nacionales ortodoxas. Están obligados al celibato, al igual que en la Iglesia católica.

Obispos en la Iglesia de Inglaterra

Los obispos anglicanos, al igual que en la Iglesia católica y ortodoxa, mantienen la sucesión apostólica y forman un pilar importante en la organización jerárquica.

De hecho, son cabeza de sus respectivas diócesis, organizadas en iglesias nacionales, estando asimismo liderados por uno de ellos, que lleva el nombre de arzobispo u obispo presidente.

Se reúnen en el consejo anglicano, que es presidido por el arzobispo de Canterbury, una figura similar al papa que es la cabeza de la Iglesia de Inglaterra. Una característica interesante de la comunión anglicana es que algunas iglesias nacionales permiten la ordenación episcopal de mujeres.

Referencias:

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