Antigua Roma

No hay duda de que la antigua Roma fue una de las civilizaciones de la Antigüedad más importantes. En este artículo analizamos cómo ha influido en la sociedad occidental en múltiples aspectos: lengua (latín), leyes y religión (cristianismo).

¿Cuándo comenzó y cuándo terminó la antigua Roma?

Su fundación se remontaría al año 753 a.C. Así, cuenta la leyenda que los gemelos Rómulo y Remo fueron abandonados cuando eran unos bebés. Se les metió en una canasta que a su vez se lanzó al río Tíber.

Una loba los recogió y los amamantó, siendo adoptados posteriormente por un pastor. Una vez que crecieron, los gemelos decidieron levantar una ciudad en las orillas del río Tíber. Pero, tras una discusión, Rómulo acabó con la vida de Remo y le puso nombre a dicha localidad: Roma. Se convertiría así en su primer rey.

La conclusión de la antigua Roma se fecha en el año 476 (en este caso, después de Cristo). Fue entonces cuando se produjo la caída del Imperio Romano de Occidente.

Etapas de la antigua Roma

Monarquía romana

La monarquía romana se sitúa entre los años 753 a.C. y 509 a.C. Aunque los romanos elegían a los reyes, éstos poseían un poder absoluto. Cierto que eran ayudados por un consejo al que se le denominaba Senado, pero la última decisión siempre la tenía el monarca.

El último rey de Roma fue Tarquinio el Soberbio, llamado así precisamente por lo mal gobernante que era. Es por eso que el pueblo lo derrocó en el año 509 a.C.

República romana

Transcurre entre los años 509 a.C. y 27 a.C. Era una suerte de democracia en la que las asambleas elegían a los magistrados, que a su vez eran asesorados por el Senado.

Durante esta época, Roma controló lo que hoy conocemos como Italia, venciendo a Cartago en las guerras púnicas (264 a.C.-146 a.C.). Hizo lo propio con los reinos helenísticos (214-30 a.C.), lo que le permitió dominar el mar Mediterráneo.

Entre el 49 a.C. y el 45 a.C. se produce una guerra civil entre Pompeyo y Julio César. Este último la gana, pero poco después es asesinado.

Imperio romano

Comprende los años que van del 27 a.C. al 476 a.C. Comienza cuando Augusto, hijo adoptivo de Julio César, abole la República y se convierte en el primer emperador romano. Comienza lo que se conoce como la Pax Romana, que dura alrededor de dos siglos.

Durante esta época se construye el coliseo romano, por no mencionar que el Imperio Romano alcanza su máxima extensión con el emperador Trajano (algo que sucede en el año 117).

Entre los años 180 y 285 se produce otra guerra civil. Se pierde la estabilidad de años anteriores, no sólo por el hecho de que varios generales pugnen entre sí para ser emperadores, sino porque los pueblos germánicos comienzan a atacar a las ciudades romanas.

Esto provocó dos cosas: la gente huyó al campo y el transporte se volvió inseguro, lo que hizo que el comercio se frenase y los precios de las cosas subieron. Diocleciano y Constantino recuperan la estabilidad durante el siglo IV.

En el año 395, Teodosio divide el imperio en dos para así contentar a sus dos hijos: el Imperio Romano de Occidente, cuya capital se sitúa en Roma, y el Imperio Romano de Oriente, cuya capital se establece en Constantinopla.

En el año 476 cae el Imperio Romano de Occidente una vez que el bárbaro Odoacro vence al emperador Rómulo Augústulo. El Imperio Romano de Oriente seguiría en pie hasta que los otomanos tomaron Constantinopla en el año 1453.

Características de la antigua Roma

Sociedad

Se podían distinguir dos clases:

  • Ciudadanos romanos: eran las personas que tenían más derechos, puesto que podían votar, tener una propiedad o en determinados casos ser elegidos como magistrados y senadores. A su vez, se dividían en patricios, que pertenecían a las familias más ricas y tenían acceso al senado y a las magistraturas, y plebeyos.
  • No ciudadanos: era el caso de los hombres libres, las mujeres libres, los libertos (esclavos libertados) y los esclavos.

En las ciudades existían los baños públicos o termas romanas. Era un lugar para bañarse a diario, para hacer ejercicio y para conversar.

También había vigilancia para controlar la delincuencia y para apagar los fuegos que pudieran afectar a una determinada zona de la urbe. Es decir, estas personas serían los policías y bomberos actuales.

Respecto al ocio, los romanos se divertían en el circo. Allí observaban carreras de caballos y de carruajes o luchas de gladiadores. También acudían al teatro, tal y como hacían los griegos.

Economía

El comercio entre los distintos territorios de Roma era constante, destacando la compra y venta de aceite de oliva, vino, productos de alfarería o textiles y garo (una salsa que se preparaba con vísceras fermentadas de pescado y que se utilizaba como condimento de la comida).

Ejército

Su ejército estaba formado por legiones, de ahí que a sus entrenados soldados se les llamara legionarios. Cada una de estas legiones la integraban unos 5000 hombres, existiendo decenas de ellas.

Religión

Durante la mayor parte de la antigua Roma, sus habitantes eran politeístas. De hecho, tomaron a algunos de los dioses griegos y les cambiaron de nombre. Os mencionamos algunos de ellos.

  • Júpiter: dios de los cielos.
  • Juno: esposa de Júpiter y diosa protectora de las mujeres.
  • Apolo: dios del sol.
  • Venus: diosa del amor.
  • Minerva: diosa de la sabiduría.
  • Marte: dios de la guerra.
  • Mercurio: dios mensajero.
  • Neptuno: dios de los mares.
  • Plutón: dios de los infiernos.
  • Diana: diosa de la luna y de la caza.
  • Baco: dios del vino.
  • Vesta: diosa del hogar.
  • Flora: diosa de las flores.
  • Pomona: diosa de la fruta.
  • Augusto: primer emperador que se convierte en dios.

Existían los dioses estatales, es decir, aquellos que eran los oficiales y a los que se les construía templos, y los dioses del hogar. Estos últimos protegían a las familias y a sus casas, donde precisamente tenían sus pequeños altares.

Asimismo, los romanos aceptaban a los dioses de los pueblos a los que conquistaban (como sucedió con los de Egipto). Incluso veneraban a algunos de sus emperadores, tal y como sucedió con el citado Augusto.

En el año 313, Constantino reconoce al cristianismo como una religión a través del Edicto de Milán. En el año 380, Teodosio proclama al cristianismo como la religión oficial de Roma (se deja atrás, pues, el politeísmo y se pasa al monoteísmo).

Lo curioso es que con anterioridad se persiguió a los cristianos, puesto que se negaban a aceptar el carácter divino del emperador. Es por ello que se les crucificaba o se les obligaba a luchar en el circo romano.

Arquitectura

Las ciudades romanas estaban muy bien planificadas. Así, disponían de dos calles principales: una de norte a sur (cardo) y otra de este a oeste (decumano). El resto de calles se situaban de forma paralela a estas dos, de ahí que se conformara una cuadrícula.

El lugar en el que se cruzaban las calles principales era donde se establecía el foro romano. Aquí se hallaba el centro político y cultural de la ciudad, pues era donde se situaban los edificiones gubernamentales y los templos.

Las viviendas romanas eran de dos tipos:

  • Domus: casa grande de las familias adineradas. Las que estaban situadas en el campo se denominaban villas y disponían de una amplia finca.
  • Ínsula: bloques de departamentos con varios pisos de altura. Eran construcciones de mala calidad.

Al contrario que los griegos, los romanos usaban el arco. Esto les permitió crear edificios y puentes más grandes y altos. Además, las bóvedas les sirvieron para evitar el uso masivo de columnas.

Como materiales, cabe destacar el uso que hicieron del cemento y del mortero.

Los puentes son una de sus obras más conocidas, siendo además bastante largos gracias al uso de los arcos. Además, se construían acueductos para sumistrar agua a las ciudades y calzadas o carreteras que permitían el comercio y el avance rápido de las tropas.

Mencionar también los templos, los arcos del triunfo, que conmemoraban importantes victorias romanas, los circos, los teatros, los anfiteatros y las basílicas (centros de negocio que servirían de influencia para las posteriores Iglesias cristianas).

Escultura

Destacan aquellas que representaban a emperadores romanos o a personajes célebres. Los retratos eran muy realistas, mientras que los relieves servían para explicar las victorias del ejército de Roma.

Pintura

Cabe mencionar las pequeñas pinturas hechas con madera (de las que apenas han quedado restos), murales (servían para decorar edificios públicos y casas privadas) y mosaicos. Solían representar desde mitos y leyendas hasta personas, animales y escenas cotidianas.

Fuentes:

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