Guerra de los 100 años

Explicado a modo de resumen, la Guerra de los 100 Años fue una contienda que mantuvieron Francia e Inglaterra durante más de un siglo. Se originó por motivos territoriales, siendo Francia el país vencedor.

Cuánto duró la Guerra de los 100 Años

Si deseas saber cuándo se inició la Guerra de los 100 Años, guarda esta fecha en tu memoria: 24 de mayo de 1337. Respecto a su término, se establece el 19 de octubre de 1453. Por tanto, su duración fue de 116 años, 4 meses, 3 semanas y 4 días.

Orígenes de la Guerra de los 100 Años

Si nos fijamos en el contexto histórico y en los orígenes de la Guerra de los 100 años, habría que remontarse a un par de siglos atrás. Y es que, a mediados del siglo XII, varios condes ingleses poseían porciones muy importantes de tierra en la zona oeste y sudoeste de Francia.

Además, el matrimonio entre Enrique II de Inglaterra y Leonor de Aquitania propició que se incrementaran las tierras que el monarca tenía en Francia.

Enrique III de Inglaterra firmó el Tratado de París (1259), mediante el cual le cedía territorios tan importantes como Normandía a Luis IX de Francia.

Su hijo, Eduardo I de Inglaterra, no estaba satisfecho con esta capitulación. Así, aumentó el poder económico y militar de su país y, a finales del siglo XIII, mantuvo 4 años de hostilidades bélicas contra la Francia de Felipe III.

En el año 1324 se produjo la Guerra de San Sardos, que se considera un antecedente de la Guerra de los Cien Años. La derrota inglesa provocó de forma indirecta la caída de Eduardo II de Inglaterra.

Causas de la Guerra de los 100 Años

Tras la muerte de Carlos IV de Francia, vencedor de la Guerra de San Sardos, se puso fin a la dinastía de los Capetos (cuyo inicio tuvo lugar a finales del siglo X). Dado que sólo tuvo dos hijas, se invocó la ley sálica para impedir el acceso de una mujer al trono. En su lugar se eligió a Felipe VI de Francia, que a su vez era sobrino de Felipe IV de Francia (el padre de Carlos IV).

Eduardo III de Inglaterra no estaba de acuerdo con esta decisión. Su madre era Isabel de Francia, precisamente una de las hijas del citado Felipe IV. Es por ello que creía que la heredera del trono tenía que ser su madre. Sin embargo, estas tesis no se impusieron a causa de la ley sálica.

Por si esto no fuera suficiente, las desavenencias entre ambos reinos también se daban en otras cuestiones:

  • Escocia: Eduardo III quería hacerse con el control de esta tierra, motivo por el cual los escoceses le pidieron ayuda a Felipe VI.
  • Flandes: Inglaterra vendía su lana a Flandes, cuyos artesanos la usaban para confeccionar sus productos. Sin embargo, se produjeron disturbios que hicieron que los condes de Flandes solicitaran la ayuda del monarca francés. Por supuesto, esto es algo que su homólogo inglés no vio con buenos ojos.

Pero lo que seguramente más le molestó a Eduardo III fue tener que pagar un homenaje o tributo por las tierras que Inglaterra aún conservaba en Francia. A fin de cuentas, se consideraba un heredero al trono. Es por ello que apoyó la rebelión de un pariente del rey Felipe VI, lo que provocó que éste terminara invadiendo Gascuña (una de las pocas regiones francesas que aún mantenía Inglaterra).

Eduardo III no se quedó quieto, así que reclamó su derecho al trono y las hostilidades se iniciaron. Comenzaba la Guerra de los 100 años entre Francia e Inglaterra.

Etapas de la Guerra de los 100 Años

Victorias inglesas (1337-1360)

Las primeras décadas de la contienda resultaron muy favorables para los ingleses. Vencieron en la importante batalla naval de Sluys (1340) y sus tropas entraron en Normandía con éxito. Además, lo hacían matando a hombres, mujeres y niños, dejando así en evidencia al monarca francés.

Al existir todavía una sociedad enmarcada dentro del feudalismo, se suponía que el rey tenía que defender al pueblo de la llegada de los invasores, cosa que no estaba sucediendo.

La Batalla de Crécy (1346) supuso otra gran victoria para Inglaterra en su intento de llegar hasta París. A pesar de disponer de un ejército inferior en número, Inglaterra consiguió vencer a Francia gracias al uso de los arcos y de la artillería.

En la Batalla de Poitiers (1356), los ingleses capturaron a Juan II de Francia (el sucesor de Felipe VI). Mediante el Tratado de Brétigny (1360), el monarca galo recuperó su libertad y a cambio Inglaterra obtuvo numerosos territorios del suroeste francés.

Durante este período se inicia la Peste Negra, que se expandió rápidamente por toda Europa y que llegó a diezmar a un tercio de la población del continente.

Victorias francesas (1360-1380)

Carlos V de Francia llega al trono en el año 1364 y el conflicto traspasa fronteras. Mientras los ingleses ayudan a Pedro I de Castilla en la Batalla de Nájera (1367), el monarca francés hace lo propio con su hermanastro Enrique II de Castilla.

Aunque el primero resulta vencedor, al final Enrique II termina convirtiéndose en rey de Castilla y la poderosa flota castellana queda al servicio de una fortalecida Francia. De hecho, la Guerra de los 100 Años se reanuda en el año 1369 y Francia empieza a imitar las tácticas inglesas y a dirigir sus barcos a la costa de Inglaterra.

Los ingleses se ven obligados a retirarse de buena parte del continente y a regresar a las islas británicas para así evitar las incursiones galas y los ataques de sus aliados castellanos.

Inglaterra se recupera (1380-1415)

Inglaterra comienza a rechazar las incursiones francesas e incluso a realizar exitosas invasiones en Francia. Tras Enrique IV de Inglaterra, llega al trono su hijo Enrique V de Inglaterra, quien era mucho más ambicioso en su lucha contra el enemigo.

El empuje de Enrique V y la respuesta de Juana de Arco (1415-1436)

Acostumbrado a la guerra y a la estrategia militar (luchó contra Escocia y Gales por encargo de su padre), Enrique V se aprovechó de la debilidad como gobernante de Carlos VI de Francia.

Inglaterra vence en la Batalla de Azincourt (otoño de 1415), si bien Enrique V toma una decisión bastante cuestionable (incluso para la época): ordenar la muerte de todos los prisioneros.

Aunque el monarca inglés no pudo continuar a París por falta de alimento para sus tropas, consiguió que se firmara el Tratado de Troyes (1420). Mediante este acuerdo, Enrique V contraía matrimonio con la hija de Carlos VI y, por tanto, se le reconocía como heredero al trono.

Sin embargo, Enrique V murió de forma inesperada en el año 1422, falleciendo unos meses después Carlos VI. Los franceses omitieron el Tratado de Troyes y decidieron postular como rey a Carlos VII de Francia en lugar de al de por aquel entonces aún niño Enrique VI de Inglaterra.

Ante esto, los ingleses entraron otra vez en Francia y sitiaron Orleans, la única ciudad que permanecía fiel al monarca francés.

Es aquí cuando aparece la figura de Juana de Arco, una muchacha de 17 años que cree haber sido elegida por Dios para librar a Francia de los invasores. Tras ponerse al frente de un grupo de soldados, consigue rechazar el asedio de Inglaterra a la ciudad de Orleans.

Esta victoria hizo levantar los ánimos de los franceses, que se dieron cuenta de que su resistencia no era inútil y de que podían expulsar a los ingleses de sus tierras.

Juana de Arco, también conocida como la Doncella de Orleans, consiguió más triunfos militares en otras ciudades e incluso presenció la coronación de Carlos VII. Sin embargo, acabó cayendo prisionera y, tras ser juzgada por la Inquisición (que la condenó por hechicera), terminó quemada en la hoguera en el año 1431.

Dado que Francia estaba dividida y ahora existían dos reyes (Enrique VI de Inglaterra y Carlos VII de Francia), se intentó llegar a un acuerdo diplomático en el Tratado de Arras (1435). Los ingleses abandonaron la conferencia porque no estaban dispuestos a recibir ciertos territorios con tal de reconocer a Carlos VII como el único rey de Francia.

Sin embargo, Borgoña, aliado anglosajón, sí firmó el tratado. A cambio de aceptar a Carlos VII como su monarca, éste se comprometía a garantizarles su autonomía.

El vencedor de la Guerra de los 100 años (1436-1453)

En este apartado os explicamos cómo terminó la Guerra de los 100 años. Carlos VII inició una serie de medidas con las que pretendía reformar y fortalecer el Estado. Una de ellas incluía una reestructuración del ejército, haciéndolo más profesional y permanente.

El monarca francés tuvo que sortear revueltas internas y los efectos de la hambruna y de la peste, si bien es cierto que los ingleses también estaban muy debilitados por las luchas internas y las conspiraciones.

La fuerza del nuevo ejército francés se percibió claramente en la Batalla de Formigny (1450), donde Inglaterra perdió Normandía, y en la Batalla de Castillon (1453), donde los ingleses tuvieron que entregar Aquitania. La única posesión que estos últimos mantenían en Francia era la ciudad costera de Calais, que todavía mantendrían durante alrededor de un siglo.

En el año de esta última contienda, es decir, 1453, se dio por terminada la guerra. Lo curioso es que no se certificó mediante ningún tratado y , de hecho, los ingleses no renunciaron a la corona francesa hasta principios del siglo XIX.

Consecuencias de la Guerra de los 100 Años

Los países involucrados en esta larga guerra se vieron afectados de distinta manera:

  • Francia consolidó su posición con Luis XI, el hijo de Carlos VII. Este monarca potenció el centralismo y la autoridad absoluta del rey, restándole poder a los nobles y al clero.
  • Inglaterra vivió una guerra civil que se materializó en la Guerra de las Dos Rosas, que enfrentó a los integrantes y partidarios de la Casa de Lancaster contra los de la Casa de York.

Personajes importantes de la Guerra de los 100 Años

Son numerosos, y algunos ya los hemos mencionado a lo largo de este artículo. Sin embargo, los resumiremos a continuación:

  • Arturo III de Bretaña: el conde de Richemont fue un militar francés que principalmente luchó para Carlos VII de Francia.
  • Bertrand du Guesclin: condestable y militar francés al que Carlos V de Francia encomendó importantes misiones.
  • Carlos I de Albret: condestable francés que fue uno de los que comandó el ejército francés durante la Batalla de Azincourt.
  • Carlos V de Francia: cedió terreno a los ingleses en la zona suroeste de Francia.
  • Carlos VI de Francia: sus ataques de locura afectaron a su gobierno y se vio obligado a reconocer a Enrique V de Inglaterra como heredero al trono de Francia.
  • Carlos VII de Francia: bajo su reinado se produjeron las victorias que permitieron dar por terminada la Guerra de los 100 Años.
  • Eduardo de Woodstock: también conocido como el Príncipe Negro, fue el primogénito de Eduardo III de Inglaterra. Venció a los franceses en la Batalla de Crécy y en la Batalla de Poitiers.
  • Enrique II de Castilla: fue aliado de Carlos V de Francia y puso a su disposición la poderosa flota castellana.
  • Enrique IV de Inglaterra: tuvo que hacer frente a escoceses y galeses, quienes contaban con el apoyo de Francia.
  • Enrique V de Inglaterra: obtuvo importantes victorias militares en sus batallas contra la Francia de Carlos VI.
  • Enrique VI de Inglaterra: fue rey inglés durante las décadas finales de la Guerra de los 100 Años.
  • Enrique de Beaufort: obispo inglés y tío de Enrique V de Inglaterra. Le ayudó con los aspectos económicos de la guerra.
  • Felipe II de Nevers: también conocido como Felipe de Borgoña, este noble y militar francés murió combatiendo a los ingleses en la Batalla de Agincourt.
  • Gilles de Rais: noble francés que luchó al lado de Juana de Arco y que llegó a ser mariscal de Francia con tan sólo 25 años.
  • Hunfredo de Gloucester: combatió al lado de su hermano Enrique V de Inglaterra.
  • Juan I de Borgoña: también conocido como Juan Sin Miedo, vivió la derrota francesa en la Batalla de Agincourt.
  • Juan II de Francia: monarca francés que fue apresado por los ingleses en la la Batalla de Poitiers.
  • Juan Cornwall: noble inglés que ayudó a Enrique V de Inglaterra en su lucha contra los franceses.
  • Juan de Gante: noble inglés y cuarto hijo varón de Eduardo III de Inglaterra.
  • Juan Le Maingre: mariscal francés bajo el reinado de Carlos VI.
  • Juana de Arco: campesina francesa que ayudó a liberar distintas ciudades que estaban en posesión de los ingleses. Estuvo presente en la coronación de Carlos VII de Francia.
  • Pedro I de Castilla: aliado de Inglaterra.
  • Ricardo II de Inglaterra: intentó establecer una paz duradera con Francia.

Fuentes:

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