Imperio Romano de Oriente o Imperio bizantino

El Imperio Romano de Oriente, también conocido como Imperio Bizantino o Bizancio, se sitúa dentro de la Edad Media. A continuación mencionamos las fechas que comprende y detallamos sus características más importantes.

¿Cuándo comenzó y cuándo terminó el Imperio Romano de Oriente?

Su inicio se establece en el año 395, justo cuando Teodosio divide en dos el Imperio Romano para que así lo hereden sus dos hijos. Por un lado estaría el Imperio Romano de Occidente y por otro el que es objeto de este artículo, es decir, el Imperio Romano de Oriente.

En cuanto a su término, sucede bastante después, en concreto en el año 1453 (momento en el que se produce la caída de Constantinopla tras la entrada del Imperio otomano en la ciudad).

Características del Imperio Romano de Oriente

Al contrario que lo que sucedió con el de Occidente, el Imperio Romano de Oriente sí pudo frenar a los invasores bárbaros (su orografía le permitió detener con mayor facilidad la embestida de estos pueblos).

El también llamado Imperio Bizantino no sólo tomó las leyes y costumbres del Imperio Romano, sino que añadió influencias griegas. Así, el idioma pasó del latín al griego, mientras que los emperadores empezaron a llamarse basileus (tal y como sucedía en la Atenas clásica).

Ciudades

Constantinopla y Antioquía son dos de las ciudades más importantes de este período. La primera era su capital y llegó a tener medio millón de habitantes. De hecho, se convirtió en una de las ciudades más ricas, grandes y poderosas del mundo.

Justiniano

Justiniano, que gobernó del año 527 al 565, es el emperador más conocido de Bizancio, pues con él este imperio alcanzó su mayor extensión (algo que sucedió en el siglo VI). Así, venció a los vándalos en el norte de África, a los ostrogodos en Italia y a los visigodos en el sur de la Península Ibérica.

Además, en esta época también nació el código de Justiniano, que comprendía tanto antiguas leyes romanas como otras completamente nuevas.

Declive

Tras la muerte de Justiniano, el imperio comenzó a perder sus territorios. Los visigodos tomaron la zona sur de la Península Ibérica, mientras que los lombardos se hicieron con Italia. Además, en el siglo VII el Imperio Islámico conquista el norte de África, Siria y Palestina.

Ello supuso un empequeñecimiento del Imperio Bizantino, ahora concentrado en las actuales Grecia y Turquía. El declive se fue produciendo durante siglos, acentuado por los ataques de los otomanos. Éstos finalmente entraron en Constantinopla en el año 1453.

Organización

El Imperio Bizantino se dividía en provincias, siendo a su vez éstas controladas por un gobernador.

Economía

Dado que se convirtió en un lugar de paso entre Europa y Asia, las rutas comerciales más importantes atravesaron este imperio. De hecho, existía un comercio específico de productos de lujo, tales como la seda, las especias o los perfumes.

El hecho de que existiera un gran control sobre el mar Mediterráneo también facilitó este comercio, en el que primero se utilizó como moneda el sólido bizantino para luego pasar al hyperpyron.

Sociedad

Por encima de todas las personas estaba el emperador, en quien se concentraba todo el poder político, militar y religioso.

A continuación habría que mencionar a la nobleza, en la que destacarían los militares, los religiosos y los funcionarios (aquellos que aseguraban que se cumplieran las leyes y que se recaudaran los impuestos).

Por último estaba el resto del pueblo, donde encontraríamos a comerciantes, campesinos, artesanos, sirvientes y esclavos.

Religión

Se practicaba como religión el cristianismo y, si bien en un principio se respetaba al Papa de la Iglesia católica, en el año 1054 se produjo el Gran Cisma. Ello supuso la creación de la Iglesia ortodoxa, que seguía las directrices del patriarca de Constantinopla.

Arquitectura

El urbanismo es muy similar al del romano, existiendo un foro y convirtiendo los circos en hipódromos. Además, existían muros para frenar los ataques enemigos.

Las edificaciones solían tener forma de cruz griega, utilizándose para su construcción cúpulas, arcos semicirculares, columnas y cubiertas planas o abovedadas.

Cabe destacar la Iglesia de Santa Sofía, que se levantó en Constantinopla cuando Justiniano era el emperador. Su altura es de 55 metros y sobresale por sus bóvedas encabalgadas y sus mosaicos de oro. Llama la atención que sólo se tardaran 5 años en construirla.

Fuentes:

  • Atlas ilustrado de la historia del mundo en mapas. John Haywood, Brian Catchpole, Simon Hall, Edward Barrat.
  • Caída del Imperio Romano y el Imperio Bizantino – 2º ESO – Unidad 1. Rosa Liarte.
  • Imperio Bizantino. Wikipedia.
  • Justiniano. ABC. Rodrigo Alonso.
  • El Imperio Romano de Oriente. Sergio Alejo. Historiador y escritor.

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