Edad Antigua

La Edad Antigua da inicio con la aparición de la escritura, algo que sucede alrededor del año 3.500 a.C. Coincide también con el nacimiento de las grandes civilizaciones de la humanidad y precisamente concluye con la caída de una de ellas: el Imperio Romano (siglo V d.C.). Recuerda que su antecesora es la prehistoria.

Características de la Edad Antigua

A pesar de que en este artículo hablamos de civilizaciones distintas, la mayoría de ellas presentan características comunes.

  • Poder político: recae principalmente en los monarcas, reyes o emperadores.
  • Estratificación social: existen diversas clases de ciudadanos (reyes, nobles, religiosos, comerciantes, campesinos, esclavos).
  • Ciudades: la población se concentra en grandes urbes.
  • Comercio: crecimiento y fortalecimiento de las transacciones entre personas y ciudades.
  • Religiones: principalmente pertenecientes al politeísmo (es decir, se adora a varios dioses).
  • Leyes: se crean amplias normativas para favorecer la convivencia.
  • Impuestos: se establecen para sufragar los gastos comunes.
  • Guerras: incremento de las contiendas entre los distintos pueblos para resolver sus diferencias.
  • Arte y cultura: se incrementa su importancia según avanzan las sociedades.

Civilizaciones de la Edad Antigua

Mesopotamia

Se la califica como la cuna de la civilización, desarrollándose en las fértiles tierras situadas entre los ríos Tigris y Éufrates. Durante siglos fueron varios los pueblos que dominaron este territorio: sumerios, acadios (destacando por el código de Hammurabi), asirios y persas.

Antiguo Egipto

Surge en el año 4.000 a.C. alrededor del río Nilo. Es la civilización de los faraones, de las pirámides y los jeroglíficos (entre otras muchas cosas).

Antigua Grecia

Se la considera la cuna de la cultura occidental, ya que, por ejemplo, aquí es donde nació la democracia. Sus comienzos se establecen en el año 1200 a.C., destacando su profusa cultura y las múltiples deidades de su mitología.

Antigua Roma

Aunque nace en el siglo VIII a.C., su época de esplendor se produce con el establecimiento del Imperio Romano (siglos I al V después de Cristo).

Teodosio I el Grande creó el Imperio Romano de Occidente y el Imperio Romano de Oriente para que así sus dos hijos le sucedieran. Este último duraría hasta el siglo XV, pero el primero sucumbió antes los bárbaros en el año 476.

Se producía, pues, la caída del Imperio Romano y, por tanto, la conclusión de la Edad Antigua. Daba comienzo la Edad Media.

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