Invasiones bárbaras

Las invasiones bárbaras, también conocidas como el período de las grandes migraciones o migraciones germánicas, es una etapa de la historia en la que se produjeron desplazamientos masivos de distintos pueblos en zonas de Europa y de Asia. Todo ello provocó, entre otras cosas, la caída de importantes imperios.

¿Cuándo ocurrieron las invasiones bárbaras?

Se trata de un período muy amplio que transcurrió entre los siglos III y VII. Abarca tanto la Edad Antigua como la Edad Media.

Ubicación geográfica de las invasiones bárbaras

Estas invasiones sucedieron en distintas regiones de las zonas más templadas de Eurasia (caso del sur de Europa o incluso de China y la India, donde se dio un fenómeno migratorio similar al europeo, aunque con otras tribus).

¿Quiénes fueron los bárbaros?

Los bárbaros eran pueblos que habitaban en las regiones fronterizas del Imperio romano. Este término se usaba de forma peyorativa y fue utilizado por primera vez en la antigua Grecia, haciendo así referencia a aquellos pueblos que no hablaban o no estaban influenciados por el griego (posteriormente fue adoptado por Roma).

Antecedentes de las invasiones bárbaras

La primera referencia a estos pueblos la encontramos en los textos del marino e historiador griego Piteas en el siglo III a.C. Su origen se establecería en la península escandinava, tratándose de una cultura que provenía de la etapa final de la Edad del Bronce.

Su expansión se frenó a causa de los celtas y de los romanos. De hecho, en el siglo I a.C., Augusto y Julio César lucharon contra ellos en la Galia y Germania.

Clasificación de los bárbaros

Germánicos

  • Godos: los visigodos y los ostrogodos fueron sus ramas más conocidas.
  • Suevos: dentro de este grupo se encontrarían los alamanes, de cuyo nombre deriva la palabra alemán.
  • Vándalos: llegaron hasta el norte de África y, gracias a eso, controlaron el Mediterráneo.
  • Francos: se convirtieron en el origen del Imperio carolingio y, por tanto, del propio Carlomagno.
  • Anglos, sajones y jutos: tras la retirada de los romanos de las islas británicas, se desplazaron hasta ellas desde la zona norte de Alemania y lucharon contra los britones (su población autóctona).
  • Burgundios: sus leyendas son la base del poema épico Cantar de los nibelungos.
  • Hérulos: se adentraron en el Imperio romano en el siglo III, proviniendo de Escandinavia.
  • Lombardos: ocuparon buena parte de Italia a partir del siglo VI.
  • Frisones: eran un pueblo de navegantes.

Asiáticos

  • Hunos: pueblos nómadas cuyo líder más destacado fue Atila.
  • Ávaros: su emigración se inició en el siglo VI.
  • Búlgaros: el rey Kubrat creó una gran confederación a la que se la conoce como Antigua Gran Bulgaria.

Eslavos

  • Vendos: ocupaban la actual Polonia.

Iranios

  • Alanos: algunos de ellos se unieron a las tribus germánicas para invadir el Imperio romano.
  • Sármatas: ya empezaron a enfrentarse con los romanos en el siglo I a.C., concretamente en el sur del Danubio.

Causas de las invasiones bárbaras

Búsqueda de climas más cálidos

Los cambios climáticos provocaron que los pueblos bárbaros se desplazaran para alejarse del frío y así encontrar tierras con una temperatura más templada.

Superpoblación de Germania

El hecho de que varias tribus se concentraran en un determinado territorio provocó que varias de ellas buscaran otros lugares en los que desarrollar sus vidas.

Presión de los hunos

Los hunos fueron un temible pueblo con una gran disciplina militar. Debido a ello, muchas tribus huhían de ellos antes incluso de que comenzaran sus ataques.

Crisis del Imperio romano

Tras la división del Imperio romano, la zona occidental era más pobre, menos poblada y más vulnerable que la zona oriental. Además, se produjo un debilitamiento del poder central a causa de las guerras civiles, que hicieron que el propio ejército se utilizara para que los líderes romanos se enfrentaran entre sí.

Etapas de las invasiones bárbaras

Invasiones bárbaras del siglo III

Durante esta fase se iniciaron las migraciones de los pueblos germánicos. En un principio no eran grupos organizados y, por tanto, tampoco se puede hablar de invasión como tal. Aunque hubo enfrentamientos con muchos de estos clanes, el Imperio romano también mantuvo una política pacífica con otros.

Así, se les permitió adentrarse en sus tierras y trabajarla a cambio de que se convirtieran en sus aliados y que lucharan para ellos contra otros pueblos germánicos. Es decir, se convirtieron en colonos y en mercenarios.

Invasiones bárbaras del siglo IV

Esta etapa viene marcada por el empuje de los hunos, quienes aniquilaron a los ostrogodos sobre el año 372 y provocaron que otros pueblos germánicos, temerosos, se adentraran en el Imperio romano. Es lo que hicieron los visigodos en el año 376, y a quienes en un principio el emperador Valente permitió establecerse en las tierras de Tracia (y es que los consideraba valiosos como reclutas para su ejército).

Sin embargo, los visigodos se rebelaron en el año 378, venciendo a los romanos en la batalla de Adrianópolis y acabando con la vida del propio Valente. Aunque en el año 382 llegaron a un nuevo acuerdo con el emperador Teodosio I el Grande, convirtiéndose en sus aliados, de nuevo se levantaron contra los romanos en el año 395.

En este caso, su líder, Alarico I, invadió Grecia y Dalmacia para luego, en el año 401, hacer lo propio con Italia (de hecho, saquearon Roma en el año 410, lo que provocó un gran impacto en los romanos y acabó con la seguridad con la que vivían hasta ese momento).

A continuación fundaron el reino visigodo de Tolosa (año 418), que se situaba entre la Galia e Hispania, asentándose finalmente en este último territorio.

Invasiones bárbaras del siglo V

En el año 406 los vándalos, los suevos y los alanos cruzaron el río Rin y se desplazaron a la Galia, en la que permanecieron unos tres años. Luego siguieron camino hacia Hispania, instalándose en diversos puntos de la actual España.

Así, los suevos y un linaje de los vándalos crearon el reino de Galicia, que se fundó en el año 411 (siendo absorbido por el reino visigodo en el año 585).

Asimismo, los alanos y otra familia de los vándalos se afincaron en el sur de la península ibérica, aunque en el año 439 ocuparon el norte de África. Desde allí conquistaron Cartago, se adueñaron del Mediterráneo y su líder, Genserico, ordenó saquear Roma en el año 455. Ni siquiera el papa León Magno consiguió evitar que los bárbaros entraran en la ciudad, aunque al menos sí que la incendieran.

Por su parte, los burgundios fundaron un reino en los alrededores de la ciudad de Worms (por tanto, en la Alemania actual). Sin embargo, los hunos la destruyeron en el año 437, así que finalmente se instalaron en la zona de Saboya. Por su parte, los francos y los alamanes entraron al norte de la Galia desde el Rin.

Alrededor del año 440, anglos, sajones y jutos se hicieron con las costas de Britania una vez que las tropas romanas habían abandonado definitivamente la zona.

En el año 451, una alianza entre romanos y visigodos permitió que ambos bandos derrotaran a los hunos en la batalla de los Campos Cataláunicos. Dos años después moría el líder de estos últimos, quienes se retiraron a las estepas rusas. Esto fue aprovechado por los ostrogodos, que se adentraron por Grecia y llegaron a Italia, conquistándola en el año 493.

Poco antes de esto, el Imperio romano de Occidente estaba tocado de muerte. Y es que, en el año 475, un golpe de Estado aupó al poder a Rómulo Augústulo y provocó que el emperador Julio Nepote fuera expulsado de Italia. Sin embargo, en el año 476 el general bárbaro Odoacro derrocó a Augústulo y se proclamó nuevo rey.

Invasiones bárbaras del siglo VI

En el año 551 tenemos las primeras referencias de los bávaros, quienes ocupan la Baviera actual desde el curso superior del Danubio. Finalmente, se constituirán en un protectorado franco e incluso intentarán independizarse de éstos, aunque luego terminarán integrados en el Imperio carolingio.

Durante este siglo, las antiguas provincias romanas ya están plenamente tomadas por pueblos germánicos, rompiéndose la paz existente cuando el emperador Justiniano las quiere recuperar para el Imperio romano de Oriente (lo que a su vez provoca la desaparición de algunos de estos reinos).

Características de los bárbaros

Características políticas

Las tribus englobaban a varias familias de clanes. Durante las épocas de paz, las asambleas estaban constituidas por los cabezas de familia, es decir, por los jefes de los clanes. Abordaban asuntos como el reparto de las tierras a cultivar o la resolución de algunos conflictos existentes entre los distintos clanes.

Durante tiempos de guerra, los jefes guerreros adquirían una gran importancia gracias a sus antiguas heroicidades, jurándoles fidelidad los guerreros más jóvenes (que a su vez conseguían acceder al reparto de los botines).

Características económicas

Vivían de la agricultura, siendo en un principio la tierra cultivada de forma colectiva y, por tanto, careciendo de propiedad privada de la misma (algo que cambió según fueron recibiendo influencias de los romanos). También practicaban la ganadería de bueyes y ovejas.

Sí conocían la metalurgia y la orfebrería, por lo que sabían cómo fabricar armas y adornos. Sin embargo, en un principio no disponían de telar, de ahí que no supieran confeccionar vestimentas o indumentarias. Algo parecido sucedía con el torno alfarero, de ahí que trabajaran el barro con las manos.

Los bárbaros eran aficionados a guerrear, de tal modo que consideraban el trabajo rutinario como algo menos decoroso.

Características sociales

Existían hombres privilegiados, es decir, nobles, y plebeyos. Si bien la mayoría de los bárbaros eran hombres libres, también se daba la esclavitud (normalmente se trataba de prisioneros de guerra).

Aunque por lo general practicaban la monogamia y, por tanto, se producía un vínculo entre una pareja, en algunos nobles también se daba la poligamia (en este caso un hombre que mantenía relaciones con varias mujeres).

Características culturales

Existía una gran variedad de idiomas, aunque destacaron el gótico y el nórdico.

Características religiosas

No existían sacerdotes, de ahí que las ceremonias religiosas, que eran muy sencillas, las llevaran a cabo los jefes de los clanes. La mitología nórdica es la que actualmente nos resulta más popular de aquella época, destacando dioses como Odín o Thor.

Consecuencias de las invasiones bárbaras

Caída de imperios

Provocaron o bien la caída o bien la desestabilización de importantes imperios, caso del Imperio romano de Occidente, el Imperio Gupta, el Imperio sasánida o el Imperio Han.

El que salió bien librado de estas invasiones fue el Imperio romano de Oriente, y todo ello gracias a lo estrecha que era su frontera norte.

Surgimiento de reinos germánicos

  • Reino visigodo (España).
  • Reino franco (Francia).
  • Reino ostrogodo (Italia).
  • Reino vándalo (Cartago, Túnez).
  • Reino anglosajón (Inglaterra).

Decadencia del comercio

Al descender el comercio, se produjo un predominio de las actividades agropecuarias y un cambio en las estructuras sociales, iniciándose lo que conocemos como feudalismo.

Ausencia de germanización

Los invasores no impusieron sus costumbres, sino que respetaron la cultura romana y la fusionaron con la suya. Es decir, hubo un proceso de romanización.

Aparición de lenguas romances

Los germanos, al menos los nobles, empezaron a usar el latín como su idioma. Precisamente la evolución del latín vulgar dio lugar a lenguas romances como el castellano, el italiano, el francés, el portugués o el rumano.

Difusión de la religión cristiana

Muchos de estos reinos adoptaron como religión el cristianismo y se convirtieron en importantes difusores de sus principios (tal y como sucedió con los francos).

Referencias

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