Isabel II de España

El reinado de Isabel II de España abarcó más de treinta años de la historia de este país, destacando por la variedad de sucesos que se produjeron dentro del mismo. Así, hubo regencias, varias constituciones, más de 50 gobiernos distintos y 22 elecciones generales.

Nombres de Isabel II de España

Su nombre secular fue María Isabel Luisa de Borbón, siendo también conocida por los siguientes apodos: La de los Tristes Destinos y La Reina Castiza.

¿Cuánto duró el reinado de Isabel II de España?

Su reinado duró 35 años, puesto que comenzó el 29 de septiembre de 1833 y concluyó el 30 de septiembre de 1868.

Fotografía de Isabel II de España
Fotografía de Isabel II de España realizada por Heribert Mariezcurrena en el año 1876.

Tras la época de regencia, su proclamación como reina aconteció el 10 de noviembre de 1843, mientras que abdicó el 25 de junio de 1870 (dos años después de que abandonara España). Su reinado se incluye dentro de la Edad Contemporánea y coincide con el romanticismo.

¿Cuándo nació Isabel II de España?

Su nacimiento tuvo lugar el 10 de octubre de 1830.

¿Dónde nació Isabel II de España?

Ocurrió en el Palacio Real de Madrid (España).

¿Cuándo murió Isabel II de España?

Su vida concluyó el 9 de abril de 1904, cuando contaba con 73 años de edad.

¿Dónde murió Isabel II de España?

Pereció en París (Francia), donde estaba exiliada.

Familia de Isabel II de España

Padre de Isabel II de España

Su padre fue Fernando VII, quien también la antecedió como rey.

Madre de Isabel II de España

Su progenitora fue María Cristina de Borbón-Dos Sicilias.

Hermanos de Isabel II de España

Por parte de su padre y de su madre sólo tuvo una hermana, María Luisa Fernanda de Borbón (18321897). A María Luisa Isabel Fernanda (18171818), a quien su progenitor tuvo con María Isabel de Braganza, no la llegó a conocer.

Posteriormente, su madre se casó con Agustín Fernando Muñoz y Sánchez. Ambos tuvieron ocho hijos, a los que Isabel II otorgó distintos títulos nobiliarios (condes, duques y marqueses):

  • María de los Desamparados Muñoz y Borbón (18341864).
  • María de los Milagros Muñoz y Borbón (18351903).
  • Agustín María Raimundo Fernando Longinos Muñoz y Borbón (18371855).
  • Fernando María Muñoz y Borbón (18381910).
  • María Cristina Muñoz y Borbón (18401921).
  • Juan María Muñoz y Borbón (18441863).
  • Antonio de Padua Muñoz y Borbón (18421847).
  • José María Muñoz y Borbón (18461863).

Marido de Isabel II de España

Tras barajar diversos candidatos y entablar numerosas negociaciones diplomáticas para elegir al que podría ser su mejor consorte, fue el gobierno el que eligió al marido de Isabel II y, por tanto, a la persona llamada a ser rey.

Cuando la joven contaba con 15 años, se consideró que su primo Francisco de Asís de Borbón era el hombre adecuado para convertirse en su esposo. Su designación se debió principalmente a dos circunstancias:

  1. Al igual que la reina, era un Borbón.
  2. Se trataba de un individuo tímido y de escaso carácter, es decir, alguien que no se inmiscuiría en asuntos políticos.

La boda se celebró el 10 de octubre de 1846, es decir, justo cuando la reina cumplía 16 años. El matrimonio fracasó a los pocos meses, pues Isabel II era una mujer infeliz a su lado. Es por ello que intentó rodearse de distintos amantes a lo largo de su vida (de hecho, existen dudas acerca de la paternidad de sus hijos, puesto que se cree que Francisco de Asís de Borbón era homosexual).

Descendencia de Isabel II de España

Retrato de Isabel II, Francisco de Asís y Alfonso XII
Litografía de Isabel II de España, Francisco de Asís de Borbón y su hijo Alfonso XII. Fechada en el año 1864.
  • Luis de Borbón y Borbón: nació muerto el 20 de mayo de 1849.
  • Fernando de Borbón y Borbón: murió el 12 de julio de 1850, cinco minutos después de nacer.
  • Isabel de Borbón y Borbón: nació el 20 de diciembre de 1851.
  • María Cristina de Borbón y Borbón: nació el 5 de enero de 1854, si bien falleció a los pocos días.
  • Margarita de Borbón y Borbón: nació prematura el 23 de septiembre de 1855 y murió un día después.
  • Francisco de Borbón y Borbón: nació muerto el 21 de diciembre de 1856.
  • Alfonso XII de España: nació el 28 de noviembre de 1857, siendo rey tras la Restauración borbónica.
  • María de la Concepción de Borbón y Borbón: nació el 26 de diciembre de 1859, pero murió de forma prematura el 21 de octubre de 1861.
  • María del Pilar de Borbón y Borbón: nació el 4 de junio de 1861.
  • María de la Paz de Borbón: nació el 23 de junio de 1862.
  • Eulalia de Borbón: nació el 12 de febrero de 1864.
  • Francisco de Asís Leopoldo de Borbón y Borbón: nació el 24 de enero de 1866 y falleció unas tres semanas después.

Infancia y juventud de Isabel II de España

Vino marcada por la ausencia de su madre durante buena parte de su infancia y juventud, puesto que María Cristina de Borbón partió a Francia tras dejar la regencia. Además, se considera que su instrucción no fue la adecuada para alguien que iba a ser reina (y es que cada partido en el poder intentó manipularla según sus intereses).

Retrato de Isabel II de España cuando era una niña
Grabado de Isabel II de España durante su infancia. Realizado por Juan Antonio López.

Dos años antes de morir, Isabel II concedió una entrevista a Benito Pérez Galdós en la que daba sus impresiones sobre esta época y lo que le tocó vivir.

Yo tenía entonces diecinueve años… Este me aconsejaba una cosa, aquél otra, y luego venía un tercero que me decía: ni aquéllo ni esto debes hacer, sino lo de más allá… Pónganse ustedes en mi caso. Diecinueve años y metida en un laberinto, por el cual tenía que andar palpando las paredes, pues no había luz que me guiase. Si alguno me encendía una luz, venía otro y me la apagaba…

Los que podían hacerlo no sabían una palabra de Gobierno constitucional; eran cortesanos que solo entendían de etiqueta, y como se tratara de política, no había quien los sacara del absolutismo. Los que eran ilustrados y sabían de constituciones y de todas estas cosas, no me aleccionaban sino en los casos que pudieran serles favorables, dejándome a obscuras si se trataba de algo en que mi buen conocimiento pudiera favorecer al contrario.

¿Qué había de hacer yo, tan jovencilla, reina a los catorce años, sin ningún freno en mi voluntad, con todo el dinero a mano para mis antojos y para darme al gusto de favorecer a los necesitados; no viendo a mi lado más que personas que se doblaban como cañas, ni oyendo más que voces de adulación que me aturdían? ¿Qué debía hacer yo?… Póngase en mi caso…

Contexto histórico y antecedentes de Isabel II de España

En 1829, Fernando VII contrajo matrimonio con María Cristina de Borbón-Dos Sicilias. Hasta ese momento, el rey no había tenido descendencia de sus anteriores matrimonios y su hermano, el infante don Carlos, era su heredero.

Poco después de la boda se anunció el embarazo de María Cristina, motivo por el cual el 29 de marzo de 1830 se aprobó la Pragmática Sanción que anulaba la ley sálica promulgada por Felipe V y que excluía a las mujeres del trono.

De esta manera, la sucesión recaería en la descendencia de Fernando VII y de María Cristina, sin importar si fuera varón o mujer. Tras el nacimiento de Isabel II, don Carlos no aceptó la Pragmática Sanción y fue expulsado de España.

En 1833, Fernando VII enfermó gravemente y el problema sucesorio no estaba resuelto. Don Carlos no había renunciado a sus derechos y sus partidarios estaban dispuestos a defenderlos, aunque esto significara el estallido de una guerra civil.

Etapas del reinado de Isabel II de España

Período de regencias (1833-1843)

Dado que Isabel II era una niña, no podía gobernar al ser menor de edad (sólo tenía tres años). Es por ello que hubo dos regencias.

Regencia de María Cristina (1833-1840)

Era la madre de Isabel II y la viuda de Fernando VII. Esta regencia coincidió con la primera guerra carlista, en la que se enfrentaron los partidarios de don Carlos (absolutistas) y los de la propia Isabel. Estos últimos eran los liberales, en quienes se apoyó María Cristina para sacar adelante sus gobiernos. A su vez, se dividían en dos facciones:

  • Moderados: gobernaron en primer lugar. Se mostraban partidarios de reforzar la posición del rey y de aplicar algunas reformas, aunque de forma limitada.
  • Progresistas: se decantaban por unas reformas más profundas, aparte de que querían limitar los derechos de la monarquía. Se ocuparon del gobierno después de los liberales, llevándose a cabo durante esta etapa la desamortización de Mendizábal (1836) y la Constitución de 1837.

En 1834, María Cristina eligió al moderado Francisco Martínez de la Rosa para que se hiciese cargo de un gobierno que hiciese frente a la insurrección carlista. Se aprobó entonces el Estatuto Real, que buscaba confeccionar un régimen constitucional que pudiese ser aceptado por la Corona.

Propugnaba un sistema que se basaba en la soberanía de dos instituciones históricas: el rey y las Cortes, que a su vez eran convocadas por el propio monarca y que tenían un diseño bicameral, exigiéndose un determinado nivel de renta para votar (mayor incluso si uno pretendía ser elegido como diputado).

En comparación con la Constitución de 1812, no existía una mención a la soberanía nacional ni una definición y garantía de los derechos individuales. Además, beneficiaba a las clases sociales más privilegiadas, como la burguesía, la nobleza, los terratenientes, los altos funcionarios y algunos militares. En definitiva, se satisfacían las posturas de los moderados, pero no la de los progresistas.

El motín de La Granja de San Ildefonso (1836) obligó a la regenta María Cristina de Borbón a nombrar un gobierno progresista y a aceptar la Constitución de 1812. Para ello, se convocaron unas Cortes constituyentes que elaboraron y promulgaron un nuevo texto constitucional: la Constitución de 1837.

Dicho texto era más moderado que el de Cádiz, pero más progresista que el Estatuto Real. Así, mantenía la soberanía nacional, la separación de poderes o el reconocimiento de determinados derechos individuales.

No era una constitución confesional, y reconocía a la Corona una importante intervención en el proceso político. A cambio, las Cortes tenían iniciativa legal. Además, establecía un sistema bicameral y mantenía el sufragio censitario (lo que se traducía en que al final sólo podía votar uno de cada 58 habitantes).

Grabado de Mª Cristina y su hija Isabel II jurando la Constitución.
Acto de juramento de la Constitución de 1837 por parte de la regenta María Cristina y de su hija Isabel II de España.

Respecto a la desamortización de Mendizábal, fue principalmente eclesiástica. Comenzó con leyes y decretos de disolución de las órdenes religiosas que no se dedicaban a beneficencia o a misiones en ultramar y la declaración como bienes nacionales de sus posesiones, seguida por la correspondiente orden de enajenación. A continuación, se haría lo mismo con los bienes del clero secular y de las órdenes militares.

Se perseguía con todo ello quebrar el poder económico y social de la Iglesia, proporcionar recursos a la Hacienda pública para concluir la guerra y crear una clase de propietarios que apoyaran al liberalismo. El problema es que finalmente estas tierras no se repartieron entre la gente, ya que las subastas hicieron que las tierras pasaran de unos adinerados a otros adinerados. Es decir, perjudicaron a los campesinos más pobres.

Baldomero Espartero (1840-1843)

En 1840, los moderados intentaron imponer una ley de ayuntamientos que permitiera al gobierno el nombramiento de alcaldes. La disputa que moderados y progresistas mantuvieron sobre este asunto, provocó la caída de María Cristina, que abdicó y se exilió en Francia. Las Cortes nombraron entonces regente a Baldomero Espartero, un militar progresista.

Se podría hacer un resumen de su gobierno diciente que fue autoritario y que, durante su regencia, este militar perdió toda la popularidad que había ganado durante la primera guerra carlista.

Y es que Espartero comenzó a nombrar para ciertos cargos a su gente de confianza, marginando a buena parte de los progresistas que propiciaron el cambio de regencia. Es decir, no sólo tenía en contra a los moderados, sino también a aquellos que tenían su misma ideología.

En 1841, la propia María Cristina financió un pronunciamiento desde el extranjero. Se argumentaba que Isabel II estaba secuestrada por los progresistas a través de sus tutores, controlando de esta manera la educación de la futura reina (a quien buscaban convertir en una monarca liberal).

Leopoldo O’Donnell fue quien inició el pronunciamiento en las ciudades del norte, buscándose la sublevación en Vitoria y constituyéndose la Junta Suprema de Gobierno como oposición a la administración de Espartero. Incluso un grupo de estos sublevados asaltaron el Palacio Real de Madrid con la intención de tomar a Isabel II y a su hermana para así llevarlas con su madre.

Defensa de la escalera del Palacio Real por los alabarderos.
Imagen del cuadro Defensa de la escalera del Palacio Real por los alabarderos, pintado por Víctor Morelli.

Sin embargo, una unidad de alabarderos les hizo frente y se detuvo a todos los insurrectos. El general Diego de León, involucrado en este asunto, fue apresado y ejecutado, rompiendo de este modo Espartero con la ley no escrita de la época mediante la cual se respetaba la vida de aquellos militares que orquestaban pronunciamientos.

Al final, esta sublevación fracasó en Madrid y Andalucía. Además, los carlistas se negaron a colaborar con los sublevados. No obstante, los liberales moderados siguieron actuando en la clandestinidad, sobre todo tras comprobar cómo Espartero estableció una ley general para controlar ayuntamientos y diputaciones.

Esto hizo que en distintas ciudades de España, especialmente en la zone norte y en Cataluña, se creasen juntas que operaban con autonomía. Ante esto, Espartero decidió sitiarlas con un propósito ejemplarizante. Es lo que sucedió en Barcelona, lugar en el que hacía un año antes había sido recibido con clamores precisamente por defender todo lo contrario: la descentralización de los ayuntamientos.

Además, firmó un acuerdo comercial con el Reino Unido que perjudicaba los intereses de la industria textil catalana, lo que generó grandes protestas en Barcelona que fueron duramente reprimidas por Espartero (de hecho, en 1842 se llegó incluso a bombardear la ciudad). Esto provocó que perdiera toda su popularidad, no sólo en Cataluña, sino en el resto de España.

Debido a todo esto, los moderados y los propios progresistas comenzaron a unir fuerzas para derrocar a Espartero. El general Juan Prim se sublevó en Barcelona, mientras que el general Ramón María Narváez llegó a Valencia y se dirigió hacia Madrid, donde se unió posteriormente al mencionado Prim.

En julio de 1843, Sevilla también se levantó contra el regente, y el mismo Espartero acudió a la ciudad para proceder a su bombardeo. Sin embargo, salió derrotado tras estos levantamientos, lo que provocó su renuncia a la regencia y que se exiliase en Londres. Debido al vacío de poder existente, se optó por proclamar a Isabel II como reina cuando apenas contaba con apenas trece años de edad.

Década Moderada (1844-1854)

Durante esta época se sucedieron diversos gobiernos de Ramón María Narváez, siendo el líder del Partido Moderado. Entre las medidas que se tomaron cabe destacar el fin de la desamortización y la creación de la Constitución de 1845.

Este texto legal se basaba en la existencia histórica de dos grandes instituciones: la Corona y las Cortes. Ambas buscaban concertar sus voluntades para hacer frente a las necesidades del reino. La convocatoria de Cortes quedaba en manos del monarca, volviéndose a proclamar la catolicidad de España e incrementándose la renta necesaria para poder ser elector y elegible. Se trataba, en definitiva, de una constitución más moderada que la de 1837.

Asimismo, se centralizó la administración, se llevó a cabo la división territorial por provincias impulsada por Javier de Burgos, se promulgó un nuevo código penal, se fundó la Guardia Civil, se estableció un nuevo sistema fiscal y se adoptó el sistema métrico decimal de pesos, medidas y monedas.

Durante el gobierno de Juan Bravo Murillo se mejoraron de forma significativa las infraestructuras con importantes obras públicas, se firmó el concordato con la Santa Sede de 1851 y se permitió a la Iglesia continuar con su labor de enseñanza.

Respecto a la economía, el déficit que supuso la pérdida de las colonias americanas se compensó parcialmente con el gran desarrollo de la minería.

Durante esta época se produjo la segunda guerra carlista (18461849), justo después de que se intentara casar a Isabel II con el pretendiente carlista, Carlos Luis de Borbón. Al no concretarse este matrimonio, se produjo el levantamiento de determinadas zonas de Cataluña.

Entretanto, los progresistas tenían en común que estaban en contra de la reina. Ahora bien, sus posturas estaban a su vez divididas entre los que buscaban principalmente el sufragio universal (demócratas) y aquellos que eran partidarios de la república y opuestos a la monarquía (republicanos).

Esta oposición se radicalizó, y de vez en cuando daba a conocer sus posturas con estallidos violentos (tal y como sucedió con los hechos que dieron lugar al Bienio Progresista).

Bienio Progresista (1854-1856)

Arrancó con el pronuncimiento de Vicálvaro, un hecho que inició lo que se conoce como la Revolución española de 1854. El general Leopoldo O’Donnell se levantó contra el gobierno, y ello die pie a otros pronunciamentos en distintas ciudades de España.

El 7 de julio de 1854 se firmó el manifiesto de Manzanares, que redactó Antonio Cánovas del Castillo y que buscaba una verdadera regeneración liberal. Es decir, en un principio el pronunciamiento sólo quería corregir la corrupción de anteriores gobiernos y las camarillas de la monarquía, pero luego se convirtió en algo más radical, de tal modo que se exigieron reformas políticas de mayor amplitud.

La reina terminó llamando a Baldomero Espartero para que formara gobierno y además aceptó el reconocimiento de los errores cometidos, dando paso a un gobierno progresista de la Unión Liberal. Este partido de nueva creación estaba liderado por el mencionado O’Donnell.

Entre las políticas que se llevaron a cabo, habría que mencionar la Ley de Ferrocarriles y la desamortización de Madoz (ambas de 1855), que no fue sólo contra la Iglesia, sino que principalmente se dirigió a las propiedades civiles y a aquellas que tenían los ayuntamientos (conviene recordar que décadas atrás se había iniciado en Europa la Revolución Industrial).

Además, se elaboró la Constitución de 1856, pero finalmente sería considerada non nata, puesto que nunca llegó a ser promulgada debido a que el propio Leopoldo O’Donnell dio un golpe de Estado.

La crisis económica y la agitación social marcaron el Bienio Progresista, sucediéndose además distintos gobiernos progresistas y moderados. Por ejemplo, en 1855 se produjo la primera huelga general en España, que se inició por los trabajadores de la industria textil de Cataluña. Al mismo tiempo, la reina tenía cada vez una menor popularidad.

Los gobiernos de la Unión Liberal (1858-1863)

El desprestigio del  Partido Progresista y el desgaste de los moderados hizo posible que triunfara un partido de centro: la Unión Liberal (liderado, como ya dijimos, por el general Leopoldo O’Donnell, que encabezó el gobierno de 1858 a 1863).

Durante esta etapa se intentó mejorar le economía, y para ello se impulsaron la minería, el ferrocaril, las obras públicas y el sistema financiero. Además, se intentó incrementar el prestigio internacional de España, y para ello se intervino en las siguientes campañas bélicas:

  • Expedición franco-española a Cochinchina (18581862).
  • Primera guerra de Marruecos (18591860), también conocida como guerra de África.
  • Segunda intervención francesa en México (18611867).
  • Breve anexión de Santo Domingo a España (1861).
  • Últimas guerras contra Perú y Chile.
Isabel II de España, Francisco de Asís de Borbón y el general general Leopoldo O'Donnell.
Isabel II de España, a cuyo lado está su esposo Francisco de Asís de Borbón, despide al general general Leopoldo O’Donnell antes de que parta a la campaña de África. Grabado de 1859.

Esta política exterior fracasó, lo que, sumado al incumplimiento de las promesas, el desgaste de los políticos y las componendas con los moderados y los progresistas, propició que O’Donnell se viera obligado a dimitir en el año 1863.

La caída de Isabel II de España (1863-1868)

Durante estos años, la reina Isabel II intentó alejar a los progresistas del poder y le otorgó a los moderados la posibilidad de formar gobierno. Ramón María Narváez presidió varios gabinetes durante estos años, siendo sus posturas bastante autoritarias.

Además, en 1864 se produjo una crisis económica, lo que, unido a la cerrazón del gobierno, provocó el hartazgo de la gente y que ésta volviera a salir a la calle.

Todo esto condujo a que el 22 de junio de 1866 aconteciera la sublevación del cuartel de San Gil, un motín auspiciado por el Partido Progresista y el Partido Democrático que perseguía derribar a Isabel II. Es decir, mientras que anteriores sublevaciones no cuestionaban la legitimidad de la reina, ahora sucedía todo lo contrario.

Finalmente, el Partido Progresista y el Partido Demócrata firmaron el 16 de agosto de 1866 el Pacto de Ostende, llamado así por la ciudad belga en la que se produjo su rúbrica. Dos años después, tras la muerte de O’Donnell, la Unión Liberal se sumó al acuerdo. Su objetivo era nuevamente derrocar a Isabel II del trono de España.

El 17 de septiembre de 1868, las tropas del almirante Juan Bautista Topete se sublevaron en Cádiz, extendiéndose este alzamiento por toda España. Finalmente, los rebeldes derrotaron a las tropas gubernamentales.

Esto provocó que la reina, que veraneaba en San Sebastián, se exiliara a Francia, aunque no llegó a abdicar hasta más adelante. Comenzaba, pues, la Revolución de 1868 (que dio paso al Sexenio Democrático y a la Primera República española).

Características del reinado de Isabel II de España

El papel de la Corona

Los gobiernos se conformaban por iniciativa de la reina. Cuando se producían cambios en el gobierno en los que también existía una alteración del partido que estaba en el poder, esto no se debía a unas elecciones, sino a una presión externa que se realizaba sobre la monarca.

El papel del ejército

Lo anteriormente dicho concedía una relevancia especial al ejército en lo que a la política se refiere. Así, un general, animado por un determinado partido político, se convertía en el intérprete de la voluntad popular y utilizaba la fuerza militar para obligar a que se produjera un cambio político.

Es por ello que los partidos de la época (moderados, progresistas, Unión Liberal) estaban en realidad dirigidos por militares (caso de los ya citados Narváez, Espartero u O’Donnell).

Referencias:

  • Los reinados de Fernando VII e Isabel II. UNED. Ana Clara Guerrero Latorre, profesora del Departamento de Historia Contemporánea.
  • Fernando VII e Isabel II. UNED. Florentina Vidal Galache, profesora del Departamento de Historia Contemporánea, y Concepción Ybarra Enríquez de la Orden, profesora del Departamento de Historia Contemporánea.
  • Dos de mayo de 1808. Memorias de un tambor. José Carlos Gracia.
  • España en el siglo XIX – Unidad 5 – 4º ESO. Lecciones de Historia. Rosa Liarte.
  • Entrevista a la reina Isabel. El Liberal. Número 8.947. 12 de abril de 1904. Benito Pérez Galdós.
  • Isabel II de España. Wikipedia.
  • Reinado de Isabel II de España. WIKIPEDIA.
  • Cambronero, Carlos (1908). Isabel II, íntima. Barcelona. Montaner y Simón, Ed.

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