Primera República Española

Resumen de la Primera República Española

  • Fecha: 11 de febrero de 1873 – 29 de diciembre de 1874.
  • Forma de gobierno: república federal (12 de febrero-11 de junio de 1873 – 3 de enero de 1874) / República unitaria bajo dictadura militar (3 de enero de 1874 – 30 de diciembre de 1874).
  • Presidentes del poder ejecutivo/Jefes de Estado: Estanislao Figueras (12 de febrero-11 de junio de 1873) / Francisco Pi y Margall (11 de junio-18 de julio de 1873) / Nicolás Salmerón (18 de julio-7 de septiembre de 1873) / Emilio Castelar (7 de septiembre de 1873 – 3 de enero de 1874) / Francisco Serrano y Domínguez (3 de enero-30 de diciembre de 1874).
  • Capital: Madrid.
  • Himno nacional: Marcha Real Española.
  • Lema nacional: Plus Ultra (en latín Más allá).
  • Moneda de curso legal: peseta.

La Primera República Española es, quizás, el periodo histórico más convulso del Sexenio Democrático y, probablemente, también de la España contemporánea.

Durante su efímera duración, la Primera República Española llegó a tener hasta cinco jefes de Estado distintos (cuatro de iure y uno de facto), lo cual no es sino el reflejo de la enorme crisis política, social y económica que enfrentó España tras la renuncia repentina del rey Amadeo I.

Fecha de la Primera República Española

La Primera República Española es una de las cuatro etapas que componen el periodo histórico de España conocido como el Sexenio Democrático.

Durante sus casi dos años de duración, España adoptó un sistema de gobierno republicano, primero federal y después unitario, desde su proclamación por las Cortes, el 11 de febrero de 1873, hasta la restauración de la monarquía borbónica con el ascenso al trono de Alfonso XII, el 29 de diciembre de 1874.

Antecedentes y contexto histórico de la Primera República Española

Dada la naturaleza de las coyunturas políticas, económicas y sociales, tanto nacionales como internacionales, del periodo histórico de España en el que se desarrollan los sucesos de la Primera República, es necesario estudiar minuciosamente el contexto histórico previo al estallido de la Revolución Gloriosa.

Proclamación en las Cortes de la Primera República Española
Ilustración de la proclamación en las Cortes de la Primera República Española el 11 de febrero de 1873.

Todos y cada uno de los antecedentes políticos, sociales y económicos que serán expuestos a continuación bien podrían ser interpretados como causas directas o indirectas del estallido de la Revolución Gloriosa y, por tanto, causas del inicio de la Primera República Española (no obstante, en el epígrafe Causas de la Primera República Española se listarán las causas de dicho periodo histórico de forma más específica y didáctica).

Inicio del reinado de Isabel II y las guerras carlistas

Luego de que el rey de España Fernando VII dejase sin efecto la ley sálica (ley que excluía a las mujeres de la sucesión monárquica de manera absoluta y en todos los casos) y que su hija, María Isabel Luisa de Borbón (futura Isabel II), de tan solo tres años de edad, asumiera el trono tras su muerte, España enfrentaría la que sería la guerra civil más larga de toda su historia: la primera guerra carlista (18331840).

El ascenso al trono de Isabel II y la asunción inmediata de la regencia por parte de su madre, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, desataría el furor de Carlos María Isidro de Borbón, hermano del recién fallecido Fernando VII, y la de sus partidarios, que eran, además, simpatizantes del Antiguo Régimen y del absolutismo monárquico (a quienes la historiografía española recuerda como carlistas).

Las guerras carlistas son, sin duda alguna, junto a la guerra de la Independencia española y a las guerras de independencia hispanoamericanas, los conflictos bélicos que azotaron más fuertemente el bienestar y la gloria de lo que algún día fue el poderoso Imperio español.

Fotografía de Isabel II de España
Fotografía de Isabel II realizada por Heribert Mariezcurrena (1876).

Por si fuera poco, las guerras carlistas poseen el agravante de ser el cimiento principal sobre el cual se erigirían la mayoría de las crisis políticas, sociales y económicas de la España de mediados y finales del siglo XIX (siendo, por tanto, una de las tantas causas que dieron fin al reinado de Isabel II y el sistema monárquico para dar paso a la Primera República Española).

El liberalismo progresista y el liberalismo moderado: el inicio de los partidos políticos en España

La primera guerra carlista llegaría a su fin tras la firma del Convenio de Vergara el 31 de agosto de 1839. El cese de las hostilidades entre isabelinos y carlistas supuso la victoria del liberalismo en España y asestó un duro golpe al antiguo sistema de gobierno absolutista.

Los liberales, quienes apoyaban a Isabel II y a su madre, María Cristina, en contra de los carlistas, no eran un movimiento político limitado por un marco ideológico rígido, sino que, por el contrario, existían bandos o facciones entre sus filas. Así pues, en 1840 los liberales españoles podían ser clasificados en dos grandes facciones:

  • Liberales progresistas: representados por los generales Juan Prim y Baldomero Espartero, así como por intelectuales y miembros de la incipiente clase media española. Estos abogaban por la modernidad política, económica y social, y defendían el concepto de soberanía nacional. Dicha soberanía debería ser encarnada en las Cortes, por lo que, bajo dicha doctrina, incluso el rey debía estar supeditado a las Cortes (similar a las actuales monarquías parlamentarias).
  • Liberales moderados: representados por los grandes terratenientes y la burguesía española más poderosa. Estos abogaban por una soberanía conjunta, es decir, que tanto la Corona como las Cortes compartieran el poder soberano de la nación.

Si bien a mediados del siglo XIX surgirían en España otros partidos políticos, como los de los demócratas, republicanos federales, republicanos unitarios y cantonalistas, es importante comprender el origen de las estrategias político-partidistas, pues estas no solo contribuirían al éxito de la Revolución de 1868 y la posterior proclamación de la Primera República Española, sino también al fin de esta última.

El auge del militarismo político-partidista como respuesta a la crisis política

La guerra de la Independencia Española, enmarcada en las míticas guerras napoleónicas, junto a las múltiples guerras de independencia suscitadas en los virreinatos españoles en América y, por último, las guerras carlistas, habían conferido a los militares un rol protagónico en la vida política española.

Baldomero Espartero
Retrato de Baldomero Espartero, pintura al óleo de Antonio María Esquivel (año 1841).

Por si fuera poco, la pugna entre liberales progresistas y liberales moderados no haría sino auspiciar aún más el protagonismo político de los militares.

Una parte de la corporación militar española, consciente del potencial trascendental de sus acciones en el futuro de España, decide tomar parte en la vida política española al sublevarse, en septiembre de 1868, ante lo que ellos consideraban una monarquía incompetente.

En contraste con el militarismo del siglo XX, la participación militar en los acontecimientos de la Revolución de 1868 no estuvo desligada del sector político, ni mucho menos se presentaba como la antítesis de dicho sector.

Al contrario, militares y políticos civiles coexistieron bajo el mismo ambiente político-partidista que caracterizó a España durante la segunda mitad del siglo XIX.

Prensa, opinión pública y disidencia política

La prensa juega también un papel fundamental en la vida política española en el siglo XIX. En aquel entonces, la prensa española no ponía reparo alguno en disimular sus afinidades políticas con ciertos partidos; de hecho, era abiertamente político-partidista, por lo que la información que promulgaba estaba supeditada, en todo momento, a determinada voluntad política.

El auge de la prensa y el Romanticismo tras el inicio de la era político-partidista en España traería consigo la aparición de la figura del agitador político.

Este puede ser definido como un revolucionario que carece de causa, un simple agitador de masas que prescinde de las armas y opta por la pluma como medio de conquista ideológica del pueblo.

Un rol que asumirían distintas personalidades en España y cuyas acciones fueron decisivas tanto para la caída del régimen monárquico, a inicios de 1873, como para su posterior restauración, a finales de 1874.

Las desamortizaciones de Mendizábal, Espartero y Madoz

Entre 1836 y 1856 tendrían lugares las desamortizaciones de Juan Álvarez Mendizábal (18361837), Baldomero Espartero (1841) y Pascual Madoz (18541856), proyectos gubernamentales mediante los cuales se privaba de las manos muertas* a todas aquellas tierras improductivas para darles un uso verdaderamente productivo en favor de la Corona. Es decir, una expropiación en términos políticos actuales.

Juan Álvarez Mendizabal
Ilustración de Juan Álvarez Mendizabal, obra de José Gómez.

Contrario a lo esperado, las sucesivas desamortizaciones de Mendizábal, Espartero y Madoz no harían sino acrecentar la ya existente desigualdad social en España.

Mientras que el norte de España alcanzaba un alto nivel de industrialización y desarrollo económico, el sur de España, por el contrario, permanecía aferrado a un debilitado sistema agrícola que comenzaba a quedarse sin jornaleros tras la inmensa migración por parte de estos hacia las incipientes ciudades industrializadas del norte de España.

Los jornaleros y campesinos que emigraron desde el interior de España hacia la periferia tras las desamortizaciones se convertirían en un poderoso e influyente sector sociopolítico: el proletariado (cuya participación sería fundamental en la consecución del éxito de la Revolución Gloriosa, en septiembre de 1868).

*Así denominaban a los poseedores de tierras improductivas en la España del siglo XIX, principalmente a las tierras del clero secular y religioso de la Iglesia católica, y a las tierras comunales de distintos sectores.

El Pacto de Ostende, la Revolución Gloriosa, las Cortes y la Constitución de 1869

El 16 de agosto de 1866, en la ciudad belga de Ostende y bajo la iniciativa del general progresista Juan Prim, los partidos Progresista y Demócrata de España firmarían un acuerdo en el cual se comprometían a poner fin a la monarquía de Isabel II y a nombrar una asamblea constituyente.

Todo ello se hacía para que, bajo la dirección de un gobierno provisional y por voluntad del pueblo, se decidiese el rumbo que habría de seguir España. Dos años más tarde, al Pacto de Ostende se uniría la llamada Unión Liberal.

Finalmente, el 19 de septiembre de 1868, el plan que había sido acordado en Ostende se convierte en una realidad tangible. Las tropas comandadas por el general Serrano y el almirante Juan Bautista Topete se sublevan ante el reinado de Isabel II, cerrando su pronunciamiento de sublevación con este célebre grito: ¡Viva España con honra!

Puerta del Sol durante la mañana del 29 de septiembre 1868
Ilustración de la Puerta del Sol durante la mañana del 29 de septiembre de 1868, obra de Vicente Urrabieta (publicada en la revista El Museo Universal el 18 de octubre de 1868).

Así pues, el 30 de septiembre de 1868, tras la victoria conseguida en la batalla de Alcolea por parte de las fuerzas sublevadas, el reinado de Isabel II llegaría a su fin. Tan solo ocho días después, los generales Francisco Serrano y Juan Prim, junto al almirante Juan Topete, presidirían el nuevo gobierno provisional.

Respetando lo acordado en Ostende, el nuevo gobierno provisional acude al sufragio universal masculino para aprobar las nuevas Cortes Constituyentes. Esta nueva institución, garante del poder legislativo en España, promulga, en 1869, una nueva constitución.

La Constitución española de 1869 mantuvo a la monarquía como sistema de gobierno en España, pero se opuso rotundamente al regreso de los Borbones al trono; además, abogó por la concepción de soberanía nacional, la educación popular y la libertad de culto.

El reinado de Amadeo de Saboya

El 16 de noviembre de 1870, las Cortes de España eligen como rey al príncipe italiano Amadeo de Saboya, candidato auspiciado y protegido por el general Juan Prim. Como rey, Amadeo I tendría que lidiar con los problemas de una España sumergida en una profunda crisis económica y social.

El contexto inicial, ante todo calamitoso, al que se enfrentaba el rey Amadeo I encontraría su clímax en el asesinato del general Juan Prim, su principal apoyo.

El rey Amadeo I contemplando el cadáver del general Prim
El rey Amadeo I contemplando el cadáver del general Prim, estampa de Antonio Gisbert y M. Gómez (alrededor del año 1875).

Dos años más tarde, ante la persistencia de las calamidades, el agravamiento de la Guerra de los Diez Años en Cuba y el estallido de una tercera guerra carlista, en 1872, el rey Amadeo I abdicaría al trono de España, regresando, sin mayor reparo, a Italia.

Guerras previas (y paralelas) a la proclamación de la Primera República Española

El Grito de Lares

Previo a la proclamación de la Primera República Española, España enfrentaría, el 23 de septiembre de 1868, un intento de insurrección separatista armada en la Capitanía General de Puerto Rico, actual Estado Libre Asociado de Puerto Rico, del cual saldría victoriosa.

La Guerra de los Diez Años

Dos semanas después del Grito de Lares, daría inicio la Guerra de los Diez Años, la primera de las tres guerras cubanas de independencia contra el ejército realista de España.

Esta guerra, como su nombre indica, se extendería por un total de diez años (10 de octubre de 1868 – 10 de febrero de 1878), y, si bien concluyó con victoria española, fue un factor desestabilizante para los numerosos gobiernos que asumirían el poder ejecutivo de España durante dicha década.

Tercera guerra carlista

El 21 de abril de 1872, una nueva guerra carlista daría inicio. Esta guerra se desarrollaría durante el reinado de Amadeo I, los cuatro mandatos presidenciales de la Primera República Española, incluida la dictadura militar del general Serrano, y los primeros años del reinado de Alfonso XII.

Causas de la Primera República Española

A fin de resumir los antecedentes que han sido expuestos en el epígrafe anterior (que bien podrían ser considerados causas directas o indirectas de la proclamación de la Primera República Española), la siguiente lista enumerará de manera específica cada una de las causas más relevantes del inicio de la Primera República Española:

  • El creciente descontento y desaprobación del reinado de Isabel II por parte de los sectores políticos más influyentes de España (Partido Progresista, Partido Demócrata, Unión Liberal, corporación militar). Dicho descontento fue, a su vez, causado por:
    • El conjunto de crisis (políticas, sociales y económicas) generadas por las guerras y alzamientos carlistas que azotaron a España desde 1833 hasta 1876 (aunque no de forma ininterrumpida).
    • El inicio de la era político-partidista y el fortalecimiento de los partidos políticos mediante la prensa y la sugestión o manipulación de la opinión pública a través de esta.
    • El auge del militarismo político-partidista tras sus reiteradas participaciones en conflictos bélicos claves para el bienestar de España en el siglo XIX.
    • El efecto económico y social derivado de las desamortizaciones de Mendizábal, Espartero y Madoz; esto es, el fortalecimiento de la burguesía y los terratenientes, el acentuamiento de la desigualdad social y la aparición del proletariado como nueva clase social.
  • El fin del reinado de Isabel II tras el éxito de la Revolución de 1868, la cual concluyó con la creación de un nuevo gobierno provisional (principal responsable del establecimiento de las Cortes Constituyentes y la Constitución española de 1869).
  • La abdicación del rey Amadeo I, el 11 de febrero de 1873, tras el estallido de una tercera guerra carlista, en 1872, la persistencia de las fuerzas insurreccionistas en Cuba y el agravamiento de la inestabilidad política y económica en España.

Etapas de la Primera República Española

Proclamación de la Primera República Española

Contrario a todo pronóstico, el 11 de febrero de 1873, las Cortes de España proclamarían el inicio de la Primera República Española, una decisión política totalmente inesperada, pues la mayoría de congresistas y diputados de las Cortes se adherían abiertamente a las ideas del sistema monárquico.

Proclamación de la Primera República Española
Dibujo de la proclamación de la Primera República Española, obra de Josep Lluis Pellicer publicada en la revista La Ilustración Española y Americana (16 de febrero de 1873).

En este sentido, la Primera República, desde su proclamación, ya contaba con más oposición que apoyo social; las Cortes simplemente proclamaron su institución como una respuesta precipitada o, más bien, como un último recurso ante el agravamiento de las múltiples crisis que enfrentaba España.

A pesar de ello, la Primera República sí contaba con cierto apoyo popular que procedía, esencialmente, del ámbito intelectual y de la naciente clase media española; sus detractores, por el contrario, eran mucho más numerosos.

Estos eran la aristocracia, la burguesía empresarial más poderosa, el clero y los altos mandos militares. Todos estos creían que el sistema republicano no estaba capacitado para enfrentar y dar solución a los problemas de España.

Gobierno de Estanislao Figueras (12 de febrero-11 de junio de 1873)

Estanislao Figueras fue elegido como el primer presidente de la Primera República Española. Tras asumir como presidente, tendría que hacer frente a una increíble deuda que ascendía a casi 700 millones de pesetas, contando apenas con unos 32 millones de pesetas en las arcas.

Asimismo, debía lidiar con el agravamiento de la crisis social, constituida, esencialmente, por el aumento del desempleo entre jornaleros y obreros, huelgas y ocupación ilegal de tierras.

Ilustración anónima de Estanislao Figueras
Ilustración anónima de Estanislao Figueras.

Por si fuera poco, el presidente Estanislao no contaba con el apoyo absoluto de los republicanos, pues estos se encontraban divididos en dos facciones:

  • Centralistas: abogaban por la instauración de un gobierno central.
  • Federalistas: preferían un sistema descentralizado y la instauración de gobiernos regionales autónomos.

La incompetencia, tibieza y complicidad de Figueras con los antiguos monárquicos, desde la perspectiva de algunos republicanos federales, motivaría el nacimiento de las denominadas juntas revolucionarias. Este sector del federalismo español no reconocía a Figueras como presidente y se oponía rotundamente a su mandato.

Tras el nacimiento de las juntas revolucionarias, Figueras enfrentaría una andanada de revueltas sociales, sin igual, dentro de las que destacan las dos siguientes:

  • Intento fallido de proclamación del Estado Catalán, en Cataluña, dentro de la República Federal Española (9 de marzo de 1873).
  • Dos intentos de golpe de Estado que estuvieron liderados por Cristino Martos. El primero, el 24 de febrero de 1873, y el segundo, el 8 de marzo del mismo año (esta vez, contando con el apoyo del general Francisco Serrano).

El 8 de junio de 1873, las Cortes Constituyentes proclamaban el nacimiento de la República Federal como nueva forma de gobierno de la nación española, contando con el voto favorable de 218 diputados de 220 votos en total, es decir, con un 99% de votos a favor. A pesar de ello, tan sólo tres días después, Estanislao Figueras renunció a la presidencia de España.

Gobierno de Francisco Pi y Margal (11 de junio-18 de julio de 1873)

El 11 de junio de 1873, Francisco Pi y Margal asumiría la presidencia de España tras la proclamación de la República Federal (aún sin contar con una constitución nacional) y la posterior dimisión a la presidencia de Estanislao Figueras.

Ilustración de Francisco Pi y Margal haciéndose cargo de la presidencia de la Primera República Española
Francisco Pi y Margal haciéndose cargo de la presidencia de la Primera República Española, dibujo de Daniel Vierge publicado en Le Monde Illustré (5 de julio de 1873).

Francisco Pi y Margal poseía objetivos claros sobre lo que él creía que en España hacía falta para reestablecer el orden, esto es:

  • Cese definitivo de las guerras carlistas (en ese momento se estaba librando la tercera guerra carlista).
  • Separación de la Iglesia y el Estado.
  • Abolición de la esclavitud.
  • Reformas sociales en favor de las mujeres y los niños trabajadores.
  • Promulgación de una nueva constitución nacional.

A pesar del, en teoría, loable ideario de Francisco Pi y Margal, este ahora debía hacer frente al auge repentino del cantonalismo en España. Este movimiento promovía la división de España en pequeñas regiones, denominados cantones, cuya soberanía y autodeterminación debía ser respetada.

Impotente ante la rebelión cantonal, Francisco Pi y Margal dimite de la presidencia, tras solo 37 días de mandato presidencial.

Gobierno de Nicolás Salmerón (18 de julio de 1873 – 7 de septiembre de 1873)

Luego de la renuncia de Francisco Pi y Margal, el 18 de julio de 1873, Nicolás Salmerón asume como presidente de España.

Desde su perspectiva, Salmerón aseguraba que las distintas crisis que azotaban a España cesarían si se diese espacio al entendimiento y el dialogo entre los distintos sectores políticos que hacían vida en el país. No obstante, su postura inicial, ante todo inocente, no haría sino avivar aún más la rebelión cantonalista.

El auge del cantonalismo español trajo consigo la reacción del gobierno de Salmerón, quien ahora comprendía que se debía combatir al carlismo y al cantonalismo por todos los medios para que España pudiese volver a la normalidad.

Sin embargo, su reacción, tal vez tardía, poco pudo hacer ante el agravamiento de la crisis política, económica y social en España. Así pues, abrumado por todo lo que debía enfrentar como presidente, Nicolás Salmerón dimite de su cargo el 7 de septiembre de 1873.

Gobierno de Emilio Castelar (7 de septiembre de 1873 – 3 de enero de 1874)

En contraste con sus predecesores, el nuevo presidente Emilio Castelar poseía una línea de pensamiento mucho más pragmática e intransigente, pues para él el fin justificaba los medios (al menos en cuanto a la supresión de las revueltas carlistas y cantonalistas respecta).

Así pues, gracias a una concesión dada por las Cortes para combatir a los carlistas por toda España, el gobierno de Emilio Castelar se enfrentó con total severidad a los carlistas.

El 20 de septiembre de 1873, el gobierno de Emilio Castelar da un giro político inesperado al suspender las sesiones de las Cortes desde el 20 de septiembre de 1873 hasta el 2 de enero de 1874.

Durante dicho periodo, Castelar gobernó mediante decretos, suspendió las garantías constitucionales, acabó con la libertad de prensa y permitió la reinstauración de la pena de muerte para la sociedad civil.

Las medidas de gobierno radicales de Castelar le llevaron a enfrentarse a una moción de confianza entre la noche del 2 de enero y la madrugada del 3 de enero de 1874. En este punto de la historia sucede un hecho particularmente contradictorio.

Castelar tenía preparadas tropas comandadas por el capitán general Manuel Pavía para que, en caso de perder la moción de confianza ante las Cortes, tomaran el edificio.

Tropas del general Pavía accediendo al Congreso de los Diputados
Ilustración de las tropas del general Pavía accediendo al Congreso de los Diputados, publicada en la revista La Ilustración Española y Americana.

Si bien su plan de respaldo funcionó, pues, como había previsto, perdió la moción de confianza, Castelar decidiría no formar parte del nuevo gobierno que el general Pavía propuso formar aquella madrugada, pues consideraba antidemocrático y contrario a sus principios el perpetuarse en el poder por la fuerza.

Gobierno de Francisco Serrano y Domínguez (3 de enero-30 de diciembre de 1874)

En la madrugada del 3 de enero de 1874, el general Francisco Serrano y Domínguez sería proclamado jefe del nuevo gobierno de España.

A pesar de que, en términos generales, España seguía siendo una república durante el mandato de Serrano, los valores republicanos estuvieron mayormente ausentes durante dicho mandato, siendo considerada por muchos un régimen dictatorial y militar.

El general Serrano centró sus esfuerzos en combatir a los carlistas y cantonalistas, siendo esta su prioridad más inmediata.

Mapa de los conflictos surgidos en la Primera República Española
Mapa de los conflictos surgidos durante la Primera República Española. Zona roja: levantamientos carlistas. Espadas: batallas. Llamas: revuelta cantonalista. Explosión: revolución del petróleo. Imagen de Wikipedia.

A medida que su gobierno avanzaba, el sentimiento monárquico crecía en España, trayendo consigo la reacción republicana, quienes propusieron una alianza republicana liderada por Emilio Castelar y Manuel Ruiz Zorrilla con la finalidad de frenar el renacer de dicho sentir.

A pesar del esfuerzo de algunos sectores republicanos, el 29 de diciembre de 1874 el general Arsenio Martínez Campos se pronunció en Sagunto a favor de la restauración de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso de Borbón, hijo de Isabel II.

Por extraño que parezca, el general Serrano no reaccionaría de forma negativa al pronunciamiento de Martínez Campos, sino que, por el contrario, aceptaría su propuesta sin oposición alguna.

Al día siguiente, el 30 de diciembre de 1874, el general Fernando Primo de Rivera, capitán general de Madrid, aceptó el pronunciamiento de Martínez Campos y, posteriormente, le pidió al general Serrano disolver el actual gobierno.

Este último, contrario al Consejo de Ministros, aceptaría sin oponer resistencia alguna, marcando así el final de la Primera República Española.

Características de la Primera República Española

A continuación os resumimos las diferentes características de este periodo de la historia de España.

Características generales de la Primera República Española

  • La Primera República Española tuvo una duración de poco menos de dos años (11 de febrero de 1873 – 29 de diciembre de 1874).
  • La capital de la Primera República Española fue la ciudad de Madrid.
  • La bandera de España durante esta época fue la clásica bicolor (rojo y gualdo), siendo su escudo la representación de Castilla y de León (sin la corona).
Bandera de España durante la Primera República Española
Bandera de España durante la Primera República. Imagen de Wikipedia.

Características políticas de la Primera República Española

  • Fueron cinco los jefes de Estado que asumieron la conducción de España durante la duración de la Primera República Española. Estos fueron: Estanislao Figueras, Francisco Pi y Margall, Nicolás Salmerón, Emilio Castelar, Francisco Serrano y Domínguez.
  • La Primera República Española no poseyó ninguna constitución nacional.
  • Se combaten, con mayor o menor medida, los alzamientos carlistas y cantonalistas.

Características económicas de la Primera República Española

  • De entrada, Estanislao Figueras, el primer presidente de la Primera República, asume la conducción de una España totalmente empobrecida, azotada por el enorme gasto que conllevan las guerras y por una deuda que casi alcanzaba los 700 millones de pesetas.
  • La Primera República asume la conducción de España adhiriéndose al siguiente ideario reformista:
    • Revisar las ventas ilegales surgidas tras las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, y, en caso de existir irregularidades, devolver a sus antiguos portadores los bienes vendidos ilegalmente.
    • Potenciar la propiedad colectiva de los montes y pastos, otorgándose su jurisdicción a los municipios.
    • Expropiar ciertas propiedades colectivas con la finalidad de otorgar su administración al creciente sector del proletariado y frenar el aumento persistente de la crisis social.

Características sociales y culturales de la Primera República Española

  • En la cima de la sociedad se encontraba la oligarquía, el sector más pequeño y, a la vez, más poderoso de España (poseían la mayor cantidad de territorios cultivables).
  • Gran parte de la población española se encontraba en una situación muy precaria. Carecían de tierras que cultivar o estaban sujetas a un salario pírrico e insignificante en la ciudad.
  • La clase media era prácticamente inexistente y se constituía esencialmente de intelectuales y pequeños sectores burgueses de poca influencia política.
  • Inicialmente, el proletariado español abraza al federalismo y lo reivindica como una mejora social en contraparte al sistema monárquico. Por otro lado, las ideas anárquicas de Mijaíl Bakunin comienzan a asentarse con fuerza en los incipientes movimientos obreros españoles.
  • La desigualdad social, existente desde mediados del siglo XIX entre el norte y el sur de España, no hace sino acrecentarse aún más.
  • Se reivindica la neutralidad religiosa del Estado y se respeta la libertad de culto.

Consecuencias de la Primera República Española

La caída de la Primera República Española supuso el final del Sexenio Democrático y trajo consigo la restauración de la monarquía, así como el regreso de la Casa de Borbón al trono de España mediante la persona de Alfonso de Borbón, hijo de Isabel II.

Debido a que el Pacificador no se encontraba en España, sino en Inglaterra, fue necesario formar un gobierno de regencia (Ministerio-Regencia) que custodiara el poder ejecutivo mientras el rey volvía a su país de origen.

Por más contradictorio que parezca, Adelardo López de Ayala, el mismo que había escrito el manifiesto Viva España con honra durante los acontecimientos de la Revolución de 1968, formaría ahora parte del llamado Ministerio-Regencia que debía custodiar el poder ejecutivo a la espera de don Alfonso de Borbón.

Finalmente, en enero de 1875, Alfonso de Borbón llegaría a España, donde sería proclamado rey ante las Cortes Españolas bajo el nombre de Alfonso XII el Pacificador.

Referencias:

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