Jerusalén

Desde la revolución neolítica, cuando el ser humano reemplazó su estilo de vida nómada por el sedentario al fundarse los primeros asentamientos humanos permanentes, han aparecido muchas ciudades en todo el mundo, algunas de ellas fundadas recientemente y otras con miles de años de antigüedad.

Las ciudades también guardan simbolismo, pues ya sea estratégicamente o religiosamente, unas urbes pueden ser de mayor importancia que otras. Este es el caso de Jerusalén, una ciudad milenaria muy importante para las tres principales religiones abrahámicas (judaísmo, cristianismo, islam) que ha jugado un destacado papel a lo largo de la historia, siendo codiciada por muchos y estando bajo el control de distintos pueblos durante su existencia.

Significado de Jerusalén

El origen del nombre Jerusalén es incierto, pues se han establecido distintas teorías. Su nombre podría estar relacionado con sus antiguos habitantes, ya que en el libro del Génesis se establece que el antiguo nombre de la ciudad era Salem.

Salem, o Shalim, era un dios de la religión cananea asociado con el crepúsculo. En cartas antiguas se ha encontrado el elemento sumerio uru, que significa ciudad, por lo que Uru-Shalem significaría ciudad de Salem.

Ahora bien, el nombre también está asociado al hebreo Yerushalayim, que en este idioma está formado por las palabras Yeru, que significa casa, y shalem o shalom, que quiere decir paz. Por lo tanto, en base a esta teoría Jerusalén literalmente significa casa de paz.

De cualquier forma, ambas teorías podría estar asociadas, ya que son parecidas. De hecho, el primer nombre pudo haber perdido su significado original por el hebreo tras la conquista de los israelitas.

¿Cuándo se fundó Jerusalén?

La zona de Jerusalén ha sido habitada desde tiempos muy antiguos, pues hay evidencias de asentamientos desde el IV milenio a. C. y pruebas de un asentamiento permanente desde comienzos de la Edad del Bronce (30002800 a. C.).

Viajeros camino de Jerusalén
Viajeros en camino a Jerusalén, obra del pintor Charles-Théodore Frère (siglo XIX).

Respecto a sus fundadores, algunos arqueólogos consideran que fueron pueblos semíticos occidentales, mientras que la tradición judía atribuye su creación a Sem y Eber, quienes fueron ancestros de Abraham. El relato bíblico estipula que Melquisedec era el rey de Salem en tiempos de Abraham.

Ahora bien, su fundación como ciudad judía se fecha en 1004 a. C., año en el que David, rey de Israel y Judá, conquistó la ciudad que estaba bajo control de los jebuseos y tras esto la convirtió en capital de su reino.

Jerusalén en tiempos bíblicos

Luego de la conquista de la ciudad, el sucesor de David, su hijo Salomón, expandió la ciudad y construyó el famoso templo de Jerusalén para contener el Arca de la Alianza y las tablas de piedra que Yahvé otorgó a Moisés.

Los años siguientes fueron para Jerusalén una época de gran crecimiento, pues pasó de ser una ciudad relativamente pequeña a una densamente poblada. Sin embargo, unos siglos después el reino quedó subyugado a la dominación extranjera al haber sido sometido al pago de tributo por los asirios y luego quedar bajo control de los babilonios en 597 a. C., quienes arrasaron la ciudad, su población y destruyeron el templo en el año 587 a. C.

Posteriormente, el rey persa Ciro II el Grande conquistó el Imperio babilonio en 539 a. C. y los antiguos habitantes judíos pudieron regresar a la ciudad, construyendo así el segundo templo hacia 516 a. C.

Durante los siguientes siglos, Jerusalén estuvo bajo el control de otros reinos. Alejandro Magno conquistó el Imperio persa en 332 a. C. y, tras su muerte, la ciudad quedó bajo control de la dinastía ptolemaica.

En 198 a. C. fue capturada por el Imperio seléucida, que la mantuvo en su dominio hasta la rebelión de los macabeos, seguido de un periodo de relativa independencia y prosperidad hasta la llegada de los romanos.

Jerusalén en tiempos romanos y bizantinos

En el año 64 a. C., la ciudad fue conquistada por las tropas romanas de Pompeyo. Aunque bajo el mando de Herodes I el Grande vivió un periodo de crecimiento como estado cliente, tras su muerte en 6 a. C. estuvo bajo control directo romano.

En el año 66, la provincia romana de Judea se sublevó en lo que sería la primera guerra judeo-romana, conflicto en el que Jerusalén, tras un largo asedio, fue destruida (incluyendo el templo del que solo queda el Muro de las Lamentaciones). En 135, los judíos intentaron separarse de nuevo en la rebelión de Bar Kojba, en la que fueron aplastados y expulsados de la ciudad.

El sitio de Jerusalén durante la primera guerra judeo-romana.
Destrucción del templo de Jerusalén, una obra de Francesco Hayez del año 1867.

En el año 326, el emperador Constantino l ordenó la construcción de la Iglesia del Santo Sepulcro, que rápidamente se convirtió en un sitio de peregrinaje. La ciudad permanecería bajo control del Imperio bizantino durante los siguientes 300 años, hasta que fue conquistada por el Imperio sasánida en 614, tras lo cual volvería a control bizantino en 629.

Jerusalén en tiempos de las cruzadas

En el año 638, Jerusalén fue conquistada por los árabes. El califa Úmar ibn al-Jattab permitió a los judíos y cristianos hacer vida en la ciudad, y entre el siglo VII y VIII se construyeron la cúpula de la roca y la mezquita de Al-Aqsa.

Durante los siguientes 400 años, la ciudad estaría bajo control musulmán, siendo conquistada por los turcos del Imperio selyúcida en 1073 hasta 1091. A pesar de que los cristianos podían vivir en Jerusalén, era inaceptable que la ciudad santa estuviese bajo control de infieles.

En 1095, el papa Urbano ll predicó la idea de recuperar la Tierra Santa en el Concilio de Clermont, y en 1099 fue finalmente conquistada por Godofredo de Bouillón, tras lo cual se crearon los estados cruzados del Reino de Jerusalén, los Condados de Edesa, Trípoli y el Principado de Antioquía.

Jerusalén durante las cruzadas
Captura de Jerusalén en 1099, obra de Émile Signol del año 1847.

Las cruzadas se extenderían por casi 200 años, en un periodo en el que, tras nueve cruzadas, la Tierra Santa cambió de control varias veces. Finalmente, la victoria musulmana fue definitiva al derrotar y conquistar a todos los estados cruzados. Jerusalén quedaría bajo control del sultanato mameluco de Egipto.

Periodo otomano de Jerusalén

Con el auge del Imperio otomano, Jerusalén quedó bajo su dominio en 1517. La ciudad siguió siendo un centro religioso muy importante para las tres religiones y la población creció por los próximos siglos.

Tras la derrota otomana en la Primera Guerra Mundial, los británicos establecieron el Mandato británico de Palestina y, con el final de la Segunda Guerra Mundial, la región Palestina se dividió en dos: una parte judía y otra árabe, lo que inmediatamente conduciría a la guerra.

Jerusalén en la actualidad

Israel y Palestina se han enfrentado en distintos conflictos que han cambiado las fronteras que las Naciones Unidas habían establecido. Durante un tiempo, Jerusalén estuvo dividida entre ambas partes: Jerusalén Oeste para Israel y Jerusalén Este para Palestina.

Fotografía de la ciudad de Jerusalén
Jerusalén en la Edad Contemporánea. Imagen de Flickr.

No fue hasta la guerra de los Seis Días, en 1967, cuando tras la victoria de Israel la ciudad fue completamente unificada, control que Israel mantiene sobre ella hasta la actualidad. Algunos países y organismos han tomado la decisión de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, una polémica decisión que aviva aun más el conflicto entre Israel y Palestina.

Referencias:

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