Unificación italiana (Risorgimento)

Resumen de la Unificación italiana

  • Fecha: 18201870.
  • Lugar: Italia.
  • Participantes: Austria, sociedades secretas italianas, Reino de Cerdeña, Reino de las Dos Sicilias, Reino Lombardo-Véneto, Ducado de Parma, Ducado de Módena, Ducado de Toscana, Estados Pontificios, Segundo Imperio francés, Camisas rojas.
  • Personajes: Víctor Manuel II de Italia, Napoleón III Bonaparte, Carlos Alberto de Saboya, Giuseppe Garibaldi, Giuseppe Mazzini, Pío IX, Fernando II de las Dos Sicilias.
  • Causas: sentimientos nacionalistas y liberales | Expansión de dichas ideas por las sociedades secretas | Apoyo económico de la burguesía y de los comerciantes.
  • Etapas: 1ª) Revoluciones previas | 2ª) Guerras de la independencia de Italia | 3ª) Unificación.
  • Consecuencias: unificación de los siete estados de la península itálica | Desaparición de los Estados Pontificios | Desarrollo económico | Desigualdad entre la Italia del Norte y la Italia del Sur.

Tras la derrota de Napoleón Bonaparte y el fin de las guerras napoleónicas, desde el 18 de septiembre de 1814 hasta el 9 de junio de 1815 se celebraría en la capital de Austria el Congreso de Viena, donde se establecieron las nuevas fronteras de las naciones europeas.

Así pues, lo que hoy se conoce como la República italiana, en junio de 1815 no era más que la suma de siete entidades estatales.

Un fuerte sentimiento e ideal nacionalista comenzó a expandirse por cada uno de esos siete estados italianos proclamados en el Congreso de Viena y, con el pasar de los años, iría creciendo hasta convertirse en un movimiento político y social conocido como Il risorgimento, siendo dicho movimiento el responsable de consolidar la Unificación italiana en 1870.

¿Cuándo comenzó la Unificación italiana?

La unificación italiana comenzó a manifestarse paulatinamente a través de los ideales revolucionarios y nacionalistas de las sociedades secretas italianas, dentro de las que resaltan los carbonarios, los adelfos y los neogüelfos.

Estas sociedades, aunque diferían entre sí en términos políticos, perseguían el mismo objetivo principal: la liberación de los estados italianos de la influencia y el control del Imperio austríaco y la unificación italiana.

Así pues, para la década de 1820 los ideales nacionalistas de los carbonarios se habían expandido lo suficiente como para desatar una revolución en Nápoles, en el Reino de las Dos Sicilias.

Sin embargo, dicha revolución carecía de apoyo popular, por lo que sería derrotada fácilmente por las tropas austriacas de la Santa Alianza.

Las revoluciones nacionalistas continuarían produciéndose durante la década de los años 20, 30 y 40 del siglo XIX, pero seguirían siendo infructuosas o de poco provecho.

Asalto a la casa de Ciro Menotti y arresto del gran patriota y de su compañía
Asalto a la casa de Ciro Menotti y arresto del gran patriota y de su compañía, obra de Tancredi Scarpelli del año 1932 que representa un suceso que aconteció el 3 de febrero de 1831.

No sería hasta 1859, cuando el Reino de Cerdeña, bajo el liderazgo del rey Víctor Manuel II y el primer ministro Camilo Benso junto al apoyo de Napoleón III y el Segundo Imperio francés, lograría derrotar por primera vez a Austria y anexar Lombardía.

¿Cuándo terminó la Unificación italiana?

En términos generales, la Unificación italiana llegó a su fin con la incorporación de Roma y del Lacio al Reino de Italia en 1870. Dicha incorporación marcaría la conclusión de este proceso y, al mismo tiempo, el final de la soberanía de la Iglesia católica sobre los Estados Pontificios.

No obstante, la disputa entre la Iglesia e Italia por los territorios romanos, conocida como la cuestión romana, se mantendría hasta 1929, año en el que el máximo líder de la Italia fascista, Benito Mussolini, y el papa Pío XI firmaron los Pactos de Letrán.

En dicho acuerdo, Mussolini reconocería la soberanía de la Ciudad del Vaticano y, además, otorgaría una indemnización a la Iglesia por todos los daños sufridos durante la toma de Roma en 1870.

Finalmente, la Unificación italiana llegaría a su final definitivo luego de que la Italia irredenta, compuesta por las provincias de Trentino, Alto Adigio, Trieste Istria, Dalmacia y Ragusa, fuesen anexadas a Italia durante los primeros años de la Segunda Guerra Mundial bajo la acción y liderazgo de Benito Mussolini.

Es importante resaltar que la región de Istria y la ciudad de Zara fueron cedidas a Croacia, en aquel entonces Yugoslavia, tras el fin de dicha guerra.

Causas de la Unificación italiana

El proyecto de unificación de todos los reinos, ducados y estados ubicados en la península itálica nace como resultado del surgimiento de un fuerte sentimiento nacionalista impulsado por una identidad histórica compartida.

Mapa de los estados italianos en 1796
Mapa de los estados italianos en 1796. Imagen de Wikipedia.

Aunque dicho proyecto de unificación no fue impulsado únicamente por motivos culturales, pues tras él se ocultaban grandes intereses económicos.

A grandes rasgos, estas fueron las principales causas de la Unificación italiana:

  • Aparición del Romanticismo como antítesis del racionalismo exacerbado de la Ilustración.
  • Un fuerte sentimiento de nacionalismo y liberalismo se expandió por todos los estados de la península itálica:
    • Reino de Cerdeña.
    • Reino Lombardo-Véneto.
    • Ducado de Parma.
    • Ducado de Módena.
    • Ducado de Toscana.
    • Estados Pontificios.
    • Reino de las Dos Sicilias.
  • El deseo de unión y autodeterminación de los siete estados italianos y su rechazo hacia el control e influencia de Austria comenzó a manifestarse a través de obras artísticas de escritores como el conde Giacomo Leopardi y Alessandro Manzoni, músicos como Giuseppe Verdi y filósofos como Vincenzo Gioberti.
  • El sentimiento de nacionalismo de los siete estados de la península itálica fue impulsado por la identidad histórica, el idioma y la cultura compartida de los mismos.
  • Sociedades secretas como los carbonarios, los adelfos y los neogüelfos se encargaron de expandir las ideas de la libertad e igualdad y, por supuesto, el gran ideal de la Italia unificada.
  • Desde 1820 hasta la primera guerra de la Independencia de Italia, las sociedades secretas fueron las responsables de trazar el camino, mediante sus revoluciones precursoras, hacia la Unificación italiana.
  • Los industriales, comerciales y la burguesía en general del Reino de Cerdeña y el Reino Lombardo-Véneto apoyaron económicamente la causa de la Unificación italiana, pues, al no existir barreras aduaneras entre los distintos estados italianos, la exportación de mercancías iba a ser mucho más sencilla y provechosa.

Etapas de la Unificación italiana

Revoluciones previas a la primera guerra de Independencia italiana (18201848)

A partir de 1820 comenzarían a producirse, espontáneamente y en distintos países del área mediterránea de Europa, multiples revoluciones de carácter antiabsolutista, nacionalista y liberal.

Empezaron en el Reino de España y luego se expandieron por el Reino de Portugal, Grecia, Rusia e incluso los estados de la península itálica.

Así pues, en 1820, la Carbonería, una sociedad secreta fundada a inicios del siglo XIX en Nápoles y que tenía como objetivo principal la unión de los estados de la península itálica, dio el primer paso hacia la Unificación italiana tras desatar una revolución en Nápoles gracias a las acciones militares del general y carbonario Guglielmo Pepe.

Arresto de Silvio Pellico y Piero Maroncelli
Arresto de Silvio Pellico y Piero Maroncelli, obra de Carlo Felice Biscarra que representa un suceso ocurrido en 1820. Ambos eran miembros de la Carbonería.

No obstante, dicha revolución no sería lo suficientemente fuerte como para resistir el ataque de las tropas austríacas de la Santa Alianza, resultando esta infructuosa, de momento.

El fracaso de los carbonarios en la revolución de Nápoles no detuvo el deseo de los piamonteses de emanciparse del control y de la influencia de los austríacos, por lo que, al mando de Santorre di Santarosa, los revolucionarios piamonteses clamaban la unificación de toda Italia.

Sin embargo, nuevamente las tropas austríacas de la Santa Alianza sepultarían el deseo de emancipación y unificación de los revolucionarios tras derrotarlos.

Los movimientos revolucionarios que perseguían la unificación de Italia continuaron expandiéndose por los ducados de la península itálica; sin embargo, el resultado sería el mismo, pues el ejercito austríaco continuaría derrotando a dichos movimientos sociales.

A pesar de que el poder militar de las tropas del ejército austríaco era superior en todo sentido a las tropas italianas revolucionarias, ello no fue suficiente para desmotivarlas, pues dichos movimientos sociales y políticos se mantendrían vigentes durante la tercera y la cuarta década del siglo XIX, convirtiéndose de esta manera en los movimientos precursores de la primera guerra de Independencia italiana en 1848.

Primera guerra de la Independencia italiana (18481849)

En 1848, lo que en un principio eran simples revueltas que se mantenían unidas por la figura y acción de un único líder, se había convertido en una verdadera guerra de independencia.

Las tropas de Carlos Alberto de Saboya, rey de Cerdeña, lideraban una alianza formada por su reino, el Reino de las Dos Sicilias y los Estados Pontificios, todos en contra del poderío, el control y la influencia de los austríacos.

Asimismo, importantes figuras de las primeras pequeñas revoluciones iniciadas desde 1820, como, por ejemplo, Giuseppe Garibaldi, Giuseppe Mazzini y Giuseppe Elia Benza, se habían unido al bando italiano en contra de los austriacos.

Sin embargo, su liderazgo no fue aceptado por el rey de Cerdeña, quien continuó dirigiendo el conflicto bélico junto al papa Pío IX y Fernando II.

Batalla de Goito
Batalla de Goito, obra de Felice Cerruti Bauduc del siglo XIX que representa esta contienda que sucedió el 30 de mayo de 1848 y en la que el Reino de Cerdeña venció a los austriacos.

En un principio, la alianza italiana superaría a la fuerza de las tropas austriacas. No obstante, el papa Pío IX decidiría retirar sus tropas, debido a que sospechaba que Carlos Alberto, rey de Cerdeña, no solo deseaba la unificación de los estados italianos, sino también la expansión de su reino.

Fernando II, rey de las Dos Sicilias, llegó a la misma conclusión que el papa Pío IX, por lo que también decidió retirar sus tropas.

Tras la retirada de las tropas de los Estados Pontificios y el Reino de las dos Sicilias, las fuerzas de las tropas austriacas derrotarían al Reino de Cerdeña, obligándolos a firmar, el 9 de agosto de 1848, el armisticio de Salasco, en el cual se reafirmaban las divisiones territoriales y políticas establecidas por el Congreso de Viena.

Al año siguiente, Carlos Alberto, rey de Cerdeña, rompió la tregua con Austria, pero se vería superado nuevamente, por lo que abdicaría a favor de Victor Manuel II.

Por otra parte, un triunvirato compuesto por Carlo Armellini, Giuseppe Mazzini y Aurelio Saffi había tomado el control de Roma, declarando desde allí la creación de la República romana; sin embargo, las tropas francesas de Napoleón III les derrotarían.

Segunda guerra de la Independencia italiana (18591861)

En 1859, Víctor Manuel II, rey de Cerdeña, junto a su primer ministro, el conde Camilo de Cavour, serían los encargados de reavivar los conflictos bélicos en contra de los austriacos.

Así pues, Víctor Manuel II, quien era consciente de la inferioridad de sus tropas respecto al poderío de las fuerzas austriacas, buscó en Napoleón III, emperador de Francia, un aliado fuerte que podía inclinar la guerra a su favor.

Gracias al apoyo de Napoleón III, las tropas italianas lograron imponerse ante Austria, obteniendo la región de Lombardía del Reino de Lombardo-Véneto, pero otorgando Venecia a Austria y Saboya y Niza a Francia.

La batalla de Magenta
La batalla de Magenta, obra de Gerolamo Induno del siglo XIX. En ella se produjo una victoria de Cerdeña y de Francia sobre Austria. Imagen de Wikipedia.

Todo ello ocurriría debido a un armisticio firmado entre Napoleón III y Austria a espalda de los aliados italianos.

Tras observar la victoria del Reino de Cerdeña frente a los austríacos, los ducados de Parma, Módena y Toscana decidieron unirse, mediante un plebiscito, al Reino de Cerdeña en 1860.

Así pues, el proyecto de la unificación de los estados de la península itálica estaba cada vez más cerca de ser concretado.

Conquista del Reino de las Dos Sicilias y proclamación del Reino de Italia (18601861)

El siguiente gran paso hacia la Unificación italiana fue la conquista del Reino de las Dos Sicilias por parte de Giuseppe Garibaldi y su ejército de voluntarios, mejor conocido como los Mil Camisas rojas, quienes conquistaron primero la isla de Sicilia y, después, la región de Nápoles tras obtener importantes victorias contra el rey Francisco II.

Por su parte, las tropas de Víctor Manuel II habían conquistado la mayor parte de los Estados Pontificios, a excepción de Roma y de Lacio.

Así pues, el 13 de marzo de 1861, tras haber anexado el Reino de las Dos Sicilias y los territorios conquistados de los Estados Pontificios al Reino de Cerdeña, el primer parlamento nacional declaró el nacimiento del Reino de Italia y proclamó a Víctor Manuel II como el máximo soberano de dicho reino.

Alianza con Prusia y anexión de Venecia (1866)

El rey de Italia, Víctor Manuel II, encontró en Prusia el aliado ideal para liberar a una de las ciudades más importantes de la península itálica del control e influencia de los austriacos: Venecia.

Prusia, que también se encontraba enemistada con el Imperio austriaco, aceptó la alianza con el Reino de Italia.

La alianza entre Italia y Prusia fue todo un éxito, pues Venecia pasó a ser parte del Reino de Italia, quedando constancia de ello en el Tratado de Viena, firmado el 3 de octubre de 1866, y el armisticio de Cormos, firmado el 10 de octubre del mismo año.

Incorporación de los Estados Pontificios (1870)

En 1870, tras estallar la guerra franco-prusiana, Napoleón III se vería obligado a retirar las tropas francesas que defendían Roma de una inminente invasión de las tropas del rey Víctor Manuel II.

Las tropas italianas, aprovechando la oportunidad, sitiaron y conquistaron Roma en poco tiempo. Desde allí, el rey Víctor Manuel II declaró la anexión de todos los territorios restantes de los Estados Pontificios y declaró a Roma como la capital del Reino de Italia.

Características de la Unificación italiana

Il Risorgimento ostentó las siguientes características:

  • Conglomeración de movimientos políticos y sociales que perseguían un mismo objetivo: la unificación de Italia y la liberación del control y la influencia del Imperio austríaco.
  • Manifestación libre, espontánea y voluntaria de los siete estados de la península itálica de unificarse en un mismo país, con un mismo idioma, una misma identidad histórica y una misma cultura.
  • Intentos sucesivos de liberación y emancipación del dominio del Imperio austríaco mediante revueltas, revoluciones y guerras en contra de dicho imperio.
  • Establecimiento de alianzas estratégicas, como, por ejemplo, la alianza con el Segundo Imperio francés de Napoleón III, para el fortalecimiento del movimiento de unificación.

Consecuencias de la Unificación italiana

Unificación de los siete estados de la península itálica

El 17 de marzo 1861, luego de que, mediante plebiscitos, el Reino de las Dos Sicilias y la mayor parte de los Estados Pontificios fueran entregados por Giuseppe Garibaldi al rey de Cerdeña Víctor Manuel II, se proclamó la formación del Reino de Italia, asumiendo Víctor Manuel II como el rey del nuevo Estado italiano.

Encuentro con Víctor Manuel en Teano
Encuentro con Víctor Manuel en Teano, obra de Sebastiano De Albertis de alrededor del año 1870. En ella se observa la reunión entre Garibaldi y el rey Víctor Manuel.

Desaparición de los Estados Pontificios

Si bien en 1861 la mayor parte de los Estados Pontificios había sido entregada a Víctor Manuel II, quien fuese el máximo soberano del Reino de Italia, no sería hasta 1870, con la anexión de Roma y el Lacio, que la Iglesia católica perdería por completo el dominio y control sobre los Estados Pontificios, los cuales desaparecerían al ser absorbidos por el Reino de Italia.

Mayor desarrollo económico

La Unificación de todos los reinos, ducados y estados de la península itálica permitió en general a los burgueses piamonteses y del norte de Italia superar las antiguas trabas aduaneras y comerciar sus productos con mayor libertad y facilidad.

Desigualdad socioeconómica entre Italia del Norte e Italia del Sur

El desarrollo económico provocado por la unificación de Italia trajo consigo un importante crecimiento en términos de desigualdad entre la región norte de Italia y la región sur.

Por un lado, los burgueses piamonteses y lombardos se vieron beneficiados del auge económico, mientras que las sociedades mercantiles del sur del reino no percibieron mejora alguna tras el éxito de la Unificación italiana.

Referencias:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *