Napoleón Bonaparte

A lo largo de la historia de la humanidad han existido personajes que han dejado una huella impresa e imborrable en la historia. Tal es el caso del mayor emperador, general y estratega artillero francés: Napoleón Bonaparte.

Sus conquistas y aplastantes victorias en el campo de batalla, así como también su increíble ingenio e intelecto, le convertirían en uno de los más grandes emperadores y conquistadores de todos los tiempos.

Nombre verdadero de Napoleón Bonaparte

Retrato de Napoleón Bonaparte
Retrato de Napoleón Bonaparte. Pintado por Jean-Nicolas Laugier y Charles de Steuben en 1827.

Napoleone di Buonaparte fue el nombre original de uno de los más grandes conquistadores de Europa occidental, aunque tiempo después lo cambiaría por Napoleón Bonaparte (una forma afrancesada de su auténtico nombre).

¿Cuándo nació Napoleón Bonaparte?

La fecha de nacimiento de Napoleón Bonaparte fue el 15 de agosto de 1769.

¿Dónde nació Napoleón Bonaparte?

Napoleón Bonaparte nació en Ajaccio, la capital de la isla de Córcega, la cual, al momento de su nacimiento, llevaba poco tiempo perteneciendo a Francia, pues dicha isla había sido comprada por Francia a la República de Génova.

¿Cuándo murió Napoleón Bonaparte?

Napoleón Bonaparte murió en la Isla de Santa Elena —lugar donde fue desterrado y encarcelado por el Imperio británico— el 5 de mayo de 1821 a las 17:49 a la edad de 51 años.

Familia de Napoleón Bonaparte

Padre de Napoleón Bonaparte

Su padre, Carlo María Buonaparte, nació el 27 de marzo de 1746 en Ajaccio, Córcega (al momento de su nacimiento, la isla de Córcega aún pertenecía a la Republica de Génova).

Hijo de Giuseppe Buonaparte y María Paravicini, ambos nobles, Carlo Buonaparte seguiría los pasos diplomáticos y políticos de su padre, quien había sido representante de Ajaccio en el consejo de la corte francesa, en 1749. Así, él haría lo propio representando a Córcega ante la corte del rey Luis XVI.

Madre de Napoleón Bonaparte

Su madre, María Leticia Ramolino, nació el 24 de agosto de 1750 en Ajaccio, Córcega, en la misma ciudad donde nació su esposo y donde, diecinueve años después, nacería el emperador de Francia. La belleza de María Leticia era indescriptible, por lo que todos en la isla de Córcega la conocían y admiraban.

Es preciso resaltar que la hermosura de María Leticia no era su única virtud, pues, debido a la muerte de su esposo en 1785, esta se encargaría de darles a sus hijos una correcta y severa crianza, muy distinta de la educación habitual de aquella época.

Consortes de Napoleón Bonaparte

Josefina de Beauharnais

Marie Josèphe Rose Tascher de la Pagerie, quien después sería conocida bajo el nombre de Josefina de Beauharnais, nació el 23 de junio de 1763 en Les Trois-Îlets, Martinica, Francia.

En 1780, a la edad de 17 años, contrajo nupcias con Alejandro de Beauharnais en la ciudad de París; no obstante, se separaría de este tres años después. En 1796, Josefina conocería, haciendo uso de sus conexiones sociales, a Napoleón Bonaparte, con quien se casaría ese mismo año.

Encuentro de Napoleón Bonaparte y Josefina
Recreación del momento en el que Napoleón Bonaparte y Josefina de Beauharnais se conocen, contrayendo matrimonio con posterioridad.

El amor que llegaría a sentir Napoleón Bonaparte por Josefina fue tan grande que incluso se llegó a enfrentar a su madre, María Leticia, en varias ocasiones, pues esta la consideraba una mujer indigna, egoísta e infiel, por lo que haría todo lo posible por separarlos.

En diciembre de 1804, Josefina de Beauharnais fue coronada emperatriz de Francia por el mismo Napoleón Bonaparte y gobernaría junto a este durante seis años; sin embargo, al no ser capaz de darle descendencia, se separaría de ella en 1810.

María Luisa de Austria

María Luisa de Austria nació el 12 de diciembre de 1791 en la ciudad de Viena, Austria. Al momento de su nacimiento, Francia se encontraba sumida en una de las más cruentas guerras civiles del siglo XVIII.

Pocos años después, sería el mismísimo archiducado de Austria, del cual era oriunda, quien sufriría las consecuencias de la guerra, siendo Napoleón Bonaparte el principal responsable de ello.

En 1810, y a pesar del profundo desprecio que sentía por el Imperio francés, María Luisa aceptaría casarse con Napoleón Bonaparte para, de esta manera, establecer un periodo de paz entre el Sacro Imperio y el creciente imperio de Napoleón I.

Retrato de María Luisa de Austria
Retrato de María Luisa de Austria, la que sería la segunda esposa de Napoleón Bonaparte. Dibujo de mediados del siglo XIX hecho por Durand Duclos, siendo su grabador Louis Charles Ruotte.

No obstante, su matrimonio duraría tan sólo cuatro años, pues el 11 de abril de 1814, mediante el tratado de Fontainebleau, se estableció la renuncia y el exilio de Napoleón Bonaparte a la isla de Elba.

Descendencia de Napoleón Bonaparte

Napoleón Francisco Carlos José Bonaparte (Napoleón II) nació el 20 de marzo de 1811, siendo la materialización del más anhelado deseo de su padre, Napoleón Bonaparte.

Desde el momento de su nacimiento, Napoleón Francisco compartió la gloria imperial de su padre, recibiendo el título de rey de Roma y Príncipe Imperial. Pero, tras la abdicación de Napoleón I en 1814, Napoleón Francisco partiría junto a su madre, María Luisa, a la ciudad de Viena.

En la ciudad de Viena, Napoleón Francisco —conocido en esa ciudad como Franz— viviría bajo la tutela de su abuelo, Francisco I de Austria, y sería considerado, con todo lo que eso conlleva, un miembro de la Casa de Habsburgo.

El 22 de febrero de 1832, a la edad de 21 años, Napoleón Francisco Bonaparte moriría a causa de tuberculosis en el palacio de Schönbrunn, en la ciudad de Viena, Austria.

Infancia y juventud de Napoleón Bonaparte

Desde que era tan sólo un infante en edad escolar, Napoleón se diferenciaba del resto de sus hermanos y compañeros, pues era algo retraído y taciturno, aunque también un poco conflictivo y amante de las peleas (lo cual tal vez haya sido un claro indicio de lo que estaba por vivir).

En 1779, cuando Napoleón tenía tan sólo 10 años de edad, su padre, Carlo Buonaparte, logró que él y su hermano, José, se matricularan en la escuela militar francesa de Brienne-le-Château.

Esta escuela militar no se encontraba en la isla de Córcega, sino en la Francia continental. Debido a esto, Napoleón se vio forzado a aprender a hablar francés antes de ingresar a la escuela militar y, aunque lo logró, conservó su acento italiano hasta el último de sus días.

Durante los cinco años que duraron sus estudios en la escuela Brienne-le-Château, Napoleón obtuvo notas sobresalientes en Matemáticas y Geografía, y, aunque no destacó en las demás materias, fue lo suficientemente bueno como para aprobarlas.

Napoleón Bonaparte deja Córcega tras el estallido de la guerra civil
Tras el estallido de la guerra civil en Córcega, Napoleón Bonaparte abandona su hogar junto a su familia, que era partidaria de los franceses.

Si bien Napoleón no tuvo mayores problemas con sus estudios, su marcado acento italiano sí que fue una dificultad para el joven Napoleón, pues los franceses continentales le discriminaban, al considerarlo un extranjero.

En 1784, Napoleón fue admitido en la École Royale Militaire de París, escuela donde se formaría como artillero durante poco más de un año y obtendría el título de teniente segundo de artillería a los dieciséis años de edad.

En enero de 1786, Napoleón comenzó a servir en la guarnición de Valence y de Auxonne. Sin embargo, debido al estallido de la Revolución francesa en 1789, y las consecuencias derivadas del apoyo de Napoleón a la facción jacobina, este se vio obligado a huir de Francia, país al que regresaría en junio de 1793.

Las campañas militares de Napoleón Bonaparte

Las primeras campañas

Desde su regreso a Francia en junio de 1793, Napoleón comenzaría a ganarse el respeto de las fuerzas francesas debido a una serie de victorias obtenidas en distintas batallas gracias a su inigualable ingenio y capacidad estratégica en el campo de batalla.

Napoleón Bonaparte muestra su liderazgo en el sitio de Tolón
Napoleón Bonaparte venció a las tropas realistas y a sus aliados ingleses y españoles en la batalla del sitio de Tolón, donde recuperó este fuerte para los franceses revolucionarios.

De esta manera, pasó de ser un joven teniente segundo a comandante de artillería y, luego, de comandante a general de brigada; finalmente, en 1796, Napoleón Bonaparte tomaría el mando del ejército francés.

Campaña de Italia al mando del ejército francés

Poco tiempo después de haber contraído nupcias con Josefina, Napoleón Bonaparte se dirigió a Italia junto con todo el ejército francés con una finalidad: invadir y conquistar dicho país.

El increíble ingenio e intelecto del Pequeño Cabo —apodo que ganó durante dicha campaña— le permitió derrotar a los austríacos y a los Estados Pontificios, así como también ocupar la mayor parte del territorio norte de Italia, Países Bajos y el área del bajo Rin.

Napoleón Bonaparte en la campaña de Italia
El éxito de Napoleón en sus campañas en Italia fue incontestable, yendo de victoria en victoria.

El ingenio y la astucia de Napoleón Bonaparte no se limitaba únicamente al campo de batalla, pues este también era un personaje bastante curtido en la política, la diplomacia y el control mediático. Durante su estadía en Italia llegó a publicar hasta tres periódicos, los cuales circulaban tanto en el campo de batalla como en la misma Francia.

Las acciones bélicas y diplomáticas no pasaron desapercibidas para los monárquicos franceses y sus aliados, pues consideraban a Napoleón un tirano autoritario en potencia.

Temiendo que los monárquicos pusieran fin a sus políticas expansivas, Napoleón envió al general Pierre François Charles Augereau a París con la finalidad de dar un golpe de Estado y así eliminar el poder político y la influencia de los monárquicos, lo cual consiguieron sin mayores inconvenientes.

Egipto y el ascenso al poder de Napoleón Bonaparte

En 1798, Napoleón consiguió convencer al Directorio (al gobierno regente de Francia, en aquella época) de colonizar Egipto, obviamente estando él al mando del ejército frances.

El Directorio y sus aliados creían que Napoleón no comprendía que dicha campaña militar lo colocaba en desventaja y apartaba del poder central en Francia; sin embargo, Napoleón lo sabía, pues la conquista de Egipto era sólo un paso más en sus planes.

Durante su campaña de ocupación militar y colonización de Egipto, Napoleón logró hacerse con el control de las ciudades de Alejandría, Jaffa, El Harish, Gaza, Haifa y Abukir, así como también de Malta y Siria. No obstante, el ejército de Napoleón comenzaba a resentirse de las batallas; puede que las intenciones de Napoleón hayan sido más grandes que la realidad misma.

El 23 de agosto de 1799, embarca hacia Francia dejando al mando de las campañas militares de Egipto al general Jean Baptiste Kléber. El arribo de Napoleón a Francia tenía una finalidad: dar un golpe de Estado contra la constitución existente. El 9 de noviembre de 1799, Napoleón consolida su plan al dar un contundente golpe de Estado y, además, al asegurar su elección como Primer Cónsul.

Golpe de Estado de Napoleón Bonaparte
Napoleón entra en la Asamblea con sus tropas, disolviéndola y constituyendo el Consulado.

El nacimiento de un imperio y las guerras napoleónicas

Durante los casi cinco años que estuvo bajo el mando del consulado francés (Primer Cónsul, 17991802; Primer Cónsul Vitalicio, 18021804), Napoleón hizo una serie de reformas políticas, sociales y económicas en Francia, así como también emprendió nuevas campañas bélicas por Europa.

Sin embargo, dichas reformas serían tan sólo un preludio de lo que realmente estaba por venir luego de su autoproclamación como emperador de Francia el 28 de mayo de 1804.

Napoleón Bonaparte en la ceremonia en la que se proclama emperador
Con el título de Napoleón I, Bonaparte se proclama emperador, siendo consagrado como tal por el papa Pío VII en la catedral de Notre Dame (algo que sucede el 2 de diciembre de 1804).

Napoleón Bonaparte como emperador (Napoleón I) se caracterizaba por una política ambigua o de doble discurso, pues, aunque aparentemente buscaba la paz en Europa, al mismo tiempo sus políticas expansionistas eran muy claras; sus acciones así lo demostraban.

De esta manera, en 1805, Rusia, Suecia, Austria y Nápoles se unirían a Gran Bretaña en contra de Napoleón Bonaparte, dando inicio a las denominadas guerras napoleónicas.

Las guerras napoleónicas se extendieron desde 1805 hasta 1815, resultando el Imperio napoleónico victorioso en la gran mayoría de las batallas. Estas son algunas de las hazañas de Napoleón:

  • Se autoproclamó rey de Italia en 1805.
  • Conquistó el Reino de Nápoles en 1806.
  • Fundó el Reino de Holanda.
  • Estableció la Confederación del Rin.
  • Redujo el territorio de Prusia.
  • Conquistó Westfalia y el Gran Ducado de Varsovia.
  • Finalmente, traicionó a España, la conquistó y la anexionó a su imperio (lo que dio lugar a la guerra de la Independencia española).
Napoleón Bonaparte en la batalla de Austerlitz
La batalla de Austerlitz (1805) supuso una rotunda victoria para el Imperio napoleónico. Tras ésta, se creó la Confederación del Rin y desapareció el Sacro Imperio Romano Germánico.

El 6 de julio de 1809, luego de que Austria renunciase al tratado de paz con Francia y decidiese reanudar la guerra en contra de los franceses, Napoleón Bonaparte les derrotaría en la batalla de Wagram.

En este punto de la historia, el Imperio napoleónico alcanzaría su máximo tamaño, luego de la derrota de Austria y los Estados Pontificios, la fundación de las provincias ilirias y la incorporación de Bremen y Lübeck a Francia.

La caída de Napoleón Bonaparte

Antes de los Cien Días

En 1811 comenzaría el descenso de Napoleón Bonaparte. Los rusos, quienes habían permanecido neutrales respecto al emperador francés, tras su alianza en el Congreso de Erfurt de 1808 comenzaron a dar claras señales de descontento frente al creciente poder imperial de Napoleón, siendo su participación en el bloqueo continental a los británicos insignificante e insuficiente, lo cual provocaría la ira y el disgusto de éste.

Las tensiones entre Napoleón y el zar Alejandro I llegaron a su punto máximo luego de los rumores de una inminente revolución por parte de los prusianos para recuperar Polonia. En consecuencia, Napoleón, casi a la par que su homólogo ruso, decidió poner fin a su alianza. El 23 de junio de 1812, comenzaría su ataque a Rusia.

El emperador francés se vería envuelto en una serie de batallas sucesivas, no solo en territorio ruso y en contra de estos, sino contra una coalición de aliados formada por países europeos que buscaban derrocarle a toda costa.

Napoleón Bonaparte en la guerra contra Rusia
Aunque llegaron hasta Moscú, los rusos incendiaron la ciudad e impidieron el cobijo de las tropas francesas. Las frías temperaturas y las nieves provocaron que Napoleón Bonaparte se retirara a Francia.

Finalmente, Prusia, Rusia, Reino Unido, España, Austria y Suecia lograrían derrotar al emperador francés, Napoleón I, en la batalla de Leipzig el 19 de octubre de 1813, siendo este el primer y más claro indicio de debilidad de Napoleón Bonaparte.

El Congreso de Viena y el primer exilio de Napoleón

El 31 de marzo de 1814, la guerra llegaría a la mismísima ciudad de París al ser ocupada por la coalición de aliados. La presión por parte de los mariscales del ejército de Napoleón era tan grande que este se vio obligado a abdicar. Primero el 4 de abril, bajo ciertas condiciones; luego el 6 de abril, bajo ningún tipo de condición.

La abdicación de Napoleón se haría oficial con el tratado de Fontainebleau, en el cual se establecía la renuncia oficial de todos los derechos imperiales de Napoleón y de su familia —su hijo, Napoleón Francisco, y su segunda esposa, María Luisa, se retirarían a Austria— en Francia e Italia, así como también se estableció el exilio del mismo en la pequeña isla de Elba.

La derrota de Napoleón Bonaparte parecía absoluta. Sin embargo, en febrero de 1815 escaparía de su confinamiento en la isla de Elba con una finalidad: recuperar su poder y enaltecer a Francia.

A pesar de que el rey Luis XVIII había enviado al Quinto Regimiento de Línea a acabar definitivamente con Napoleón, estos le reconocieron como su único y verdadero emperador; su sola presencia le hizo acreedor de la lealtad y disposición de más de 300.000 soldados.

Napoleón Bonaparte había recuperado la lealtad de sus soldados y, esta vez, estaba dispuesto a derrotar definitivamente a la coalición de aliados. No obstante, el 18 de junio de 1815, Napoleón Bonaparte sería derrotado definitivamente en la batalla de Waterloo.

El destierro a la isla de Santa Elena

Napoleón Bonaparte en la isla de Santa Elena.
Napoleón Bonaparte vivió sus últimos días en la isla de Santa Elena, lugar al que se le desterró.

El 15 de julio de 1815, un derrotado Napoleón Bonaparte sería exiliado y encarcelado en la isla de Santa Elena por parte de los británicos. En aquella lejana y pequeña isla permanecería recluido hasta al momento de su muerte; triste, acongojado y lleno de frustración por no haber podido contemplar la magnificencia de su imperio, pronunciaría su frase más celebre y recordada:

La muerte no es nada, pero vivir vencido y sin gloria, es morir todos los días.

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