Revoluciones burguesas

A lo largo de la historia han existido muchos alzamientos y conflictos que, prácticamente salidos de la nada, han establecido la forma del mundo en que vivimos. Estas revoluciones pueden ocurrir de distintas maneras y ser orquestadas por distintos grupos, pero las revoluciones burguesas, como se llama a aquellas dominadas por el sector social de la burguesía o las clases sociales dominantes, han tenido mucha repercusión en el mundo moderno.

Aunque este tipo de revoluciones han existido en muchos periodos de tiempo, es desde finales del siglo XVIII que el concepto suele ser utilizado por la historiografía para referirse a estos sucesos, pues a partir de dicha época se volvieron ciclos revolucionarios muy comunes.

¿Por qué se les llama revoluciones burguesas?

Burgués es un término utilizado para referirse a la clase media y a la clase alta. Los burgueses como clase social acomodada eran los dominantes de la sociedad, con un amplio nivel cultural y financiero. El término viene de burgo, que es como en la Edad Media se definía a las ciudades, lugares donde solían habitar los estratos más altos de la sociedad, opuestos a las clases más bajas.

A pesar de tener una vida más prospera que otros, su ausencia de poder político les impedía tener relevancia en la época de las monarquías absolutistas. Luego del periodo de transición del feudalismo al capitalismo, desarrollaron una fuerza social más poderosa y determinante en la sociedad que, ligado a su capacidad económica, estaba por realizar grandes cambios.

Causas de las revoluciones burguesas

Oposición al absolutismo

También llamada revolución liberal, una de las principales causas de las revoluciones burguesas fue la oposición al absolutismo. Las monarquías europeas tenían poderes por encima de la ley, por lo que se abogaba por la libertad de cada individuo, que chocaba con los intereses de la nobleza y de los reyes.

Industrialización

Otro factor importante fue la industrialización. Tras la Revolución industrial, la creciente capacidad económica de la burguesía les permitió tener un capital y un poder que en muchos casos superaba a los nobles aristócratas. Para expandirlo, debían obtener poder político y poner fin a los linajes absolutistas.

La pobreza

También fue determinante la pobreza, sobre todo después de la Revolución industrial. Los obreros, que en primera instancia carecían de mayor interés político y que buscaban mejorar una situación laboral precaria, ayudaron a la burguesía a cumplir sus objetivos.

Características de las revoluciones burguesas

Fin del Antiguo Régimen

Las revoluciones burguesas pusieron fin al llamado Antiguo Régimen, término que se extendió para referirse a la época absolutista previa, lo que propició grandes cambios jurídicos e institucionales. Estos cambios se daban de forma gradual, a pesar de que se hablaba de modificaciones inmediatas.

Existencia de una crisis previa

Una característica muy importante es que debía ser imprescindible una crisis previa que impulsara la revolución, es decir, una coyuntura crítica que llevase a estas clases sociales a querer obtener el poder debido a la situación existente. Ésta podía derivar en un cambio del poder o dejar un escenario latente para estas modificaciones.

Soberanía popular

También impulsaron la soberanía popular al implementar la elección de autoridades a través de formas democráticas, aunque no muchas veces de manera directa o con sufragios limitados. Esto se hizo bajo la figura de regímenes parlamentarios, con división de poderes y la constitución como ley suprema (algunos en forma de república y otras de monarquía parlamentaria).

Revoluciones burguesas famosas

Algunas las revoluciones burguesas más relevantes y decisivas fueron las siguientes:

Guerra de la Independencia de los Estados Unidos (1775-1783)

Ejemplos de revoluciones burguesas
La guerra de Secesión supuso el arranque de las revoluciones burguesas. Imagen de Books Unit Teacher

La revolución de las Trece Colonias británicas en América del Norte permitió la existencia del primer territorio independiente en el continente.

Parte de las causas de este conflicto se debió al trato injusto que las autoridades británicas daban a los colonos, con impuestos altos y sin tener representación parlamentaria, por lo que el malestar conllevó la independencia de los Estados Unidos y la instauración del primer sistema político liberal y democrático.

Revolución francesa (1789-1799)

Sin duda, el ejemplo más representativo de estas revoluciones es la Revolución francesa, la cual puso fin al antiguo régimen monárquico absolutista y dio paso a la proclamación del tercer estado y a la Asamblea Nacional.

Marcó el fin definitivo del sistema feudal y absolutista en el país, dando inicio a un régimen burgués que sentó las bases de la democracia moderna y los derechos humanos.

Revolución de 1820

Tras las guerras napoleónicas, Europa quedó sumida en un proceso que sería conocido como los ciclos revolucionarios, donde, tras poner fin a las fuerzas e ideas de Napoleón y de su Imperio napoleónico, los reyes europeos intentaron volver al Antiguo Régimen absolutista, donde la monarquía era la cabeza de todo.

Los burgueses, guiados por ideas liberales y nacionalistas, intentaron oponerse a esto a través de conspiraciones y alzamientos para democratizar las instituciones.

Revoluciones de 1830

El siguiente ciclo revolucionario, aunque se expandió por Europa, tuvo su epicentro en Francia tras haberse instaurado de nuevo el absolutismo y crecer las influencias nacionalistas y liberales.

Esta revolución trajo consigo una nueva constitución para Francia que, aunque seguía teniendo rey, ya no lo era por derecho divino, sino por la voluntad del pueblo. Fue en este momento donde surgieron los obreros como movimiento y pieza importante en la sociedad.

Revoluciones de 1848

Revoluciones burguesas de 1848
Las revoluciones burguesas de 1848 se iniciaron en Francia y luego se extendieron por el resto de Europa. Imagen de un dibujo sobre las barricadas revolucionarias de mayo de 1848 en Viena

Finalmente sería en 1848 cuando las oleadas revolucionarias cumplirían su objetivo de poner fin a la restauración del absolutismo. Desde el congreso de Viena en 1814 y 1815, las monarquías intentaban regir con toda la fuerza y control posible. Finalmente se puso fin a los intentos contrarrevolucionarios de controlar el poder, se destituyó a Felipe l en Francia y se expandió de nuevo por toda Europa solicitando cambios similares.

Guerras de independencia hispanoamericanas

A principios del siglo XIX, los territorios españoles en América iniciaron conflictos armados para obtener la independencia del Imperio español. El bando a favor de la independencia se enfrentó a los realistas, en una larga contienda definida por algunos como guerra civil.

El origen de esta revolución se encuentra en la invasión francesa de España y la consiguiente guerra de la Independencia española, pues tras esto se crearon juntas de gobierno para reconocer los derechos del destituido rey de España. Posteriormente, se declararon autónomas y Estados nacionales.

Revolución de Febrero

Mientras el resto de Europa aceptó los deseos de cambio, Rusia mantuvo una monarquía absolutista en el poder. Al estallar la Primera Guerra Mundial y sufrir grandes derrotas, en 1917 triunfó la Revolución rusa.

Esto causó la abdicación de Nicolás ll y la formación de un gobierno provisional, que fue seguido de un periodo de inestabilidad y que finalmente conduciría a la Revolución de Octubre. Esto supuso la conclusión del gobierno provisional por parte de los bolcheviques. La Unión Soviética estaba a punto de nacer.

Referencias:

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