Contrarreforma

La Contrarreforma está considerada como la respuesta de la Iglesia católica al auge del protestantismo. Se produjo en el siglo XVI y, mediante el Concilio de Trento, supuso la introducción de una serie de medidas que buscaban un cambio y un impulso en la institución.

Definición de la Contrarreforma

La Contrarreforma fue un movimiento de renovación religiosa impulsado desde la propia Iglesia católica, que empezó a tomar medidas para solucionar algunas de las críticas que se le achaban desde antes incluso de que se iniciara la Reforma Protestante.

Cuándo se inició y cuándo terminó la Contrarreforma

La fecha de su comienzo se establece en el año 1545, es decir, coincidiendo con la apertura del Concilio de Trento. Su finalización se produjo al término de la guerra de los Treinta Años, es decir, en 1648. Ello significa que se sitúa dentro de la Edad Moderna.

Impulsores de la Contrarreforma

Uno de sus principales impulsores fue el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros (1436-1517), puesto que promovió una serie de cambios dentro de la Iglesia ya en los tiempos de los Reyes Católicos (es lo que se conoce como Reforma Cisneriana). Estos son algunos de ellos:

  • Aunó el pensamiento del humanismo con el de la filosofía escolástica.
  • Reformó las órdenes monásticas.
  • Fomentó la creación de colegios que sirvieran para la formación de los sacerdotes.
  • Consideró oportuno que se publicaran los textos sagrados en lenguas vernáculas, es decir, las propias de cada lugar, en vez de en latín.

Por todo ello, también se le podría considerar uno de los orígenes y antecedentes directos de la Contrarreforma.

Características de la Contrarreforma

Con la también conocida como Reforma Católica se buscó una renovación teológica e institucional, que vamos a resumir en los siguientes apartados.

Mejora de la preparación sacerdotal

Se recuperó la disciplina y se perfeccionó la formación religiosa de los sacerdotes.

Creación de nuevas órdenes religiosas

La Compañía de Jesús fue la más representativa de todas, siendo su creador San Ignacio de Loyola.

Paralización de las indulgencias

Con las indulgencias, la Iglesia perdonaba pecados a cambio de realizar determinadas acciones o entregar sumas de dinero. Esto provocó serios abusos, de ahí que se les pusiera fin en el Concilio de Trento.

Cambios en el culto, la adoración y la oración

Se le dio una mayor importancia a la meditación, tal y como se pudo comprobar luego en las figuras de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.

Escritura del Catecismo

Se escribió el Catecismo para difundir la fe católica y las buenas enseñanzas de la Iglesia. Esta tarea de propagación la llevaron a cabo los jesuitas, es decir, los integrantes de la Compañía de Jesús.

Devoción a los santos y a la Virgen María

Se fijaron fiestas anuales en honor a los santos y a la Virgen María, es decir, se tomó una decisión contraria a los postulados del protestantismo, que no estaba de acuerdo con este tipo de devociones.

La importancia de España

Dado que no se vio afectada por la presencia del protestantismo, se convirtió en uno de los países en los que primero se aplicó la Contrarreforma.

Objetivos de la Contrarreforma

Reavivar la fe católica

Esto se pretendía hacer corrigiendo los errores que se habían cometido en el pasado y acercando los sacerdotes al pueblo. La gente tenía que observar una conducta ejemplar en sus guías espirituales.

Frenar el avance del protestantismo

La Iglesia buscaba detener el auge de las ideas de Martín Lutero y Juan Calvino, los personajes más representativos de la Reforma Protestante.

El Concilio de Trento

Fue convocado por el papa Pablo III y tuvo lugar entre los años 1545 y 1563, acudiendo a él sacerdotes que principalmente provenían de España y de Italia. En el Concilio de Trento se produjeron una serie de debates en los que se llegó a los siguientes acuerdos:

Supremacía del papa

Se mantuvo el liderazgo papal en todos los asuntos relacionados con la Iglesia y con la fe católica, imponiéndose esta tesis frente a la de aquellos que consideraban que era mejor equilibrar su poder con el de los obispos.

Doctrina de la Iglesia católica

Se confirmó la Doctrina de la Iglesia católica, rechazándose los postulados de Lutero.

Obligaciones de los obispos

Entre estos deberes habría que mencionar el hecho de que tuvieran que residir en sus diócesis o que se les prohibiera acumular bienes.

Seminarios

Se establecieron los seminarios para de este modo formar aún mejor a los sacerdotes.

Libre albedrío

Para la Iglesia Católica, el ser humano era el que elegía si pecaba o no, mientras que los calvinistas hablaban de la predestinación (antes de la creación del mundo, Dios ya seleccionó a los hombres que se iban a salvar y a aquellos que serían condenados).

Buenas obras

El realizar buenas obras se fijó como algo fundamental a la hora de alcanzar la salvación (el luteranismo, por el contrario, le daba más importancia a la fe que a las acciones).

Sacramentos

Se consideraban muy importantes, en especial la confesión, pues se reafirmaba la facultad de los sacerdotes para perdonar los pecados (algo que no era bien visto por los protestantes).

Consecuencias de la Contrarreforma

Expansión de sus ideas en Europa y el Nuevo Mundo

Las ideas del Concilio de Trento se impusieron con fuerza en países como España y Portugal, lo que a su vez permitió que se trasladaran con igual vigor a las Indias, es decir, a las tierras encontradas tras el descubrimiento de América.

Las nuevas órdenes religiosas propagaron estos principios, aunque esto es algo que también llevaron a cabo instituciones ya consolidadas, caso de la Inquisición.

Guerras religiosas

La separación entre el catolicismo y el protestantismo se acentuó, lo que provocó varias guerras religiosas (caso de la Guerra de los Treinta Años).

Expresión de este movimiento en el arte y la liturgia

La Iglesia Católica utilizó el Barroco, un movimiento artístico posterior al Renacimiento, como expresión de las ideas de la Contrarreforma.

Fuentes:

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