La Transición española

La Transición española… ¿el comienzo de una edad dorada de libertad, optimismo y esperanza en España o un simple aflojamiento paulatino del régimen franquista?

Las opiniones actuales son muchas, y la mayoría de estas se oponen acérrimamente entre sí, siendo, por tanto, un tema sumamente controvertido. A continuación, os contamos su historia.

¿Qué es la Transición española?

Se conoce como Transición española, o, simplemente, como La Transición, al periodo histórico de España que corresponde con el paso de la dictadura de Francisco Franco a un Estado plenamente democrático y con el reconocimiento del pueblo español.

Fecha de la Transición española

Inicio de la Transición española

20 de noviembre de 1975. Fecha en la que fallece el Generalísimo, Francisco Franco, y, por tanto, finaliza el régimen franquista.

Final de la Transición española

22 de octubre de 1982. Fecha en la que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) obtiene una aplastante victoria (48,11% de los votos) en las elecciones generales de España de 1982.

Causas de la Transición española

La muerte de Francisco Franco, aquel que gobernó a España durante 36 años, 7 meses y 19 días, no solo dejó un enorme vacío de poder en la nación, sino que, además, dejó expuestos y vulnerables a sus partidarios, los franquistas, quienes, carentes del carisma y/o el respeto (o, quizás, miedo) que transmitía el Caudillo de España, vieron imposible continuar con el legado de su recién fallecido líder.

A sabiendas de ello, los franquistas deciden confiar, aunque renuentes, en la voluntad de Franco, quien había designado a Juan Carlos de Borbón y Borbón como su sucesor.

El futuro rey Juan Carlos I y Francisco Franco
Fotografía del futuro rey Juan Carlos I y de Francisco Franco (5 de junio de 1969).

Consciente de su inexperiencia militar y política, el ahora rey Juan Carlos I decide dejar morir, paulatinamente, a un franquismo que ya se encontraba en decadencia, incluso antes de la muerte de su máximo líder.

¿Qué es lo que propició que se diera paso a la Transición española, un periodo histórico que, aunque convulso y en extremo violento, sentó las bases del régimen democrático vigente actualmente en España? Os lo resumimos en los siguientes puntos:

  1. La enorme presión política generada por los partidos de izquierda.
  2. El recelo del pueblo español más afectado por el régimen franquista.
  3. La gigantesca incompatibilidad que acarrearía la instauración de un régimen autoritario en una Europa Occidental plenamente democrática.

Etapas de la Transición española

Juan Carlos I: el nuevo rey de España

Con la proclamación de don Juan Carlos de Borbón y Borbón como rey de España, el 22 de noviembre de 1975, se puso en marcha una nueva etapa en la historia de España. Ante esta nueva restauración de la monarquía borbónica, los españoles permanecieron dubitativos; llenos de esperanza, pero también de incertidumbre.

Consciente del abismo de incertidumbre que agobiaba a los españoles y de la gran dificultad que implicaría restaurar el orden democrático y el sentimiento monárquico en un país que no había experimentado nada similar durante las ultimas cuatro décadas, Juan Carlos I decidió presentarse a sí mismo como el rey de todos los españoles y no como el de un único sector.

Ante las palabras del rey Juan Carlos I, los sectores de la izquierda española, especialmente los militantes del Partido Comunista Español (PCE) y los del Partido Socialista Obrero de España (PSOE), decidieron mantener su hostilidad abiertamente; de hecho, confiados por la inexperiencia del nuevo rey, le apodaron Juan Carlos el Breve.

Proclamación de Juan Carlos I como rey de España
Proclamación de Juan Carlos I como rey de España.

Por su parte, la actitud pasiva del rey Juan Carlos causó cierto malestar e incomodidad en el sector del franquismo más radical, aquel agrupado en torno a la Confederación Nacional de Ex Combatientes, quienes se oponían férreamente a cualquier cambio político, económico o social que implicase renunciar al espíritu del 18 de julio de 1936 (fecha en la que dio inicio la guerra civil española), es decir, aquel espíritu profundamente antirrepublicano y anticomunista.

La estrategia de don Juan Carlos de Borbón

Para empezar a ganar un mínimo espacio de actuación política, el rey decidió situar en los círculos de poder del Estado a alguien de su plena confianza. Así pues, tras un titánico esfuerzo, el 6 de diciembre de 1975 Juan Carlos I consiguió que Torcuato Fernández-Miranda fuera nombrado presidente de las Cortes franquistas y del Consejo del Reino.

A pesar de ello, el rey debió conformarse con seguir manteniendo en la presidencia del gobierno a Carlos Arias Navarro, quien, al igual que él mismo, había sido designado por el mismo Francisco Franco.

Por su parte, la oposición política antimonárquica y de izquierda decidió dar rienda suelta a sus estrategias para presionar a un Juan Carlos I, ante todo, temeroso e inexperto en términos políticos. La presión política no se hizo esperar; nuevamente, el estandarte antimonárquico y democrático volvió a erigirse en 1976.

1976: protestas, huelgas y pugnas internas

El primer trimestre de 1976 transcurrió en medio de una oleada de manifestaciones y protestas en exigencia de una inmediata amnistía al gobierno de Arias Navarro y don Juan Carlos I.

Después de tres meses de huelgas, manifestaciones y enfrentamientos, en los que incluso tuvieron lugar algunos decesos, las nefastas consecuencias políticas recayeron sobre Carlos Arias Navarro, a quien se le acusó de ser incapaz de canalizar las aspiraciones ciudadanas de democracia y libertad.

Carlos Arias Navarro
Imagen de Carlos Arias Navarro durante su participación en un programa de televisión.

Por su parte, el rey Juan Carlos I aprovechó la coyuntura y vulnerabilidad política de Arias Navarro para acusarle de incompetente; en sus propias palabras, de ser un desastre sin paliativos…. Para entonces, el rey ya tenía en mente el nombre del futuro presidente del gobierno: Adolfo Suárez.

Adolfo Suárez, el nuevo presidente del gobierno de España

El 5 de julio de 1976, Adolfo Suárez asumió como el nuevo presidente del gobierno de España. Su nombramiento causó sorpresa general, por lo que las críticas a la decisión del rey fueron casi unánimes, ya que, tanto la clase política como los medios de comunicación consideraban que carecía de la categoría política necesaria para emprender las reformas políticas y sociales que el país necesitaba.

Ley para la Reforma Política

Dispuesto a disipar las dudas de sus detractores, Alfonso Suárez presenta, en su primera declaración ante las cámaras, su proyecto reformista; un proyecto que causaría furor en la población española dado su carácter democrático y, en cierto sentido, antifranquista.

Este proyecto de ley sería conocido como la Ley para la Reforma Política y, aunque fue presentado por Adolfo Suárez, sus redactores fueron Fernández Miranda, Alfonso Osorio y Landelino Lavilla.

El proyecto presentado por Suárez, aunque sencillo de explicar, era difícil de ser aceptado por el sector más inmovilista del franquismo, el ejército y las Cortes, pues su ratificación significaría el suicidio político de las instituciones franquistas, mejor dicho, de todo el franquismo en general; sería el paso definitivo de la autocracia a una democracia incipiente.

El 18 de noviembre de 1976 tuvo lugar en las Cortes franquistas la votación para la aprobación de la Ley para la Reforma Política presentada por Adolfo Suárez. Para sorpresa de muchos, las Cortes franquistas votaron en contra de sí mismas y a favor de los valores democráticos que Franco combatió fervientemente durante tantos años.

Gutiérrez Mellado y Adolfo Suárez
El teniente general Gutiérrez Mellado y Adolfo Suárez durante la aprobación de la Ley para la Reforma Política.

En total, fueron 425 votos afirmativos a favor de abolir el franquismo, 59 votos negativos y 13 abstenciones. Si bien el camino hacia la democracia había sido inaugurado, quedaba en manos del pueblo español respaldar o no la vía de la reforma contenida en la ley recién aprobada en las Cortes.

Así pues, a sabiendas de la importancia de dicho referéndum, el pueblo salió a votar masivamente; en total, un 77,4% del censo. El resultado del referéndum fue absoluto: la reforma política fue aprobada con un rotundo 94,2%, mientras que los votantes del sector más tradicionalista e inamovible de España apenas superaron el 2%.

La legalización del Partido Comunista de España

Adolfo Suárez y Santiago Carrillo: el inicio de las negociaciones

El 24 de diciembre de 1976, el máximo líder del Partido Comunista de España (PCE), Santiago Carrillo, quien llevaba casi un año viviendo clandestinamente en España, es detenido por la policía en Madrid.

La detención de Carrillo provocó intensas protestas en la calle por parte de los militantes comunistas, quienes exigían la liberación inmediata de su líder. Ante tal presión política, Suárez se ve obligado a poner en libertad a Santiago Carrillo una semana más tarde.

Consciente de que, sin el acuerdo básico de la oposición, el proceso político recién emprendido será inviable, el presidente del gobierno inicia las negociaciones oficiales con la oposición democrática.

En dichas negociaciones, Adolfo Suárez intenta crear las condiciones políticas necesarias para que, en el próximo mes de junio, puedan celebrarse las primeras elecciones libres desde 1936.

La semana trágica de La Transición

Todos los esfuerzos del gobierno de Suárez estuvieron a punto de fracasar en enero de 1977: el mes más sangriento de La Transición. En total, ocho asesinatos:

  • Cinco en una matanza llevada a cabo por terroristas de ultraderecha (título adjudicado a nacionalistas, autócratas y partidarios del franquismo; poco o nada tiene que ver con las ideas económicas y políticas relacionadas al laissez faire) contra un despacho de abogados del Partido Comunista de España.
  • Tres en un atentado terrorista del GRAPO.

La Semana Santa Roja

El entierro de los abogados asesinados que organiza el PCE fue un acto cívico loable, lleno de disciplina y serenidad. De esta manera, ante los ojos de muchos españoles, el PCE se ganó su derecho a ser legalizado; un derecho que se hizo realidad el 9 de abril de 1977, en pleno Sábado de Gloria de la Semana Santa.

Enrico Berlinguer y Santiago Carrillo
Enrico Berlinguer, presidente del Partido Comunista Italiano, con Santiago Carrillo (diciembre de 1976). Imagen de Wikipedia.

La reacción de la población es de cautela. Los militantes del PCE celebran discretamente en las sedes del partido, pero en los sectores más ultras y en la cúpula militar estalló una indignación no disimulada.

Para mitigar la enorme tensión creada en el alto mando militar y el sector más inmovilista del franquismo por la legalización del Partido Comunista, Santiago Carrillo acepta, a petición de Adolfo Suárez, reconocer la monarquía, la unidad de España y la bandera nacional del Estado.

El regreso de los exiliados

Superados todos los recelos, los exiliados de la Guerra Civil, que no han podido o bien no han querido volver a España durante el régimen franquista, deciden regresar a su patria, siendo recibidos como el símbolo viviente de la reconciliación entre españoles.

Elecciones del 15 de junio de 1977

Las primeras elecciones democráticas de La Transición son convocadas para el 15 de junio de 1977. Es preciso aclarar que, desde 1936, año en el que la coalición del Frente Popular se alzó con la victoria electoral, no se celebraban elecciones libres en España, por lo que, naturalmente, estas serían las primeras elecciones en las que la inmensa mayoría de españoles participaría con total libertad.

A pesar de la beligerancia y enorme crisis social experimentada en España durante el primer trimestre de 1977, las elecciones se celebraron con total regularidad y con un censo cercano al 80%.

El ganador de la contienda electoral fue la UCD (una coalición centrista liderada por el presidente del gobierno Adolfo Suárez), con un total de 165 escaños en total.

La UCD fue secundada por el PSOE, partido que obtuvo un total de 118 diputados, mientras que el PCE tuvo que conformarse con tan solo 20 diputados, y Alianza Popular con 16 diputados.

Los Pactos de la Moncloa y la Constitución española de 1978

El gobierno de Adolfo Suárez, ahora reconocido democráticamente por el pueblo español, propuso a todos los partidos políticos de la oposición, principalmente al PSOE y al PCE, alcanzar unos pactos básicos de actuación sobre la economía española.

Sanción real de la Constitución de 1978
Sanción real de la Constitución de 1978.

La propuesta es bien recibida por la oposición, por lo que el pacto se logra, ratificándose en octubre de 1977 mediante la firma de los Pactos de la Moncloa.

Un año más tarde, una nueva constitución sería presentada al pueblo español, por lo que dependería de este su aprobación o no aprobación a través del sufragio.

Esta nueva constitución española se presentó a los españoles como un régimen de libertades en un sistema plenamente democrático que se constituye a sí mismo como una monarquía parlamentaria y se define como Estado de las autonomías.

Finalmente, el 6 de diciembre de 1978, los españoles acuden a las urnas para manifestar su postura política respecto a la sanción de una nueva constitución; el resultado, una rotunda aprobación de la misma.

Elecciones generales y municipales de 1979

Con la promulgación de la nueva constitución por el rey Juan Carlos I se cierra, finalmente, la convulsionada transición política de un régimen autoritario decadente hacia a una democracia parlamentaria.

Esta nueva normalidad democrática da paso a la disolución de las Cortes y a la celebración de las primeras elecciones supeditadas a la voluntad recogida en la Constitución española de 1978.

El gobierno de Adolfo Suárez convoca a elecciones generales para el 1 de marzo de 1979 y a elecciones municipales para el mes siguiente. En ambas contiendas electorales, la UCD y el PSOE obtienen el primero y el segundo lugar, respectivamente.

La arremetida terrorista de ETA

El Estado de las autonomías, plasmado y ratificado por el pueblo en la Constitución española de 1978, comienza a hacerse realidad hacia 1979.

Sin embargo, esta nueva realidad política aviva los recelos más inmovilistas del país. Por su parte, ETA se resiste a dejar atrás su actividades vandálicas y terroristas, aumentando, año tras año, el número de asesinatos perpretados en España.

A finales de 1980, ETA había acabado con la vida de 100 españoles (en 1978, asesinaron a 68 personas y, en 1979, a 85); sus victimas preferidas, los altos mandos de las Fuerzas Armadas.

El objetivo de la organización terrorista ETA era provocar una reacción violenta por parte del ejército que justificara una escalada de violencia cada vez mayor.

Renuncia de Adolfo Suárez

A inicios de la década de los 80, la autoridad de Adolfo Suárez dentro de su propio partido político, la UCD, resulta cada vez más cuestionada.

Consciente de ello, el presidente del gobierno anuncia públicamente su dimisión el 29 de enero de 1981. Como respuesta, la UCD designa a Leopoldo Calvo-Sotelo como candidato para suceder a Suárez al frente del Ejecutivo.

Asalto al hemiciclo del Congreso de los Diputados

El 23 de febrero de 1981, un grupo de guardias civiles armados y liderados por el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, asaltan el hemiciclo del Congreso de los Diputados justo cuando se estaba produciendo la segunda votación de la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como nuevo presidente del Gobierno.

Golpe de Estado de Tejero
Intento fallido de golpe de Estado llevado a cabo el 23 de febrero de 1981 por el teniente coronel Antonio Tejero junto a algunos mandos militares.

Tras la toma del Congreso de los diputados y de forma simultánea, el capitán general de la III Región Militar, Jaime Milans del Bosch, declaró el estado de sitio en toda la región militar bajo su mando, tomando así militarmente la ciudad.

Los españoles siguieron sobrecogidos por radio, durante toda la noche, las noticias sobre el golpe de Estado; momentáneamente, ninguna otra región militar se sumo al alzamiento militar.

Debido a esto, los españoles eran conscientes de que la postura del rey sería decisiva para el futuro de una España que recién comenzaba a experimentar la democracia.

Finalmente, pasada la una de la madrugada, el rey Juan Carlos I, vestido de capitán general, en su condición de jefe supremo de las Fuerzas Armadas, se dirigió a los españoles por televisión con las siguientes palabras:

La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la Patria, no puede tolerar en forma alguna acciones o actividades de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum.

Las palabras del rey tranquilizaron ipso facto a los españoles y desmontaron la falacia mantenida por los sublevados, según la cual el alzamiento contaba con el apoyo del monarca. Así pues, el 24 de febrero al mediodía, Tejero, Bosch y sus guardias se rindieron y los diputados recuperaron su libertad y, con ella, la libertad de todos los españoles.

Gobierno de Calvo-Sotelo: el final de La Transición

El nuevo presidente del gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, jura su cargo en un momento político extraordinariamente difícil. En un país dominado por el trauma del golpismo y por el temor a que este pueda repetirse, Calvo-Sotelo negocia con el líder socialista Felipe González el cierre del mapa autonómica con las 17 autonomías actualmente existentes en España.

El ingreso de España en la OTAN fue otro de los objetivos declarados del gobierno de Calvo-Sotelo. Si bien esta acción política no contaba con el apoyo de los partidos de izquierda de España, quienes se opusieron radicalmente mediante protestas multitudinarias, finalmente se logró el respaldo del parlamento, consiguiendo la incorporación de España a la OTAN en mayo de 1982.

Leopoldo Calvo-Sotelo y Felipe González
Leopoldo Calvo-Sotelo y Felipe González preparan el traspaso de poder (3 de noviembre de 1982).

En las elecciones generales celebradas en octubre de 1982, el PSOE obtuvo una aplastante mayoría absoluta. Después de casi cincuenta años, la izquierda volvió al poder en España.

El nuevo gobierno socialista tuvo por delante dos tareas urgentes: el asentamiento de la democracia y la estabilización y modernización económica del país. Este ascenso al poder de la izquierda española marco el final de La Transición.

Consecuencias de la Transición española

Entre las principales consecuencias derivadas de la Transición española se pueden listar las siguientes:

  • El gobierno socialista de Felipe González reformó paulatinamente al ejército con el objetivo de profesionalizarlo, subordinarlo al poder civil y, sobre todo, reducir su inmenso poder e influencia política en España.
  • El 1 de enero de 1986, España, junto con Portugal, ingresa a la Comunidad Económica Europea (CEE).
  • El 12 de marzo de 1986, tuvo lugar en España el referéndum sobre la permanencia de dicho país en la OTAN (organización internacional de carácter político y militar a la cual se había unido España durante el gobierno de Calvo-Sotelo). Para sorpresa de muchos partidos y militantes de izquierda, el PSOE de Felipe González defendió la permanencia de España en la OTAN. Este viraje político causaría fracturas profundas en una izquierda española que, desde tiempos del Frente Popular, había sabido permanecer unida.
  • A finales de la década de 1980, España pasó de ser el país más centralizado de Europa a ser uno de los más descentralizados. Todo ello, gracias a la consolidación del Estado de las autonomías y a una enorme descentralización del gasto público.

Referencias:

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