Historia de la máquina de escribir

Antes de la llegada de los ordenadores y su abrumador éxito comercial, las máquinas de escribir eran, sin duda alguna, la herramienta de oficina más imprescindible de todas.

Estas máquinas permitieron acelerar el ritmo de comunicaciones allí donde fueron empleadas, y su fabricación, distribución y uso estandarizado creó un enorme mercado laboral alrededor del mundo. A continuación, os contamos su historia.

Definición de máquina de escribir

Como tal, una máquina de escribir es un dispositivo mecánico, electromecánico o electrónico, con la capacidad de imprimir caracteres en una hoja de papel. Ello es así gracias a la acción de un mecanógrafo (nombre que recibe el encargado de operarla).

¿Quién y cuándo se inventó la máquina de escribir?

La máquina de escribir, al igual que otros inventos, como, por ejemplo, el telégrafo, no tuvo un único inventor. Por tal motivo, la interrogante en cuestión no puede ser respondida citando a un solo nombre junto a una única fecha.

Así pues, la siguiente lista expondrá los nombres de los inventores que presentaron su propia versión de la máquina de escribir, junto al año de su publicación, desde la primera patente conocida hasta el éxito comercial y la producción masiva de dichas máquinas:

Concepto de máquina de escribir
Fotografía de una mujer trabajando con una máquina de escribir (hecha entre los años 1921 y 1923).
  • Henry Mill (1714).
  • Pellegrino Turri (1808).
  • William Austin Burt (1829).
  • François-Pierre Foucault (1839).
  • Charles Thurber (1843).
  • Oliver T. Eddy (1850).
  • Giuseppe Ravizza (1855).
  • Francisco João de Azevedo (1861).
  • Peter Mitterhofer (1868).
  • Rasmus Malling-Hansen (1870).
  • Christopher Sholes,​ Carlos Glidden y Samuel W. Soulé (1872). Primera máquina de escribir mecánica con éxito comercial real a partir de la cual se crearía un estándar, de facto, respecto a la fabricación de las máquinas de escribir.

Historia de la invención de la máquina de escribir

Origen de la máquina de escribir

La historia de las máquinas de escribir comienza casi cincuenta años antes de la primera Revolución Industrial, específicamente en 1714, cuando el inventor británico Henry Mill obtuvo la patente inglesa de un dispositivo que se piensa fue la primera máquina de escribir en ser construida.

Esto se cree así debido a su descripción, que a continuación reproducimos:

Un método artificial de transcripción de letras o impresión, de manera progresiva o separada. De este modo, un escrito puede reproducirse sobre un pergamino o un papel.

Sin embargo, no existe constancia alguna de la existencia de la máquina de Henry Mill, más allá de la patente que le fue otorgada.

La máquina de escribir continuaría su camino evolutivo de la mano de múltiples inventores como Friedrich von Knaus, Graf von Neipperg, Pingeron, Louis Jacquet y L’Hermina, aunque los prototipos propuestos por estos se asimilarían más a sistemas de guía para la escritura manuscrita que a la concepción contemporánea de las máquinas de escribir.

Las primeras máquinas de escribir, en un sentido etimológicamente estricto, serían creadas durante las primeras décadas del siglo XIX por los italianos Pellegrino Turri, en 1808, y Pietro Conti, en 1823.

Estas máquinas de escribir serían concebidas con un sentido filantrópico, siendo su objetivo principal permitir escribir a las personas con discapacidad visual.

Desde la máquina de escribir de Turri hasta la máquina de Sholes

Desde la creación de la máquina de escribir de Pellegrino Turri, en 1808, hasta la creación de la primera máquina de escribir con éxito comercial real, en 1872, un gran número de inventores intentarían construir la máquina de escribir ideal.

Máquina de escribir Underwood nº5
La máquina de escribir Underwood nº 5 se lanzó en 1901 y dominó el mercado durante tres décadas. Imagen de Flickr.

Es decir, aquella que, debido a su enorme utilidad, fuese fácilmente un éxito de ventas; sin embargo, ninguno lograría tal proeza. Dentro de este grupo de inventores destacan los siguientes:

  • El barón Karl von Drais y su piano de escritura rápida.
  • El norteamericano William Austin Burt y su tipógrafo.
  • El francés Xavier Progin y su pluma criptográfica.
  • El italiano Giuseppe Ravizza y su cembalo scrivano.

No sería hasta el año 1872 cuando los inventores Christopher Sholes,​ Carlos Glidden y Samuel W. Soulé darían vida a la primera máquina de escribir con verdadero éxito comercial.

Sin embargo, y por extraño que parezca, Sholes, su principal inventor, no sintió satisfacción alguna con la creación de su invento.

Sholes y Glidden venderían la patente de su máquina de escribir por 12.000 dólares estadounidenses a James Densmore y George W. Newton Yost, quienes no tardarían en contactar con la empresa E. Remington and Sons para iniciar la producción masiva de la máquina de escribir Sholes and Glidden, la cual, tiempo después, sería bautizada bajo el nombre de Remington Model I.

A partir de la comercialización de la Remington Model I por parte de E. Remington and Sons, las máquinas de escribir comenzarían a ganarse un puesto en las oficinas de un gran número de empresas europeas y estadounidenses.

Esto traería consigo el nacimiento de un nuevo oficio, la dactilografía, el cual sería acaparado casi en su totalidad por las mujeres, permitiendo así la inclusión progresiva de las mismas en el mundo laboral.

Desde la Remington Model I hasta la aparición de los procesadores de texto

Desde el inicio de la comercialización masiva de la Remington Model I, en 1873, la máquina de escribir experimentaría varias transformaciones, dando como resultado el nacimiento de máquinas de escribir eléctricas, electromecánicas, portátiles y, finalmente, netamente electrónicas.

Sería pues, la llegada de la revolución digital y de los procesadores de texto a partir de la década de los sesenta en el siglo XX, lo que marcaría el inicio de la decadencia de las máquinas de escribir, las cuales serían reemplazadas paulatinamente por los procesadores de texto y, años más tarde, por las computadoras.

Importancia de la máquina de escribir

La importancia de la invención de la máquina de escribir radica en el hecho de cómo estas, lejos de ser un mero invento exótico, se convirtieron en herramientas imprescindibles para cualquier tipo de oficina alrededor del mundo.

Usando máquinas de escribir en una oficina
División de mecanografía de la Cruz Roja Americana en París (fotografía hecha entre 1914 y 1920).

Las máquinas de escribir gozaron de enorme importancia en grandes industrias como la literatura, el periodismo, el teatro y el cine, así como también en la mayoría de entidades gubernamentales del mundo desde finales del siglo XIX hasta finales del siglo XX.

De no haber sido por la aparición de los procesadores de texto y de la computadora a finales del siglo XX, las máquinas de escribir habrían conservado su puesto como la herramienta de escritura predilecta de la mayoría de países alrededor del mundo.

Para concluir, es importante resaltar algunos de los cambios que trajo consigo la invención de la máquina de escribir:

  • La sustitución de los copistas —aquellos que tenían por oficio copiar a mano escritos u obras literarias— por mecanógrafos. Esto permitió acelerar el ritmo de las comunicaciones en gran medida, ya que, en promedio, un mecanógrafo profesional podía teclear alrededor de 100 palabras por minuto, mientras que los más destacados podían superar incluso esta cifra.
  • Creó una enorme oferta de empleos, lo cual permitió a las mujeres ingresar de forma masiva al mundo laboral como mecanógrafas.
  • Dotó de un carácter más oficial e impersonal a los documentos emitidos por entidades gubernamentales.

Referencias:

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