Benedictinos

En el año 529, a poco menos de un siglo de haber caído el Imperio romano de Occidente, Benito de Nursia, quien es considerado actualmente el patrón de Europa, construiría en la localidad de Subiaco doce fundaciones, de las cuales surgirían los doce primeros monasterios benedictinos.

Hoy, casi 1500 años después de su fundación, la Orden de San Benito tiene presencia en más de 47 países y, además, no está limitada únicamente a la doctrina religiosa del catolicismo, ya que, a pesar de haber nacido como una orden religiosa monacal católica, los benedictinos también tienen presencia en otras Iglesias del cristianismo protestante.

Definición de benedictinos

Se define como benedictinos u Orden de San Benito al conjunto de órdenes religiosas monásticas de vida contemplativa que profesan la fe cristiana, especialmente la fe cristiana del catolicismo, y que, además, se rigen según la Regla de san Benito, quien fuese su fundador en el año 529.

Significado de benedictino

El término benedictino es una palabra compuesta por:

  • Benedicto: un sustantivo y nombre propio. En este particular caso, hace referencia a san Benito de Nursia, quien fuese el fundador de los doce primeros monasterios benedictinos y, por tanto, de la Orden de san Benito.
  • -ino: un prefijo que se utiliza para formar gentilicios, tanto con nombres propios como comunes.

En este sentido, el termino benedictino puede tener los siguientes significados:

  1. Que es miembro de la orden de san Benito.
  2. De san Benito o de su orden.
  3. Del religioso que forma parte de la orden fundada por san Benito y que sigue sus reglas y ordenanzas.

Características de los benedictinos

Fundador de los benedictinos

Benito de Nursia es el principal fundador de la Orden de San Benito, siendo este el encargado de fundar los doce primeros monasterios benedictinos en el año 529 y dejar, al momento de su muerte, en el año 547, un total de 14 monasterios masculinos y un monasterio femenino.

Fundación de los benedictinos
Imagen de uno de los frescos de Escenas de la vida de san Benito en el que se observa la fundación de doce monasterios, pintado entre los años 1505 y 1508 por Giovanni Antonio Bazzi (también conocido por el apodo de El Sodoma).

Organización de la Orden benedictina

La organización de los monasterios benedictinos es la siguiente:

  • El prior o abad, quien es escogido por toda la comunidad del monasterio, es el superior de todo el monasterio.
  • Los monjes pertenecientes al monasterio deben trabajar arduamente para conseguir su propio sustento y poder autoabastecer a toda la comunidad. Todo ello sin descuidar la oración constante y el Oficio divino, el cual deben rezar siete veces al día.
  • A nivel internacional, existe una organización principal de la Orden de San Benito llamada Confederación Benedictina, creada en 1893 por el papa León XIII.
  • Al miembro superior de la Confederación Benedictina se le conoce como abad.
  • La Confederación Benedictina se encuentra dividida en confederaciones, siendo las principales las siguientes:
    • Casinense de Subiaco, fundada en 1872.
    • Inglesa, fundada en 1872.
    • Húngara, fundada en 1514.
    • Suiza, fundada en 1602.
    • Austriaca, fundada en 1625.
    • Bávara, fundada en 1684.
    • Brasileña, fundada en 1827.
    • Solesmes, fundada en 1837.
    • Americano-casinense, fundada en 1855.
    • Beuronense, fundada en 1873.
    • Helvético-americana, fundada en 1881.
    • Santa Odilia, fundada en 1884.
    • Anunciación, fundada en 1920.
    • Eslava de San Adalberto, fundada en 1945.
    • Olivetana, fundada en 1319.
    • Camaldulense, fundada en 980.
    • Vallombrosana, fundada en 1036.
    • Silvestrina, fundada en 1231.
    • Cono Sur, fundada en 1976.

Regla de san Benito

La Regla de san Benito es una regla de vida destinada para cada monje miembro de la Orden benedictina. En total, está compuesta por 73 capítulos en los cuales, a grandes rasgos, se establece lo siguiente:

  • Ocho horas del día deben dedicarse al trabajo manual, es decir, a las actividades agrícolas y similares que permitan a los monjes proveerse su propio sustento.
  • Ocho horas del día deben dedicarse a la oración, especialmente al rezo de la liturgia de las horas.
  • Ocho horas del día deben dedicarse al descanso.
  • Vivir como un monje hasta la muerte aceptando todas las obligaciones que ello implica (votos monásticos).

Medalla de san Benito

Los monjes miembros de la Orden de san Benito se caracterizan por usar la medalla de san Benito, una medalla que contiene símbolos y textos relacionados con la vida de Benito de Nursia.

El origen de la medalla de san Benito es desconocido, pero debido a los elementos que la componen se estima que se remonta al siglo XV. En la actualidad, es usada por cristianos católicos, anglicanos, luteranos, metodistas y ortodoxos occidentales.

Hábito de los benedictinos

Desde su origen, en el año 529, la Orden de san Benito recibiría múltiples reformas, de las cuales surgirían distintas órdenes religiosas con sus propias características. Es por ello que no todos los miembros de órdenes religiosas que rigen su vida por la Regla de san Benito usan el mismo hábito. Por ejemplo:

  • Orden cisterciense: usa un hábito de color blanco y escapulario negro.
  • Orden cluniacense: usa un hábito de color negro.
  • Orden de los monjes benedictinos olivetanos: usa un hábito de color blanco.
Escenas de la vida de san Benito
Imagen de Tres escenas de la vida de san Benito, obra de Francesco di Giorgio del siglo XV.

Historia de los benedictinos

La Orden benedictina debe su origen a Benito de Nursia, quien fuese el fundador de los primeros doce monasterios benedictinos en la localidad de Subiaco y quien, además, fue el responsable de escribir la regla de vida por la cual los monjes benedictinos debían regirse.

Según la tradición, Benito de Nursia recibiría el siguiente mensaje (cinco promesas) de Dios:

  1. Esta orden continuará existiendo hasta el fin de los tiempos.
  2. La Orden de San Benito, en la batalla final, ofrecerá grandes servicios a la Santa Madre Iglesia y confirmará a muchos en la fe. Y dará muchos confesores y mártires a la Iglesia.
  3. Nadie morirá en la Orden cuya salvación no sea asegurada. Si el monje empieza a vivir una mala vida y no se corrige, caerá en desgracia, será expulsado de la Orden o la dejará por su propia voluntad. Aquellos que vivan en la Orden tendrán asegurada su salvación.
  4. Cualquiera que persiga la Orden de San Benito y no se arrepienta, verá sus días acortados y fallecerá de una muerte horrible.
  5. Todos los que amen la Orden de San Benito tendrán una muerte feliz.

Fue dicho mensaje lo que impulsaría a Benito de Nursia a dedicar su vida entera a la Orden benedictina, dejando, al momento de su muerte, catorce monasterios masculinos y un monasterio femenino.

No obstante, en casi quince siglos de historia de la Orden benedictina, esta ha recibido numerosas reformas, dentro de las cuales destacan las siguientes:

Reforma cluniacense

En el siglo X, Odón de Cluny impulsaría una reforma de la Orden de San Benito. Tiempo después, esta reforma sería conocida como cluniacense y se transformaría en su propia orden.

Muchos de los monjes benedictinos de la Orden de Cluny llegaron a adquirir gran poder económico y político, incluso algunos de sus abades se convertirían en papas, como, por ejemplo:

  • Alejandro II (10611073).
  • San Gregorio VII (10731085).
  • Beato Victor III (10861087).
  • Beato Urbano II (10881099).
  • Pascual II (10991118).
  • Gelasio II (11181119).

Reforma cisterciense

La Orden de Cluny llegó a tener un enorme poder político y económico, lo cual trajo como consecuencia una decadencia de la verdadera vida monástica y un abandono absoluto o parcial de la Regla de san Benito.

Roberto de Molesmes, Alberico Harding y Esteban Harding observaron con desdén la decadencia de la Orden de Cluny, por lo que buscarían alejarse de dicho estilo de vida.

San Benito instruye a los campesinos
Imagen de otro de los frescos de Escenas de la vida de san Benito, en este caso con éste instruyendo a los campesinos. La obra es de principios del siglo XVI, siendo su autor Giovanni Antonio Bazzi.

De esta manera, en el año 1100, y con la aprobación del papa Pascual II, fundarían una nueva reforma benedictina, la reforma cisterciense, la cual tenía como finalidad alejarse de todo estilo de vida indisciplinado y apegarse totalmente a la Regla de san Benito para vivir una existencia monástica verdaderamente contemplativa.

Otras reformas

Desde el siglo XI hasta el siglo XIV, surgieron también otras reformas aparte de las ya mencionadas. Dentro de ellas destacan las siguientes:

  • La reforma de Romualdo (reforma camaldulense), hacia el año 1027.
  • La reforma de Juan Gualberto (benedictinos de Valle Umbrosa), hacia el año 1073.
  • La reforma de Silvestre (benedictinos de Montefano), suscitada entre los siglos XII y XIII.
  • La reforma de Bernardo Tolomei (benedictinos de Monte Oliveto), suscitada entre los siglos XIII y XIV.

Santos benedictinos

La siguiente es una lista que incluye a personajes cristianos (católicos) que han alcanzado la santidad siendo miembros de alguna de las órdenes que se rigen según la Regla de san Benito:

  • San Benito de Nursia (fundador de la Orden de san Benito).
  • San Mauro de Anjou.
  • San Plácido.
  • San Sabino de Canosa.
  • San Victorián.
  • San Exuperancio.
  • San Gregorio Magno, doctor de la Iglesia.
  • San Bonifacio IV.
  • San Romano de Rochester.
  • San Agustín de Canterbury.
  • San Justo de Canterbury.
  • San Honorio de Canterbury.
  • San Pirminius.
  • San Agatón.
  • Santa Berlinda de Meerbeke.
  • Santa Hilda de Whitby.
  • San Pardulfo.
  • San Willibrord de Utrecht.
  • San Odilia de Alsacia.
  • San Sacerdote de Limoges.
  • San Beda el Venerable, doctor de la Iglesia.
  • Santa Walburga.
  • San Egwin de Evesham.
  • San Anselmo de Nonántola.
  • San Ambrosio Autperto.
  • San Emerio.
  • San Benito de Aniane.
  • San Adelardo de Corbie.
  • San Ardón Esmaragdo.
  • San Rabano Mauro.
  • San León IV.
  • San Pascasio Radberto.
  • San Félix de Alcalá.
  • San Tutilo.
  • San Bernón de Baume.
  • San Genadio de Astorga.
  • San Virila.
  • San Odón de Cluny.
  • San Íñigo de Oña.
  • San Rosendo.
  • San Wolfgango de Ratisbona.
  • San Alferio de Cava.
  • Santa Wulfhilda de Barking.
  • San Romualdo.
  • San Gotardo de Hildesheim.
  • San Guillermo de Volpiano.
  • San Odilo de Cluny.
  • Santa Adelaida de Vilich.
  • San Enrique II del Sacro Imperio Romano Germánico.
  • San Bononio de Lucedio.
  • San Cunegunda de Luxemburgo.
  • San Juan Gualberto.
  • San Domingo Loricato.
  • San Austindo de Auch.
  • San García de Arlanza.
  • Santo Domingo de Silos.
  • San León I (abad).
  • San Sisebuto de Cardeña.
  • San Adelelmo de Burgos.
  • San Cono de Teggiano.
  • San Pedro Damián.
  • San Alfano de Salerno.
  • San Hugo de Cluny.
  • San Gregorio VII.
  • San Geraldo de Corbie.
  • San Roberto de Molesmes.
  • San Gualterio de Pontoise.
  • San Anselmo de Canterbury.
  • San Arnulfo de Soissons.
  • San Pedro de Cava.
  • San Bonfilio de Foligno.
  • San Bruno de Segni.
  • San Sigfrido de Suecia.
  • San Pedro el Venerable.
  • Santa Adelina de Savigny.
  • San Aiberto.
  • San Juan Theristes.
  • San Guarino de Sión.
  • San Atón de Pistoya.
  • San Constable de Cava.
  • San Lamberto de Vence.
  • San Bernardo de Claraval, doctor de la Iglesia.
  • San Hildegarda de Bingen.
  • Santo Domingo de Carracedo.
  • San Gil de Casayo.
  • San Isabel de Schönau.
  • San Silvestro Guzzolini.
  • San Parisio de Treviso.
  • San Celestino V.
  • San Bernardo Tolomei.
  • Santa Francisca Romana.
  • San Rafael Arnáiz Barón.

Benedictinos más importantes de la historia 

Berengaudus

Berengaudus fue un monje benedictino al que se le atribuye la autoría del Expositio super septem visiones libri Apocalypsis, un comentario latino del Libro de Revelaciones o Apocalipsis (el último libro de la Biblia).

Abad Oliva

Oliva fue abad del monasterio de Cuixá de la Orden de San Benito y, además, obispo y conde de Berga y Ripoll. Hoy día es recordado por sus grandes obras literarias (una alabanza de Ripoll, De comitibus, el saludo Ad Gaucilinum, abad de Fleury, etc.) y por ser uno de los principales predecesores del auge intelectual del Renacimiento a finales de la Edad Media.

Alonso de Zamora

Fray Alonso de Zamora fue un monje benedictino del monasterio de San Salvador de Oña. Se le atribuyen un sinfín de obras de arte del monasterio de Oña y de otros monasterios, las cuales crearía desde su propio taller de pintura entre los años 1485 y 1510.

En la actualidad, algunas de sus obras aún permanecen vigentes, como, por ejemplo, la Natividad de Jesús, la cual reposa en la catedral de Burgos (España).

Referencias:

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