Batalla de Stalingrado (1942-1943)

Resumen de la batalla de Stalingrado

  • Fecha: 21 de agosto de 1942-2 de febrero de 1943
  • Lugar: Stalingrado, Unión Soviética (actual Volgogrado, Rusia).
  • Época históricaEdad Contemporánea.
  • Enmarcada en: Segunda Guerra Mundial.
  • Causas: acciones militares de las Fuerzas del Eje.
  • Bandos: Fuerzas del Eje (Alemania nazi, Italia, Reino de Hungría, Reino de Rumanía y Estado Croata) / Unión Soviética.
  • Resultados: victoria rotunda de la Unión Soviética.
  • Consecuencias: más de dos millones de pérdidas humanas en total / Destrucción total del 6.o Ejército alemán / Destrucción parcial del 4.o Ejército Panzer alemán y el Grupo de Ejércitos Don / Repliegue del Grupo de Ejércitos A alemán / Retroceso de las fuerzas del Eje en el Frente Oriental.

El exasperante deseo del Führer de conquistar Stalingrado, debido al importante valor propagandístico y desmoralizador que acarrearía para sí mismo y para sus enemigos, respectivamente, así como la actitud complaciente de las Fuerzas del Eje, provocó el estallido de la que sería considerada la más cruenta, despiada y mortífera batalla de toda la historia de la humanidad: la batalla de Stalingrado. A continuación, os contamos su historia.

Fecha de la batalla de Stalingrado

La batalla de Stalingrado se extendió desde el 21 de agosto de 1942 hasta el 2 de febrero de 1943 (siendo su duración de 5 meses y 12 días).

Beligerantes de la batalla de Stalingrado

El siguiente cuadro tiene como finalidad principal listar a los beligerantes involucrados en la batalla de Stalingrado y sus comandantes respectivos.

Beligerantes Comandantes
Nombre Nacionalidad
Fuerzas del Eje Alemania nazi Adolf Hitler Alemán
Italia Friedrich Paulus
Reino de Hungría Walter Heitz
Reino de Rumania Erich von Manstein
Estado croata Hermann Hoth
Petre Dumitrescu Rumano
Constantinescu
Italo Gariboldi Italiano
Gusztáv Jány Húngaro
Viktor Pavičić Croata
Unión Soviética Iósif Stalin Ruso
Vasili Chuikov
A. Vasilevski
Georgi Zhúkov
Semión Timoshenko
K. Rokosovski
Rodión Malinovski
Andréi Yeriómenko

Contexto histórico de la batalla de Stalingrado

Pacto Ribbentrop-Mólotov

El 23 de agosto de 1939, a tan solo nueve días del estallido de la Segunda Guerra Mundial, la Alemania nazi de Adolf Hitler y la Unión Soviética de Iósif Stalin negociaron en secreto un pacto de no agresión entre ambos Estados gracias a la diplomacia de los ministros de Asuntos Exteriores de ambas potencias europeas: Joachim von Ribbentrop y Viacheslav Mólotov.

Firma del Pacto Molotov-Ribbentrop
Firma del Pacto Molotov-Ribbentrop, con Joachim von Ribbentrop y Josef Stalin en el medio y de pie (28 de septiembre de 1939).

Un par de años después, el avance imparable del ejército alemán y las potencias del eje por Europa Occidental embriagó de poder a Hitler. Así pues, confiado por sus hazañas y conquistas previas, el Führer decidió centrar su atención en Europa Oriental, específicamente, en la Unión Soviética; Hitler estaba dispuesto a romper la paz con Stalin.

Operación Barbarroja

Ansioso por convertir a la Unión Soviética en una especie de colonia del Tercer Reich alemán, el 22 de junio de 1941, Hitler, con el apoyo militar de las Fuerzas del Eje, puso en marcha su plan para invadir a la Unión Soviética: la Operación Barbarroja.

Según las proyecciones del Führer, el extenso territorio de la URSS sería conquistado en su totalidad antes de la llegada del invierno; sin embargo, la realidad fue otra. Seis meses después, las optimistas proyecciones de Hitler no se habían cumplido; Leningrado y Sebastopol seguían resistiendo, y el intento de captura de Moscú había fracasado.

Causas de la batalla de Stalingrado

El éxito temprano de la Operación Azul

Tras el fracaso de la Operación Barbarroja, Hitler decidió poner en marcha un nuevo plan, la llamada Operación Azul, el cual consistía en la conquista de los pozos petrolíferos del Cáucaso.

Naturalmente, al encontrarse inmerso en una guerra de carácter mundial, el Tercer Reich requería de una enorme cantidad de reservas de petróleo para mantener activa toda su industria militar.

La inteligencia de la Unión Soviética no tardó en descubrir la nueva operación que Hitler, junto al mariscal de campo Fedor Von Bock, había planeado. Sin embargo, Stalin se aferró a la creencia de que el verdadero objetivo del Führer era conquistar Moscú.

Tropas del Panzerwaffe avanzan hacia Stalingrado
Diversas tropas del Panzerwaffe avanzan hacia Stalingrado (verano de 1942). Imagen de Wikipedia.

El 29 de junio de 1942, la última línea defensiva de Sebastopol cayó derrotada ante las Fuerzas del Eje, cuyas tropas continuaron adentrándose en territorio soviético, dirigiéndose hacia Vorónezh.

A pesar del rápido avance del Ejército del Sur, Hitler tomó la decisión de dividirlo en dos grupos:

  1. El primero, el grupo A, tendría como objetivo conquistar los recursos petrolíferos del Cáucaso;.
  2. El segundo, el grupo B, cubriría el flanco izquierdo del grupo A, avanzando hacia el rio Don y el río Volga.

Orden 227: “¡ni un paso atrás!”

El 24 de julio de 1942, la ciudad que era conocida como la puerta del Cáucaso, Rostov, caería ante el avance imparable de las tropas alemanas. Ante tal situación, Stalin respondió dictando la orden 227, recordada en la actualidad por la mítica frase ni un paso atrás, mediante la cual se prohibía a militares y civiles huir de Stalingrado.

Si bien es cierto que Stalin ordenó a los militares y civiles quedarse y defender Stalingrado a toda costa, muchos trabajadores especializados, valiosos por su conocimiento para la industria armamentista soviética, fueron trasladados a las industrias de los Urales.

La importancia de conquistar Stalingrado

Plenamente confiado y enceguecido por el arrollador avance de sus tropas, Hitler replanteó sus objetivos militares en el Frente Oriental; el nuevo objetivo, conquistar Stalingrado.

Para el Führer, la conquista del Stalingrado, aquella ciudad que llevaba por nombre del mismísimo Stalin, tenía un enorme valor propagandístico, pues dejaría severamente afectada la imagen de este último y la moral de su ejército.

Etapas de la batalla de Stalingrado

El inicio de la batalla de Stalingrado

El 21 de agosto de 1942, Stalingrado recibió, por primera vez, el embate de las Fuerzas del Eje. Tan solo dos días después tendrían lugar los primeros bombardeos masivos sobre la ciudad, quedando esta reducida a una pila de escombros.

Aspecto de la ciudad de Stalingrado tras un bombardeo de la Luftwaffe
Aspecto de la ciudad de Stalingrado tras un bombardeo de la Luftwaffe (agosto de 1942). Imagen de Wikipedia.

A todas estas, el Sexto Ejército alemán había conseguido tomar y cruzar el río Don, siendo, por tanto, su siguiente objetivo conquistar la posición del río Volga cercana a Stalingrado.

En este sentido, la estrategia de Hitler era muy sencilla: el Sexto Ejército debía atacar Stalingrado por el norte, mientras que el Cuarto Panzer debía hacerlo por el sur, rodeando, de esta manera, a la ciudad de Stalin; sin embargo, la realidad fue otra.

A las puertas de Stalingrado

Debido a algunos problemas de logística en el alto mando de las Fuerzas del Eje, Stalin, junto a su lugarteniente, el mariscal Gueorgui Zhúkov, tuvo el tiempo suficiente para prepararse para el inminente ataque alemán y defender Stalingrado.

Para ello, se requirió el envío del 62° Ejército y el 64° Ejército de la Unión Soviética, así como la destitución del general Anton Lopatin, líder del 62° Ejercito, y su posterior sustitución por el general Vassili Chuikov.

Chuikov, quien era famoso por su carácter férreo y decidido, integró a miles de mujeres al ejército. Si bien muchas de estas realizaron labores netamente logísticas como enfermeras, mensajeras y cocineras, algunas se desempeñaron como francotiradoras, otras lucharon en el frente y algunas, incluso, quedaron a cargo de las defensas antiaéreas de Stalingrado.

Por su parte, Friedrich Paulus, el jefe del Sexto Ejército alemán, veía con preocupación que la defensa de sus flancos recayese sobre unidades italianas, rumanas y húngaras, las cuales eran mucho más débiles y estaban peores equipadas que las unidades alemanas. A pesar de ello, Hitler no compartía ni un ápice de la preocupación de Paulus.

El primer asalto alemán de Stalingrado

El 14 de septiembre de 1942 tuvo lugar el primer asalto alemán a Stalingrado. Stalin, consciente de que debía evitar a toda costa que los alemanes dominasen el río Volga, recurrió a la 13° división de fusileros de guardia, cuyo liderazgo recaía sobre Alexander Rodimtsev. Este cuerpo militar, junto a la 8° Fuerza Aérea soviética, ofrecieron un apoyo indispensable al ejército soviético.

Soldados de la 24ª División Panzer intentando hacerse con la estación sur de Stalingrado (15 de septiembre de 1942). Imagen de Flickr.

A mediados de septiembre, comenzaron a llegar refuerzos soviéticos procedentes de Siberia y Mongolia. Stalingrado era un caos total; cada barrio, cada calle y cada casa era un potencial escenario de batalla. Con el paso de los días, las tropas alemanas, a pesar de superar en número a las soviéticas, comenzaron a padecer el yugo del fuego de los francotiradores soviéticos.

Los alemanes extienden su dominio por Stalingrado

A finales de septiembre de 1942, el número de bajas de ambos bandos era tan alto que toda Stalingrado había quedado cubierto por un olor, en extremo, nauseabundo, causado, por supuesto, por la acumulación de cadáveres.

Esto último empeoraría aún más tras el gran asalto alemán contra el distrito de las fábricas, el 27 de septiembre de 1942. El resultado de dicha acometida alemana fue la consecución del control del 75% de Stalingrado.

Por extraño que parezca, hubo soldados soviéticos que, por distintos motivos, desertaban de sus filas para unirse a las tropas alemanas. Estos soldados soviéticos desertores fueron conocidos como hiwis, y su número no fue, en absoluto, ínfimo. De hecho, al final de la batalla de Stalingrado se estima que murieron aproximadamente 50.000 hiwis.

El contrataque soviético y el embolsamiento del 6° Ejército alemán

Cuando el otoño arribó a Stalingrado, en octubre de 1942, Hitler se percató de que sería imposible tomar la ciudad de Stalin o, al menos, no antes de la llegada del invierno.

Con el pasar de los días, las condiciones meteorológicas empeoraron y, por si fuera poco, epidemias como la disentería, el tifus y la fiebre tifoidea provocaban estragos entre las tropas alemanas.

A finales de octubre de 1942, gracias a la información obtenida de prisioneros soviéticos, el Ejército alemán era consciente de que Stalin estaba preparando una gran contraofensiva para recuperar Stalingrado.

El plan de Stalin, para el cual había movilizado más de un millón de hombres, consistía en realizar una maniobra de pinza para dejar completamente rodeado al Sexto Ejército alemán, atacándolo por sus flancos norte y sur, donde sus unidades eran más débiles.

Soldados soviéticos durante la batalla de Stalingrado
Soldados soviéticos durante la batalla de Stalingrado (noviembre de 1942). Imagen de Wikipedia.

El 19 de noviembre de 1942, luego de que el invierno dejase a toda Stalingrado sumida bajo un frío inmisericorde, el contraataque soviético dio inicio.

Miles de cañones soviéticos arremetieron contra las líneas enemigas más débiles, siendo sus primeras victimas el Tercer y Cuarto Ejército rumano, quienes, al no poseer suficiente munición antitanque, padecieron bajo el yugo de los T-34 soviéticos.

Cinco días después, el Sexto Ejército alemán había quedado completamente rodeado en Stalingrado, por lo que ya no podía escapar.

Ahora el plan de Stalin consistía en mantener ocupadas a las tropas de Paulus con un fuego intenso, al mismo tiempo que intentaban cortar su línea de suministros, ya sea recuperando el control del aeródromo de Pitomnik o impidiendo la distribución de los mismos.

Operación tormenta de invierno: al rescate del 6° Ejército alemán

El 12 de diciembre de 1942, el mariscal Von Manstein, junto al grupo de ejércitos del río Don, acudió al rescate del cercado ejército de Paulus. Su operación, la Operación Tormenta de Invierno, tenía como finalidad romper el cerco soviético y establecer un corredor para enviar refuerzos al Sexto Ejército alemán.

Esquema de la batalla de Stalingrado
Mapa de la batalla de Stalingrado. Imagen de Wikipedia.

El intento de rescate del mariscal Von Manstein, aunque loable, fue repelido por un contraataque soviético; su fracaso había condenado al Sexto Ejército a permanecer atrapado en un auténtico infierno de hielo.

La caída del aeródromo de Pitomnik

El 16 de enero de 1943, los soviéticos se harían con el control del aeródromo de Pitomnik, cortando así la línea de suministros del ejército de Paulus. Como respuesta, los alemanes intentaron improvisar un nuevo aeródromo más pequeño; sin embargo, este terminaría cayendo de igual manera.

Al no contar con aeródromos, los alemanes intentaron mantener la línea de suministros del Sexto Ejército al dejar caer provisiones en paracaídas, pero, como habría de esperarse, rara vez las provisiones consiguieron llegar a su destino.

El final de la batalla de Stalingrado

Tras poco más de cinco meses de batalla, el 2 de febrero de 1943, encontrándose completamente exhausto y desmoralizado, Friedrich Paulus, junto a otros 91.000 hombres del Sexto Ejército, decidieron rendirse ante los soviéticos.

A pesar de que la rendición de Paulus se considera como el final de la batalla de Stalingrado, al menos 11.000 soldados alemanes continuaron combatiendo por su cuenta en contra de los soviéticos hasta que, a principios de marzo, fueron derrotados.

Consecuencias de la batalla de Stalingrado

Bajas de la batalla de Stalingrado

En poco más de 5 meses, la batalla de Stalingrado dejaría un saldo colosal de muertos y heridos en los bandos enfrentados:

Beligerantes Muertos Heridos Prisioneros
Alemania 263.069 92.090 (de los cuales solo 5.000 serían liberados entre 1955 y 1956)
Rumania 158.854
Hungría 143.000
Italia 114.520
Hiwis (soldados soviéticos desertores) 52.000
Otros aliados de las Fuerzas del Eje 26.000
Unión Soviética 778.741 (bajas civiles incluidas) 650.878

El retroceso de las Fuerzas del Eje

A pesar de que la ciudad de Stalingrado quedó devastada por los continuos bombarderos alemanes, y de que, aproximadamente, 650.000 civiles y 778.000 soldados murieron por causa de la batalla, los soviéticos lograron conseguir una importante victoria estratégica ante los alemanes, quienes, al no poder hacerse con el control de los campos de petróleo del Cáucaso, se vieron forzados a retroceder y establecer líneas de defensa.

El Ejército soviético: el nuevo temor de los alemanes

La derrota sufrida en Stalingrado supuso un gran cambio psicológico en las tropas alemanas. Por primera vez, los alemanes habían experimentado una derrota militar en la que habían sido superado en todo sentido por sus enemigos.

No solo fue el infernal frio polar, la caída de la línea de suministros o las enfermedades, sino también la superioridad estratégica y militar de los soviéticos lo que provocó la derrota del Tercer Reich en Stalingrado.

La duda y desconfianza se apodera de los aliados de Alemania

La estrepitosa derrota sufrida en Stalingrado no solo expuso la vulnerabilidad del Ejército alemán, sino también la superioridad estratégica y militar del Ejército soviético.

Los aliados del Tercer Reich eran conscientes de ello, por lo que, naturalmente, comenzaron a dudar de la capacidad estratégica de Hitler y el Alto Mando alemán, pues haber confiado en ellos les hizo perder alrededor de 442.000 unidades militares en Stalingrado.

La apertura de un nuevo frente en el norte de África

Los aliados occidentales aprovecharon cada gran operación que se producía en el Frente Oriental para ellos lanzar la suya en el Frente Occidental.

De esta manera, el 16 de noviembre de 1942, días antes de que el Sexto Ejército alemán quedase atrapado en Stalingrado, los aliados occidentales aprovecharon la oportunidad para desembarcar en el norte de África, mediante la Operación Torch.

A partir de entonces, Alemania quedaría cercada por dos grandes frentes de batalla, los cuales no hicieron sino acrecentarse con cada nuevo desembarco de los aliados occidentales y cada arremetida del Ejército soviético.

Referencias: 

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