Sufragio femenino (Historia)

Hoy en día vivimos en un mundo en el que todas las personas, sin importar su sexo, etnicidad, procedencia o condición social, pueden elegir a sus gobernantes ejerciendo su derecho a votar. Sin embargo, esto no siempre fue así, pues en el camino hacia el sufragio universal se libraron muchas batallas por los derechos.

Una de ellas fue la lucha por el sufragio femenino, el cual, tras años de exigencias y manifestaciones en todo el mundo, fue tomando forma, pues con anterioridad solo los hombres podían ejercer el derecho al voto.

¿Qué es el sufragio femenino?

Como tal, el sufragio femenino se refiere al derecho de las mujeres a poder votar y a su vez a postularse como candidatas, pudiendo así ser elegidas para desempeñar algún determinado cargo público al que se hayan postulado.

Esto es parte fundamental del derecho universal y a su vez es parte esencial de la propia democracia. El movimiento para alcanzar este objetivo era conocido como sufragismo. Fueron las mujeres, o sufragistas, quienes se encargaron de manifestarse para alcanzar este derecho.

Por otro lado, se conocía como suffragettes a aquellas mujeres que usaban métodos más radicales, como protestas o huelgas de hambre.

Margaret V. Lally en una cabina de votación
Margaret V. Lally en una cabina de votación en Nueva York durante las primeras elecciones en las que pudieron votar las mujeres. Fotografía publicada el 5 de marzo de 1918.

Orígenes del sufragio femenino

Desde la antigüedad, el voto femenino ha estado restringido en muchas sociedades. Un ejemplo de ello es la Atenas de la antigua Grecia, pues la democracia ateniense únicamente permitía votar a hombres que poseyeran tierras.

Posteriormente, en la Europa medieval existían ciertos parlamentos en los distintos reinos. Algunas mujeres tenían derecho a sentarse y a votar en estas asambleas de la mano de las abadesas católicas.

Sin embargo, este derecho se encontraba más reforzado en otras sociedades, como los iroqueses, nativos de Norteamérica que poseían un sistema matrilineal que permitía a las mujeres tener un voto decisivo e incluso destituir a jefes varones.

Los orígenes del voto femenino tienen su surgimiento con el voto de los hombres y las sociedades democráticas. A continuación, vamos a mencionar algunos ejemplos:

  • Durante el siglo XVII resalta el caso de Suecia durante la llamada era de la libertad, en la que el parlamento aumentó las libertades civiles y permitió el sufragio femenino condicional.
  • En 1755, la efímera República Corsa permitió votar a las mujeres con tierras.
  • En 1776, Nueva Jersey permitió accidentalmente votar a las mujeres.
Manifestación por el sufragio femenino
Manifestación por el sufragio femenino. Fotografía publicada en 1917.

Sin embargo, todos estos casos fueron efímeros, y posteriormente se abolieron.

Historia del sufragio femenino

Como un derecho constante y sin abolición, la lucha de las sufragistas tiene su origen en el año 1848 en Estados Unidos tras la Declaración de Seneca Falls, un documento que reclamaba los derechos de las mujeres en distintas áreas, incluyendo el derecho a poder votar, de la mano de Elizabeth Cady Stanton.

Durante este siglo, movimientos esporádicos surgieron en varios lugares del mundo permitiendo el voto femenino, aunque con limitaciones o con posterior rechazo:

  • Provincia de Vélez (Colombia): en 1853 fue aprobado el sufragio femenino, aunque luego lo derogó la Corte Suprema.
  • Estado de Australia Meridional: en 1861 permitió un sufragio restringido.
  • El territorio de Wyoming (Estados Unidos): sería el primer lugar del país donde las mujeres podrían votar en 1869, aunque esto excluía a las personas de color.

No sería hasta finales del siglo XIX y principios del XX cuando el voto femenino se expandió por todo el mundo:

  • Nueva Zelanda: se consiguió en 1893 de la mano de Kate Sheppard (sin la posibilidad de presentarse a elecciones).
  • Australia: se logró en 1902 a nivel nacional e incluso con la posibilidad de postularse como candidatas. Sin embargo, excluía a la población aborigen.
  • Finlandia: en 1906, las mujeres de este territorio, que era parte del Imperio ruso, alcanzaron este derecho. Al año siguiente, fue el primer país en elegir a mujeres al parlamento, con la inclusión de 19 parlamentarias.
  • Noruega: se alcanzaría en 1913.

Tras la Primera Guerra Mundial, los movimientos sufragistas se extendieron por todo el mundo, esta vez de manera organizada y reclamando sus derechos en distintas organizaciones (destacando la labor de la Alianza Internacional de Mujeres):

  • Uruguay: su Constitución de 1918 declaró el sufragio femenino.
  • Estados Unidos: aunque algunos estados permitían el voto femenino, este fue completamente aprobado en la Decimonovena Enmienda en 1920, la cual estipulaba que el derecho a votar no puede ser negado por el sexo de la persona.
  • Ecuador: en 1924, la ecuatoriana Matilde Hidalgo se convirtió en la primera latinoamericana en votar.
Marcha por el sufragio femenino
Marcha del 5 de julio de 1914 en París (Francia) por el derecho del voto de las mujeres.

Entre los años 30 y 50, el voto femenino se expandió por todo el resto de la gran mayoría de países americanos y asiáticos.

La Constitución Española de 1931, promulgada durante la época de la Segunda República Española, reconoció este derecho.

En 1948, las Naciones Unidas reconocieron el derecho de las mujeres a votar en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Algunos otros países tendrían que esperar más, como Sudáfrica hasta el fin del apartheid en 1994, cuando se permitió votar a las mujeres negras, o Kuwait en el año 2005.

En otros países, los derechos por el sufragio universal aún son limitados. Por ejemplo, Arabia Saudita no permitió hasta 2015 el derecho a las mujeres a postularse y votar en las elecciones municipales que tuvieron lugar ese año.

Características del sufragio femenino

  • Es inclusivo: a diferencia del pasado, en la actualidad todas las mujeres pueden votar sin ser excluidas por su religión, grupo étnico o condición social.
  • Es igual: el voto de las mujeres tiene el mismo valor que el de los hombres, por lo tanto ningún voto tiene más jerarquía que otro.
  • Tiene su origen en el movimiento sufragista: el cual, tras la Declaración de Seneca Falls, comienza a organizarse como movimiento social.
  • Es libre: las mujeres tienen la capacidad de elegir al candidato o candidata que deseen sin que terceras personas les exijan por quién deben votar.

Referencias:

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