Maravillas del mundo antiguo

Los monumentos, esculturas y grandes obras que nacen del ingenio humano han dado forma al mundo. Sin duda, son un gran ejemplo de cómo hemos sido capaces de honrar o de realizar aquello que imaginamos y luego podemos plasmar de forma imponente.

Algunas de estas obras son más representativas que otras, al menos considerando su dificultad y grandeza. Esto es algo que se percibe desde la Edad Antigua, donde, valiéndose de sus propios medios, nuestros antepasados crearon lugares que se convirtieron en un gran orgullo para su pueblo y época. Algunos de los más destacados fueron agrupados en una lista conocida como las siete maravillas del mundo antiguo.

Las siete maravillas del mundo antiguo

Cabe señalar que esta expresión es un gran error de traducción. La idea no consistía en agrupar las obras más grandes de la humanidad que despertaran admiración, sino que más bien era “algo que ver”, es decir, un listado de lugares dignos de ser conocidos.

La gran pirámide de Guiza

Ubicada en Egipto, esta magnífica obra fue levantada en torno al año 2570 a. C. Es la pirámide más grande construida y la única de las siete maravillas que aún sigue en pie. Con 146 metros de altura y superando los dos millones de bloques, llegó a ser el edificio más alto de la tierra durante 3.800 años.

Su construcción, ordenada por el faraón Keops, duró 25 años y fue obra del arquitecto Hemiunu. La pirámide se compone de tres cámaras principales: las llamadas cámara del rey y de la reina, y una en el subsuelo conocida como la cámara subterránea. Su gran magnitud y geometría ha cautivado a sus visitantes, inclusive al propio Napoleón, que estuvo dentro de ella.

Los Jardines Colgantes de Babilonia

En realidad, su nombre es un error de traducción. La palabra griega kremastos no significa exactamente colgar, sino mas bien sobresalir, como una terraza o un balcón. Este imponente jardín fue construido en el siglo VI a. C. por Nabucodonosor ll a orillas del Éufrates como regalo para su esposa Amitis. Los jardines estaban ubicados junto al palacio del rey, de una forma que los viajeros pudiesen contemplarlo en su travesía.

En ellos se plantaron palmeras y árboles frutales como el dátil y los cocos, y en la parte más alta de las terrazas de 25 metros se situaba un depósito de agua que servía como sistema de riego. Los jardines se abandonaron progresivamente, hasta que en el año 126 a. C. fueron destruidos por el rey Evemero.

El faro de Alejandría

Fue una enorme torre construida durante el siglo III a. C. en la isla de Faros en Alejandría, Egipto, por orden de Ptolomeo I. Con una altura de entre 115 y 150 metros, se encargaba de guiar a los navíos que se dirigían al puerto.

Era tal su altura que la luz que emitía podía verse a 56 kilómetros a la redonda, lo que le valió ser uno de los monumentos más grandes construidos para la época. Estuvo en funcionamiento durante unos 1.500 años, hasta que fue dañado gradualmente por terremotos que tuvieron lugar entre los siglos X y XIV, desapareciendo finalmente en 1480.

Templo de Artemisa

Se encontraba en la ciudad de Éfeso, en la actual Turquía, y fue construido para honrar a la diosa griega de la fertilidad. Su edificación fue ordenada por el rey Creso de Lidia, unos trabajos que duraron 120 años y que culminaron alrededor del año 550 a. C.

Diseñado por el arquitecto griego Quersifrón, tenia 127 columnas que se elevaban a una altura de 18 metros. En su interior mostraba esculturas y pinturas de dioses y guerreros. Estaba revestido en mármol y era el templo más grande de todo el mundo griego.

Entraría en un periodo de decadencia con la expansión del cristianismo. Sin embargo, el mayor golpe sería dado por los godos, que en el año 262 d. C. saquearon y arrasaron todo a su paso, prendiendo fuego al templo y destruyéndolo.

Mausoleo de Halicarnaso

Entre los años 353 y 350 a. C. se construyó en Halicarnaso (actual Bodrum, Turquía) un gran sepulcro para honrar a Mausolo, un sápatra del Imperio persa. Era tal la maravilla que a día de hoy de su nombre utilizamos la palabra mausoleo para referirnos a grandes tumbas.

Con 46 metros de altura, y adornada cada una de sus cuatro plantas con relieves escultóricos, fue considerada un gran triunfo estético para la época. Estaba decorada con esculturas talladas que captaban la atención de sus visitantes, siendo toda esta estructura obra de los arquitectos Sátiro de Paros y Piteo.

La obra se mantuvo en pie por varios siglos, pero finalmente fue destruida por un terremoto en 1404 y sus restos utilizados por los Caballeros de San Juan para reparar el castillo de Halicarnaso.

El coloso de Rodas

Era una enorme estatua del dios del sol Helios construida en la isla griega de Rodas en el año 292 a. C. por el arquitecto Cares de Lindos.

Tenía una altura aproximada de 32 metros y estaba hecha de bronce, material que se obtuvo de las armas de asedio abandonadas por los enemigos de Rodas luego de fracasar en su intento de invadirla. Para celebrar su victoria, decidieron construir la imponente estatua en la entrada del puerto con el fin de admirar o asustar a los visitantes.

Tristemente, su magnificencia solo duró 66 años, ya que un terremoto derribó la obra, que permaneció acostada en el mismo lugar, ya que pensaban que fue decisión de los dioses derribarla. Finalmente, en 654 d. C. un mercader judío compró el bronce.

La estatua de Zeus en Olimpia

Esta fue una escultura de marfil creada por el escultor Fidias en Olimpia, Grecia, para el templo de la ciudad, algo que hizo alrededor del año 435 a. C.

Con 12 metros de altura, representaba a Zeus sentado en su trono con el torso desnudo y un manto en sus piernas. Su cabeza estaba coronada con olivo, una Niké en su mano derecha y en la izquierda su cetro con un águila. El trono estaba esculpido en marfil, ébano, oro y piedras preciosas.

Siglos después, la estatua fue trasladada a Constantinopla en tiempos de Teodosio ll, donde fue destruida por un incendio o un terremoto y no se supo más de ella.

Referencias: 

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