Historia del foro romano

Roma se caracterizó por sus extraordinarios monumentos y por unas maravillas arquitectónicas que siguen deslumbrándonos hoy en día. El pueblo romano necesitaba un espacio para realizar sus actividades en función de sus necesidades y vida social, un lugar donde, además, la política y el derecho tuvieran su sede. De esta necesidad nace el foro romano.

Aunque presente en muchas ciudades a lo largo del imperio, el ubicado en la ciudad de Roma se caracteriza por su belleza e instituciones. Este forum magnum, como los romanos llamaban a esta zona de la ciudad, perdura hasta nuestros días por sus famosos restos. Pero, más allá de sus famosas ruinas, ¿qué hay detrás de los cimientos de este lugar?

Definición de foro

Plaza central que existía en las ciudades de la antigua Roma y en la que se hallaban los principales edificios públicos. En los foros se llevaban a cabo tanto reuniones políticas como juicios. Asimismo, también se realizaban los negocios públicos.

Significado de foro

La palabra foro o fórum viene del latín forum, que significa fuera. Esto es así porque hace referencia al carácter exterior que tenían los primeros foros, que cumplían la función de mercados.

Estos se encontraban fuera de las murallas de las ciudades y, de esta manera, constituían una especie de contacto con el mundo exterior, donde el comercio y la vida social tomaban parte.

Por razones de seguridad, a partir del siglo VIII a.C. estos espacios comenzaron a integrarse dentro de las ciudades, resguardándose dentro de sus muros.

Con el pasar del tiempo, la vida del foro no se limitó a cuestiones comerciales y empezó a habilitar otros elementos, como templos en honor a los dioses, sedes legislativas, electorales y de justicia, además de ser la sede del tesoro y el archivo de la ciudad.

El ubicado en la ciudad de Roma no se limitó a espacios ejecutivos y también podían encontrarse negocios y prostíbulos. De esta manera, toda la vida social, esa aglomeración de personas en busca de algo en concreto, se concentraba en el centro de la ciudad, dando así origen a lo que hoy en día conocemos en todo el mundo como plazas.

Cuándo se construyó el foro romano

La construcción del foro romano es sin duda previa a la era imperial, tal y como lo demuestran sus restos. Sería durante la república romana que este espacio comenzaría a habilitarse, drenando un terreno pantanoso en el que se establecerían las construcciones.

Esto fue posible gracias a la construcción de la Cloaca Máxima, una obra que logró canalizar las aguas de la zona, que era frecuentemente inundada por las crecidas del rio Tíber.

Luego de esto, el terreno quedaba listo para la construcción, que fue dotado de imponentes monumentos, como el arco de Tito, la Basílica Julia, el templo de Saturno y la sede del senado (Curia Julia), e inclusive el coliseo romano, que se conectaba al foro a través de un camino procesional conocido como la vía Sacra.

Características y curiosidades del foro romano

El crecimiento demográfico de Roma no daba abasto al foro, por lo que se fue expandiendo en otras zonas. Aunque ligados al original, estos foros cubrían necesidades especificas de la población.

Uno de estos eran los foros imperiales, una ampliación del foro original realizada por Julio César. En este complejo se encontraba el foro de Trajano, el de César, el de Augusto y el de Nerva.

Ligado a esto, había foros específicos para la subsistencia. A continuación os mencionamos algunos:

  • Foro Boario: sus instalaciones se dedicaban al comercio de ganado.
  • Foro Holitorio: su actividad económica era el comercio de verduras.
  • Foro Piscario: se centraba en el comercio de pescado.
  • Foro Vinarium: dedicado al vino.

Existían diversos mercados, entre los cuales figuran algunos que no han podido ser clasificados actualmente debido a la falta de información. Esto nos permite ver la extensa variedad comercial que había en estas zonas.

Decadencia del foro romano

La decadencia del Imperio romano no solo afecto a sus provincias, sino también a la capital. Los recursos que se destinaban a la magnificencia de la ciudad, fueron empleados en otras cuestiones (principalmente militares), y en otros casos simplemente ni siquiera los había.

Aunque los emperadores romanos ocasionalmente realizaban una construcción o reparaban las ya existentes, la caída del Imperio romano de Occidente fue un punto de quiebra. El último monumento que recibió el foro fue la columna de Focas en el año 608, cuando ya la ciudad se encontraba diezmada y había perdido gran parte de su población.

Roma no se recuperaría y, ligado a la expansión del cristianismo, los antiguos templos paganos que abundaban en el foro quedarían en el olvido.

Por si fuera poco, la Cloaca Máxima, que había drenado el pantano donde se encontraba ahora el foro, quedó en el abandono, por lo que no tardó en inundarse de nuevo el lugar.

La zona quedó bajo una extensa capa de barro que, con el pasar de los años, se convirtió en una zona verde conocida como el Campo Vaccino, donde los rebaños iban a pastar. De ser la sede del poderío romano, ya no era más que un simple lugar para dar de comer al ganado.

Por si esto fuera poco, los terremotos se encargaron de echar abajo parte de las estructuras y, aunque el daño fue significativo, sería la huella humana la que haría el resto: todos los materiales fueron extraídos en pro de la construcción de nuevos edificios, volviéndose así una simple cantera. Desde el mármol hasta las estatuas, pasando por los metales y las piedras, el foro quedaría reducido hasta sus cimientos.

Con el pasar de los siglos, la profanación continuaría hasta arrebatar casi toda la estructura. La Basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, utilizó parte de los escombros del foro para su construcción. El mismísimo Miguel Ángel se opuso muchas veces a la destrucción de los monumentos.

A pesar de su desaparición casi total y de no ser ni la sombra de lo que alguna vez fue, el foro se encargó de dar forma al mundo moderno, siendo la base de todos aquellos espacios sociales y comerciales que hoy en día abundan en todas las ciudades del mundo, como las plazas y centros de la ciudad donde podemos encontrar distintas sedes y espacios. La huella de la civilización romana perdura así como la de todos sus monumentos y grandes obras.

Referencias:

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