Historia de las armas

La historia de las armas es tan extensa que incluso trasciende la existencia misma de la especie humana. Homínidos anteriores al Homo sapiens (humano actual), como, por ejemplo, el Homo habilis, ya hacían uso de herramientas y armas.

Cabría preguntarse entonces qué llevó a homínidos anteriores al humano actual a fabricar armas. El psicólogo Abraham Maslow ofrece una respuesta a la interrogante antes planteada a través de la pirámide de las necesidades humanas, en la cual se establece que las necesidades fisiológicas y la seguridad son la prioridad más inmediata del ser humano.

Así pues, las armas surgirían como un medio a través del cual los seres humanos, incluso los homínidos anteriores al mismo, pudiesen asegurar la satisfacción de sus necesidades fisiológicas, como, por ejemplo, la alimentación e hidratación, y al mismo tiempo sentirse seguros ante los posibles ataques de depredadores.

Asimismo, las armas no solo permitirían la caza y la obtención de alimentos a homínidos como el Homo habilis o el Homo erectus, sino que también serían las responsables de influir en su desarrollo fisiológico y su camino evolutivo hacia el humano actual.

Evolución del uso de las armas

Prehistoria

Desde que el humano actual (Homo sapiens) hizo aparición en la tierra, hace aproximadamente 315.000 años, debió afrontar un sinfín de hostilidades propias de la época.

En la prehistoria no existía más refugio que la naturaleza misma, y casi todo lo que allí habitaba tenía el potencial de herir o matar a un inexperto humano (uno que aún distaba mucho de ser el ápice del reino animal).

Armas de caza en la prehistoria
Uso de armas para la caza en la prehistoria. Mosaico de una enciclopedia de 1891. Imagen de Flickr.

En este sentido, el uso de las armas durante la Prehistoria estaba enfocado, principalmente, a garantizar la sobrevivencia de su portador a través de la caza, la obtención de alimentos y la defensa ante los posibles ataques de depredadores (tanto animales como humanos o incluso otros homínidos distintos al Homo sapiens).

Edad Antigua

Tras la revolución del Neolítico, hace más de 9.000 años, ocurriría la primera gran transformación radical del estilo de vida del ser humano.

Esta se manifestaría a través del abandono del nomadismo y su posterior reemplazo por un estilo de vida más sedentario, todo ello gracias al descubrimiento de la agricultura, la rueda y la ganadería.

Así pues, el aumento de la calidad de vida del ser humano le posibilitaría destinar recursos, energía y tiempo al desarrollo de nuevas y mejores armas, permitiéndoles enfocarse en algo más que la satisfacción de sus necesidades fisiológicas y su seguridad.

Sin embargo, ello también abriría las puertas a nuevas necesidades, deseos de conquista y trascendencia histórica.

Armas en la antigua Roma
Los romanos batallan con los nativos de las Islas Baleares durante su invasión en el año 123 a. C.

De esta manera, las armas adquirían un nuevo sentido: su uso no estaría limitado a garantizar la sobrevivencia de su portador, sino también a satisfacer los deseos personales del mismo, incluso si ello implicase la conquista de un pequeño asentamiento, una gran civilización o todo cuanto se conocía del mundo en la antigüedad.

Edad Media y Edad Moderna

Durante la Edad Media y la Edad Moderna, el uso de las armas estaría destinado, principalmente, hacía dos únicas funciones:

  1. Garantizar la seguridad y estabilidad de un reino mediante la defensa del mismo ante posibles ataques de tribus bárbaras o reinos enemigos.
  2. Abatir, destruir, conquistar y/o colonizar un imperio, reino o civilización de acuerdo a la voluntad de un líder, monarca o emperador.

Sin embargo, ello no significa que las armas no se continuasen empleando durante la caza o el proceso de los alimentos.

Espada de la Edad Media
Espada medieval del año 1400.

Al contrario, dicho uso continuaría no sólo durante la Edad Media y la Edad Moderna, sino también durante la actual Edad Contemporánea, sólo que, en un sentido estricto, la producción de armas se destinaría principalmente a las dos funciones antes expuestas.

Edad Contemporánea

Tras la Revolución industrial, el auge de la industrialización en Europa y el resto del mundo, el crecimiento exponencial de la riqueza de las naciones y la disminución de la pobreza, el uso de armas adquiría un nuevo sentido.

Las carreras armamentística, tecnológica e industrial hicieron que la Primera y Segunda Guerra Mundial se diferenciaran del resto de conflictos bélicos debido a su altísimo poder destructivo y sus nefastas consecuencias.

Los grandes líderes y políticos de las naciones más importantes comprenderían lo destructivo que podría llegar a ser un conflicto bélico de gran escala, por lo que debían asegurarse de que sus potenciales enemigos comprendieran tal realidad mediante la sugestión.

Esta sería el último de los usos que adquirirían las armas y traería como consecuencia un cambio radical en la forma de hacer la guerra, siendo la Guerra Fría un claro ejemplo de ello.

Evolución tecnológica de las armas

Prehistoria

En un principio, la inteligencia del hombre era limitada, pues su capacidad para comunicar experiencias a sus congéneres también lo era.

Sin embargo, dicha carencia verbal e intelectual no impediría que los primeros humanos fabricasen armas, siendo las hachas y lanzas de punta de piedra afilada las primeras en ser elaboradas.

Bifaz
Bifaz del Paleolítico cuya fecha de construcción podría situarse entre los años 400.000 y 150.000 a. C.

Aunque, en un sentido estricto, serían homínidos anteriores al humano actual quienes se llevarían el mérito del descubrimiento del hacha y la lanza hace 1.000.000 años y 300.000 años, respectivamente.

Con el pasar de los años, la inteligencia del hombre iría aumentado y con ella su capacidad de comunicar experiencias y conocimiento.

Esto se vería reflejado en el descubrimiento del arco y la flecha hace 40.000 años y la espada hace 14.000 años, así como también una gran cantidad de armas fabricadas con palos y piedras, como, por ejemplo, garrotes y hondas, que les permitiesen defenderse ante la constante amenaza de los depredadores.

Las armas darían su primer gran salto evolutivo luego de que los humanos descubriesen y comenzaran a emplear el cobre en sus creaciones hacia el año 6000 a. C.

De esta manera, los humanos reemplazarían sus antiguas armas de punta de piedra por armas con punta de cobre.

El garrote fue reemplazado por la maza, y las hondas por el arco y la flecha, pues este último dotaba a su portador de una movilidad y efectividad de caza y combate inigualable.

Edad Antigua

Tras la aparición de la escritura, la capacidad verbal del hombre de comunicar experiencias y aprendizajes crecería de forma exponencial y, con ello, también su inteligencia.

Durante la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, el hombre continuaría perfeccionando el arte metalúrgico, expandiéndose dicho conocimiento desde Egipto hasta China, pasando por Europa, Oriente Próximo y la India.

Las tribus bárbaras que se extendían por los alrededores de Mesopotamia reemplazarían las espadas tradicionales por las espadas khopesh, una espada curva con forma de hoz.

Estas tribus comenzarían a comerciar con los egipcios durante el reinado de Ramsés II, lo que traería como consecuencia la adopción de la espada khopesh por parte de los egipcios y, tiempo después, por parte de los asirios.

Los arcos y las flechas también recibirían modificaciones durante la Edad de los Metales. Civilizaciones como los hititas, oriundos de Anatolia, comenzaron a emplear arcos montados mientras se desplazaban en carros tirados por caballos, aproximadamente en el año 1200 a. C.

Arco de la Edad Antigua
Arco de madera del antiguo Egipto fechado entre los años 1550 y 1295 a. C.

Asimismo, hacia el año 1000 a. C., en Asia Central, los arqueros jinetes inventarían el arco recurvo, un arco con forma de “W” y con mayor elasticidad, el cual mostró ser más efectivo que los arcos tradicionales.

La carrera armamentística continuaría durante la Edad Antigua involucrando el descubrimiento y la mejora de nuevas armas, aparte de las ya mencionadas espada y arco y flecha.

Así pues, los egipcios serían una de las primeras civilizaciones en añadir catapultas y arcos fijados a sus barcos para convertirlos en verdaderos barcos de guerra, tras lo cual se harían con el control del Mediterráneo.

Quizás, el ejemplo más claro de ello son los jeroglíficos del templo de Medinet, en los cuales se representa la flota del faraón Ramsés II luchando en el mar.

Hacia el final de la Edad Antigua surgirían cuatro grandes civilizaciones que destacarían de las tribus bárbaras existentes, e incluso del antiguo Egipto, por su enorme poderío armamentístico y militar: los asirios, los persas, los griegos y los romanos.

Sus contribuciones tecnológicas más importantes a la historia de las armas fueron las siguientes:

Imperio asirio

  • Introdujeron el uso del hierro como materia prima para la creación de armas más resistentes y eficaces.
  • Desarrollaron y perfeccionaron el arte del asedio mediante la creación de torres de asedio y arietes.

Imperio aqueménida

  • Introdujeron el uso de la plata como revestimiento de las cotas de malla.
  • Perfeccionaron el uso del arco y la flechas mediante el empleo de flechas de mimbre.

Antigua Grecia

  • Los atenienses popularizaron el uso de los trirremes, un barco de guerra con la capacidad de llevar a bordo una tripulación de 200 hombres. Su utilización fue determinante en la batalla de Salamina durante las guerras médicas.
  • Los hoplitas de Esparta destacaron por sus largas lanzas de mango de madera y bronce con punta de hierro, las cuales les servirían para derrotar al ejército persa en la batalla de Platea.
  • Tras el final de la guerra del Peloponeso, Macedonia emergería como una nueva potencia militar dentro de Grecia, primero bajo el mando del rey Filipo II y, después, bajo el mando de su hijo, Alejandro Magno. El Imperio macedónico introduciría nuevas armas y elementos como la sarisa, la catapulta de torsión, las balistas y las manubalistas.

Imperio romano

  • Los legionarios romanos se caracterizaron por el uso de armas simples e inusuales como la espada tradicional romana gladius y la jabalina de carga pilum, con la cual se inutilizaban los escudos enemigos debido a que estaba diseñada para no poder ser cortada ni extraída una vez penetrase en la defensa rival.

Edad Media y Edad Moderna

Durante toda la Edad Media caerían y surgirían nuevos reinos e imperios, y, si bien estos aplicarían mejoras a las armas, creando nuevas a partir de las espadas, lanzas, arcos y barcos ya existentes, en términos generales la gran revolución armamentística ocurriría tras el descubrimiento de la pólvora y la creación de armas de asedio y fuego.

Cañón de mano chino
Cañón de mano chino de bronce del año 1424.

China sería una de las primeras civilizaciones en utilizar cañones, gracias a los cuales pudieron defenderse del ataque de las hordas de los mongoles tras dispararles balas de cañón desde la Gran Muralla China.

Sin embargo, el evento histórico más destacado en el que se utilizarían cañones sería durante el sitio de Constantinopla, en 1453, por las tropas de Mehmed II, sultán de Turquía.

La caída de Constantinopla a manos del Imperio otomano no solo marcaría el final de la Edad Media (según algunos historiadores), sino que también expandiría en la sociedad europea el uso de grandes cañones y bombardas, así como también las medidas preventivas necesarias para resistir el ataque de dichas armas.

La carrera armamentística continuaría evolucionando de la mano de la pólvora y su aplicación en armas de combate que disparasen proyectiles y que, además, pudiesen ser empleadas por un único portador; armas que se convertirían en las predecesoras de las actuales armas de fuego.

Si bien existieron una gran cantidad de prototipos y cañones pequeños desde el descubrimiento de la pólvora, no sería hasta la creación del arcabuz, en el siglo XV, que las armas de fuego se convertirían en el arma principal de la infantería.

Desde la creación del arcabuz, la Edad Moderna se caracterizaría por la aparición de nuevas y mejores armas de fuego, como, por ejemplo, el mosquete y el pedreñal, con sistemas de ignición mucho más rápidos y eficaces.

El sierpe a resorte y el pestillo o palanca fueron dos de los sistemas de ignición más usados por su eficacia durante la Edad Moderna e incluso parte de la Edad Contemporánea.

Edad Contemporánea 

El poder destructivo de las armas aumentaría de manera exponencial a lo largo de la Edad Contemporánea, no solo a través de las mejoras de los sistemas de ignición y recarga de las armas de fuego, sino también gracias al descubrimiento de nuevos tipos de armamentos como los aviones de combate, helicópteros, tanques de guerra, buques, submarinos, granadas, misiles y, por supuesto, las armas más destructivas de todas: las bombas nucleares.

Recordad que en nuestra web también disponemos de artículos específicos sobre las armas de la prehistoria, las armas de la Edad Media y las armas de la Edad Moderna.

Referencias:

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