Historia del caballo de Troya

La mítica historia del caballo de Troya es el reflejo de la guerra entre dos antiguas y poderosas facciones: troyanos y aqueos. Hoy día, se pueden encontrar los relatos históricos de la guerra de Troya en los dos poemas más famosos de occidente: la Ilíada y la Odisea, ambos de Homero.

Sin embargo, esta historia no ocurriría en tiempos de Homero, sino siglos antes de su existencia. Pero, ¿fue dicha guerra real? A continuación, os lo explicamos…

La historia del caballo de Troya… ¿mito o realidad?

La historia del caballo de Troya transcurre en medio de la guerra entre dos poderosas facciones: troyanos y aqueos. Los aqueos, enardecidos por el “secuestro” de Helena (1), decidieron dirigirse a la ciudad amurallada de Ilión (Troya) a recuperar a la esposa de su rey.

El caballo de Troya fue, precisamente, el medio utilizado por los abanderados de Agamenón (griegos, dánaos, argivos o aqueos; todos estos nombres representan lo mismo) para entrar en la ciudad amurallada de Troya.

Los griegos, conscientes de la dificultad que implicaba sitiar la ciudad amurallada de Troya, decidieron enviar un regalo a los troyanos: el caballo de Troya; en este caballo se escondía un gran número de griegos.

Ahora bien, ¿fue esta historia real? ¿O los eventos relatados en la Ilíada y la Odisea de Homero se trataban simplemente de un mito? A continuación, os contaremos ambas versiones de los hechos: el mito y la realidad.

La Ilíada y la Odisea de Homero, la versión escrita de la historia

La Ilíada de Homero

En un principio, los aqueos, el ejército de Agamenón, querían recuperar a Helena, la esposa de Menelao. Sin embargo, ello solo era una justificación para conquistar la ciudad de Troya y hacerse con el control de esta importante ciudad.

El rey de los mirmidones, Aquiles (2), peleó fervientemente en contra de los troyanos y fue una pieza clave durante los acontecimientos narrados en la Ilíada. En medio de la guerra, Aquiles tomó consigo a Briseida, prima del príncipe de Troya, Paris, quien al inicio de esta historia había “raptado” a Helena, la esposa de Menelao.

Aquiles, quien fuese el mejor de los soldados griegos, decide retirarse de la lucha después de que el rey Agamenón (el líder de los aqueos) le quitase a Briseida, su amante. Sin embargo, Aquiles volvería al campo de batalla, nuevamente, al enterarse de la muerte de Patroclo, su amigo y compañero de lucha, a manos de Héctor, quien fuese hermano de Paris y príncipe de Troya.

Aquiles se dirige, rápidamente, a la ciudad de Troya decidido a vengar la muerte de su amigo Patroclo. Por tal motivo, reta a Héctor, príncipe de Troya y asesino de Patroclo, a un combate a muerte. Finalmente, Héctor caería asesinado en combate y sería arrastrado hasta el campamento de los griegos.

Sería el mismísimo rey de Troya, Príamo, quien entrase disfrazado al campamento de los griegos para convencer a Aquiles, rey de los mirmidones, de devolver el cuerpo de Héctor, su hijo, a Troya. Aquiles, consciente del dolor de Príamo, devuelve el cuerpo de Héctor a los troyanos y les ofrece una tregua de doce días para que Troya pueda celebrar los ritos fúnebres de su príncipe.

La Odisea de Homero

Agamenón enardece en cólera tras contemplar la benevolencia de Aquiles hacia los troyanos y decide intentar conquistar, nuevamente, la ciudad amurallada de Troya.

Es en este punto de la historia donde Ulises, el protagonista de la Odisea de Homero, le presenta a Agamenón la majestuosa idea de entrar a Troya por la puerta principal, sin ser detectados, mediante una ofrenda. Esta ofrenda fue, precisamente, el caballo de Troya.

Los griegos convencen a los troyanos de aceptar su regalo, el caballo de Troya, el cual “era una ofrenda de parte de Poseidón”, el dios de los siete mares y hermano de Zeus, para Atenea, la diosa de la sabiduría.

Los troyanos aceptaron gustosos la ofrenda de los griegos y, tras su aparente retirada y acto de buena procedencia, iniciaron un gran banquete y festejo por el fin de la guerra (guerra que había durado casi una década).

Adentro del caballo de Troya permanecían escondidos una considerable cantidad de soldados griegos. La cantidad es desconocida, pero se cree que era la suficiente como para eliminar a los guardias que custodiaban las puertas y las murallas de Troya. Todos ellos esperaban la señal de Sinón, espía griego en Troya, para salir y sitiar la ciudad.

De esta manera, los griegos tomarían la ciudad de Troya bajo su poder. Príamo, el rey de los troyanos, seria brutalmente asesinado y su hija Casandra perecería ante la perversión de los griegos y su sed de venganza.

La verdad tras la historia de la guerra de Troya

Ahora bien, ¿fueron los acontecimientos relatados en la Ilíada y la Odisea de Homero, así como en múltiples literaturas antiguas, reales? La respuesta a esta incógnita es ambigua.

Los antiguos griegos tenían la costumbre de dotar a sus historias de un carácter místico y divino, donde las deidades jugaban un papel fundamental en el desarrollo de los acontecimientos.

Por tal motivo, no todos los acontecimientos narrados en la Ilíada y la Odisea de Homero sobre la guerra de Troya son reales. Sin embargo, dicha guerra sí existió (se cree que estos acontecimientos transcurrieron entre el siglo XV a.C. y el siglo X a.C.), al igual que la antigua ciudad amurallada de Troya.

Sería Heinrich Schliemann, millonario prusiano y ferviente amante de la arqueología, el encargado de encontrar la ciudad de Troya. Durante la década de los 70 en el siglo XIX, encontraría la ciudad de Troya en la colina de Hisarlik, tras un complejo proceso de excavación. No obstante, no halló solamente una ciudad en aquella colina, sino diez.

Esta decena de ciudades, superpuestas entre sí, son conocidas actualmente como las 10 Troyas. Dos de estas ciudades, Troya VI y Troya VII-A, cumplen con muchas de las características descritas por Homero en sus poemas.

Además, numerosas investigaciones arqueológicas posteriores han añadido más veracidad al descubrimiento de Schliemann. Sin embargo, el creer o no en la historia del caballo de Troya continúa siendo un acto de fe.

(1) Hija del dios todopoderoso Zeus y de Leda, Helena estaba casada con Menelao, rey de Esparta, y gozaba del honor de ser la mujer más hermosa del mundo.

(2) Hijo de la ninfa marina Tetis y de Peleo, el antiguo rey de los mirmidones en Ftia.

Referencias:

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